«Hay que entender el producto fútbol, es emoción» Valdano

El argentino imparte un curso sobre el fin de la carrera del deportista profesional con el que quiere ayudar a aquellos "que son abandonados por el deporte"

Exfutbolista, campeón mundial con Argentina en 1986, jugador, entrenador y directivo del Real Madrid en diferentes etapas, y una cara conocida de todos los espectadores de televisión españoles que lo tratan como si fuera un familiar, Valdano (Las Parejas, Argentina, 1955) es cofundador y embajador de esta plataforma de formación deportiva a través de cursos audiovisuales con personalidades como el entrenador de baloncesto italiano Ettore Messina, el argentino Julio Velasco o la entrenadora estadounidense de fútbol April Heinrichs.
En Oxygen, como se denomina esta iniciativa lanzada por un grupo de especialistas en deporte y publicidad que parte con una inversión de 1,4 millones de francos suizos (1,33 millones de euros), el argentino imparte un curso sobre el fin de la carrera del deportista profesional con el que quiere ayudar a aquellos «que son abandonados por el deporte» a encontrar una nueva vocación. Esta formación formará parte de un nuevo programa que ofrecerá LaLiga española a los jugadores de sus clubes.
A partir de ahí, Valdano aborda en una extensa conversación con EFE sus opiniones sobre la industria futbolística, el contexto competitivo, en el que ve «una batalla» entre entidades como UEFA o FIFA por los ingresos televisivos. Ve un error convertir un Mundial en «algo rutinario» cada dos años y considera que el fallido proyecto de la Superliga tiene «una gran interferencia» en el rechazo de la Premier League inglesa.
-Pregunta (P): ¿Qué es Oxygen y qué pretende?
-Respuesta (R): La industria del deporte es relativamente nueva y Oxygen intenta dar herramientas formativas para todos aquellos que quieran trabajar en deporte. Si quieres trabajar en deporte, estudia deporte. Es formación cien por ciento ‘online’ de todo lo que tiene que ver con el campo de juego y fuera del campo de juego. De la misma manera que hay entrenadores como Ettore Messina o Julio Velasco, también relato deportivo con Carlos Martínez, periodismo deportivo con Juan Pablo Varsky o un curso dirigido por mí en donde nos dirigimos al deportista que termina su su carrera para hablarle de la importancia del día después.
-P: ¿Cómo le llega el proyecto y que es lo que le atrae de él?
-R: El proyecto se parece mucho a mí. Yo he estado permanentemente tendiendo puentes entre el mundo del fútbol y el mundo de la empresa, entre el mundo del fútbol y el mundo de la cultura, entre fútbol y sociedad. Creo mucho en la capacidad formativa del deporte. Cuando uno habla de deporte abre el recinto mental (…) La formación online ha pegado un acelerón muy fuerte durante la pandemia y había ahí una oportunidad para explorar el fútbol. El deporte en general llega tarde a todas las revoluciones. En esta ocasión creo que hemos llegado a tiempo.
-P: ¿Cómo va a ser ese curso para deportistas que acaban su carrera?
-R: Se trata de encontrar una nueva vocación profesional para aquellos que son abandonados por el deporte, porque nadie lo abandona voluntariamente. Es un cambio muy violento, porque el mismo día abandona su pasión, deja de tener unos ingresos que son muy difícil de conseguir en otros ámbitos y de tener el privilegio de la fama. Se trata de descubrir dónde están escondidas algunas de las vocaciones que seguramente tenías antes de acceder al mundo del deporte. En el curso hay voces como la de Raúl o la de Figo, que ayudan a entender cómo se hace para dar ese paso. Y yo voy acompañando al alumno a través de cada uno de esos pasos.
-P: Desde su bagaje como jugador, entrenador, directivo… ¿Están los deportistas mejor preparados para el final de su carrera?
-R: En ese capítulo no hemos progresado mucho y entiendo los porqués. El deporte de alto nivel es muy demandante. Todo el mundo habla de que son tres horas de entrenamientos diarios, pero hay una tormenta mental permanente en el deportista. No solamente por los viajes, los compromisos publicitarios. El trajín es realmente tremendo y todo eso te aleja de cualquier otra preocupación. Y por otro lado, los clubes, siempre muy interesados en los futbolistas, pero no en el futuro futbolista ni en el exfutbolista.
-P: Comenta el tema de los viajes por partidos, pero también hay compromisos de empresas. Hay jugadores como Cristiano Ronaldo o Lionel Messi que generan por sí mismos una industria a su alrededor, algo que es nuevo.
-R: Es relativamente nuevo que los futbolistas fueron entendiendo. Yo fui testigo de la primera gira del Real Madrid por Japón y fue un sinvivir. Había que hacer una charla diaria con los deportistas para convencerlos de que tenían que hacer un entrenamiento delante de 30.000 personas, de que había que comer con promotores, que teníamos que atender a los periodistas para acercarnos a ese público remoto, a los que había que convertir primero en aficionado y luego en cliente.
El futbolista e incluso los entrenadores en ese tiempo no admitían fácilmente que había que cambiar las pretemporadas por una gira. Pero eso ocurrió el primer año, en el segundo año ya no tuve que hablar más porque los futbolistas entendieron que eso era también un negocio para ellos.
«HAY GENTE QUE ODIA EL NUEVO FÚTBOL, YO NO»
-P: ¿Qué tal se lleva con esa idea de la industria del fútbol, de la industria deportiva?
-R: Hay gente que odia el que se llama el nuevo fútbol, yo no. Yo quiero ser un hombre de este tiempo y entender el tiempo este que también es el mío. Lo que sí debo reconocer es que todavía no están del todo tendidos los puentes entre lo viejo y lo nuevo. Yo lo viejo le llamo la selva, que es el juego mismo, y a lo nuevo lo llamo la civilización, que es lo moderno, el marketing, aquella industria que intenta rentabilizar la selva. Hay muchos conflictos entre uno y otro mundo, y no siempre son fáciles de conciliar.
-P: Hay quien piensa que esta industria pervierte un poco la selva, el juego.
-R: Bueno, pero para que esto sea atractivo de verdad hay que entender el producto. Y el producto se llama fútbol y conviene no pervertirlo, conservar parte de su pureza, no solamente de su pureza deportiva, sino también de su pureza emocional.
Yo creo que estamos errando el tiro cuando queremos convertir el fútbol en un entretenimiento. El fútbol es, en primer lugar, una emoción. Como entretenimiento dentro del teléfono va a encontrar mil competencias, como sentimiento no es tan fácil competir con el fútbol y eso tiene que ver con una especie de rito intergeneracional. Yo le debo el amor a mi club, a mi padre, tiene que ver con la comunidad. Yo tengo un escudo que es el de mi ciudad. Bueno, son todos elementos que conviene cultivar, porque ahí es donde el fútbol, donde el deporte en general marca una diferencia.
UNA «BATALLA» POR EL CONTROL DE LAS COMPETICIONES
-P: Vivimos un momento de mucha tensión en el sector, entre el intento de Superliga o la propuesta de la FIFA de Mundiales cada dos años, una competición por ver quién acapara más partidos.
-R: Eso es verdad, pero para eso tienen que pisar el terreno de juego, ¿no? Porque lo que se está discutiendo es por la franja televisiva. Pero claro, la materia prima siguen siendo seres humanos que corren, que viajan, que se exprimen durante los partidos y eso tiene un límite. La UEFA quiere establecer sus límites con una Champions que cada vez va a tener más partidos. La FIFA quiere un Mundialito de clubes que lógicamente atenta contra eso, porque será una Champions con un equipo sudamericano. O sea que tarde o temprano deberemos afrontar una batalla y espero que en el que en el campo de batalla no terminemos contando a futbolistas tirados.
-P: ¿Qué le parece la propuesta de Mundial cada dos años de la FIFA?
-R: A mí estas cosas me parecen descabelladas y que participen algunos personajes muy reconocidos futbolísticamente en todo esto para darle credibilidad moral al proyecto me parece doblemente grave, porque los veo como cómplices de algo descabellado.
El Mundial, entre otras cosas, tiene el prestigio que tiene porque es algo excepcional. Si lo convertimos en algo rutinario ya no vamos a retener ni en la memoria la secuencia. Yo tengo ordenada mi vida por Mundiales: Brasil 70, Alemania 74, Argentina 78, España 82 y así sucesivamente. Bueno, pues esa magia se puede terminar con esta apretada de acelerador que le estamos pegando al fútbol.
-P: ¿Y cree que la Superliga volverá a aparecer otra vez?
-R: No de la misma manera, creo que tiene una gran interferencia, que es la Premier League, que será muy complicado que se incorpore a un proyecto de estas características y será muy complicado que la Superliga exista sin que ellos se incorporen. Pero sí que veremos en el futuro transformaciones, que a lo mejor se tendrán que llamar de otra manera, porque la Superliga ha terminado por desgastarse mucho, por errores de planteamiento y de comunicación. EFE