2 de Julio pero de 1939, Manolete “El Monstruo” Toma la Alternativa en La Real Maestranza de Sevilla

en La Real Maestranza de Sevilla de manos de "Chicuelo"

REDACCION. suitemagaine.- Fue un domingo cuando sucedió una de la fechas más relevantes para la Tauromaquia; nació un nuevo matador de toros; Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, hizo el paseíllo vestido de rosa con bordados en oro, los toros eran del hierro de Clemente Tassara: El toro de la ceremonia fue rebautizado como «Mirador», porque se llamaba «Comunista» y el presidente de la corrida impidió se anunciara reglamentariamente de tal forma a pesar de la insistencia de su ganadero Clemente Tassara… El presidente justificó su decisión diciendo: ¿En este año de la Victoria, 1939, voy a permitir que aparezca en la Maestranza una tablilla con un “Comunista”?…. A lo que el ganadero irónico le contestó: No se preocupe que usted no le pasaría nada, al fin al cabo es para matarlo.- Pues ni por esas; al “Comunista” se le bautizó como «Mirador» y así saltó al albero de la plaza sevillana…. Ante una Maestranza con los tendidos llenos Manolete recibió la espada y la muleta de manos de Manuel Jiménez «Chicuelo» y como testigo Rafael Vega de los Reyes «Gitanillo de Triana», “Gitanillo” también hizo el paseíllo y sería testigo la infausta tarde de Linares. Chicuelo: El toro es bueno: Manolo ¡suerte! Manolete: Creo que está mejor por el derecho, ¿no?


Chicuelo: Esta mejor por donde quieras. Tu eres Manolete y lo podrás torear por naturales. Pon aquí el capote y coge la muleta y la «espa». Un abrazo y ¡suerte!´ Manolete: Mi madre me ha «dao» recuerdos «pa Dora», su mujer. Chicuelo: ¡Pero, hombre! Eso déjalo «pa» después. Ahora, ¡a por el toro!.. Aquella tarde finalizó de manera apoteósica. “Chicuelo” fue el máximo triunfador del festejo, Gitanillo de Triana y el “El Monstruo” cortó 2 de las seis orejas que se repartieron y un rabo. “Una alternativa lucida. Un toro de alternativa bien toreado con un toreo sobrio, seco, valiente” Delavega “El Correo de Andalucía”. Manolete volvió a torear otra corrida en Sevilla en 1939, a poco de haber tomado su alternativa, el 18 de julio, organizada a beneficio de la restauración del Santuario de la Virgen de la Cabeza. Manolete alternó en aquella corrida altruista con el Niño de la Palma y Pepe Bienvenida quien primero rejoneó un toro Mascarenhas. Manolete a partir de su Alternativa con 22 años cumplidos fue el mayor orgullo y fama nacional de España una nación con heridas de guerra, que convirtió a Manolete en el dios de los ruedos. A partir de Manolete el toreo adquirió una nueva manera, acabó el toreo clásico… Antes de él, nadie toreaba como Manolete; después de Manolete, todos querían torear como él…
“Manolete” nació el 4 de julio de 1917 en Córdoba, España; Manuel Laureano Rodríguez era un predeterminado para ser Torero. Heredó la vocación torera, por parte de su madre, doña Angustias Sánchez, oriunda de Albacete que estuvo casada con dos toreros: primero, con Lagartijo Chico, y, al enviudar, se casó con Manuel Rodríguez padre de Manolete. Su tío fue Bebe Chico y su tío abuelo era Pepete, que también murió en 1862 en la plaza de Madrid entre las astas de “Jocinero” otro toro de Miura. La muerte ya le traía en sus genes… A la par que resolvía el sustento en la casa familiar a los 12 años se inscribió en la Escuela taurina de Montilla. Allí empezó a llamar la atención por un valor que asustaba el miedo. Desde que lo conoció Pepe Flores Camará, ya no se separó de él siempre fue su amigo confidente y apoderado. Quien descubrió a Manolete fue el gran torero cómico Llapisera, Manolete actuaba como becerrista en la parte seria del espectáculo “Los Califas” y Llapisera le decía a Camará: “fíjate en sus pies, nos los mueve”. Tenía Manolete valor como nadie, con los pies clavados al piso, el dominio con la largura de los brazos y el temple con el mando de la muñeca…


Manolete confirmó la alternativa el 12 de octubre de 1939; Aquella tarde era jueves en Madrid y había un lleno en la plaza de Las Ventas inaugurada 8 años antes; era una corrida mixta. Marcial Lalanda confirmó la alternativa a Manolete, con toros de Antonio Pérez, del hierro de San Fernando, hicieron el paseíllo Marcial Lalanda, Manolete y Juan Belmonte Campoy, que también confirmó la alternativa aquella tarde, en presencia de su padre El Pasmo de Triana Juan Belmonte García, que rejoneó por delante… Manolete vestía un terno celeste y oro y el toro de la confirmación se llamó Tejón… Había un gran lleno, la corrida había causado gran expectación: Manolete, grandioso serio, el torero que se aísla tal como si en el mundo, cuando él torea, no hubiera más que él y el toro, asombró al público de Madrid. Torea con seguridad, como le pasa cerca Tejón a Manolete… El toro de su confirmación era incierto en la embestida y estaba aplomado… Manolete lo consintió mucho y dio unos ayudados por alto, soberanos. Era aquello una faena de muleta como se ven muy pocas con temple, lentitud y suavidad…. Fue con su segundo toro el cierra plaza donde Manolete alcanzó el triunfo soñado… Ya había hecho quites muy buenos. Toreó muy bien de capa… Se llevó al toro a los medios y allí embebido en la faena, toreó de manera asombrosa. Con su gran estilo de muletero… Toreó con ambas manos, destacando cinco naturales. Unos molinetes, unos adornos justos, sin descomponer su línea sobria. Aún no se había perfilado para matar y ye pedían la oreja los espectadores, con desmedido entusiasmo. Citó a recibir y pinchó a un tiempo. Dos pinchazos más, muy recto y a volapié y después una estocada… Manolete cortó dos orejas…
En 1943 se colocó a la cabeza del escalafón. Cuajó faenas memorables, como al toro “Ratón” en 1944, durante la corrida de la Prensa en Las Ventas, y al sobrero del ganadero portugués Pinto Barreiros, también en Madrid, un 6 de julio de 1944. «Manolete era fundamentalmente un hombre y un torero muy responsable, de una gran personalidad, nacido para ser protagonista. Nada mas verle moverse en la plaza era un espectaculo. Tenia ese empaque que esta en el filo de la navaja, que bordea lo sublime y lo ridiculo, pero en el era Sublime, con esa cara tragica que tenia. Era un hombre con mucho valor, que se arrimaba todas las tardes, en cualquier sitio». (Luis Miguel Dominguin).
El crítico K-Hi lo bautizó como “El Monstruo” del toreo, tras la épica corrida en 1943 en Alicante después de que les cortara a los toros Tolosano y Afligido del Conde de la Corte cuatro orejas, dos rabos y dos patas en corrida celebrada en Alicante…
Manolete fue ante todo uno de los grandes en la suerte suprema de toda la historia, y fue algo que lo hacía de manera magistral y ante cualquier toro y fue lo que le costó la vida a los 30 años de edad en la pequeña ciudad andaluza de la provincia de Jaén en la feria de San Agustín… Su forma de citar con el capote y la muleta era como un poste, medio adelantaba la muleta, más bien la retrasaba, y al toque vaciaba la embestida cerca de la cintura. Él sometía a los toros aguantando ante su cara hasta que al final metían la cabeza en el engaño… Así sucedió cuando acudió a su cita con el destino aquella fatídica tarde de jueves 28 de Agosto de 1947, en el coso de Santa Margarita… En los tendidos vibraban ante aquella demostración de valor y se volteaba la plaza… Deseaba los máximos trofeos y entra a matar con el pundonor de el gran hombre, el gran maestro, que era; se encuna entre los cuernos del toro y clava el estoque hasta la bola, pero Islero al mismo tiempo hunde hasta la cepa el pitón en su muslo derecho, causando grandes destrozos en el triángulo de Scarpa atravesando por la vena femoral y produciendo una gran hemorragia… La cornada fue seca, se lo llevó hacia arriba, le dio la vuelta y lo tiró al ruedo y el diestro queda tendido en la arena desangrándose, sus subalternos, monosabios y asistentes, lo llevan a la enfermería, el diestro iba pálido, muy pálido, lívido… Las asistencias se equivocaron de puerta al sacarlo del ruedo y tuvieron que desandar camino de la enfermería, mientras manaban chorros de sangre de la pierna del IV Califa…En la arena de Linares habían quedado dos regueros de sangre… Uno de “Islero” que se dirigió a las tablas y allí cayó muerto sin puntilla… Y el otro de Manolete rumbo a la enfermería…

El parte médico, firmado por el doctor Fernando Garrido Arboleda, reporta una herida profunda, en el triángulo de Scarpa, cuyas dos trayectorias afectaban masivamente el muslo derecho del torero, con rotura de la vena safena. En el sexto de la tarde Luis Miguel, estuvo bien, pero el público estaba más pendiente de la enfermería que de su faena, abrevió y mató al toro. La corrida ya no tenía aliciente para nadie. “Carnicerito de Málaga” que había cortado las dos orejas y el rabo de “Islero”, concedidos por la presidencia, lleva los trofeos a la enfermería y cuando Manolete se recupera un poco, le pregunta: “¿Cayó el toro? ¿Me han dado alguna oreja? “Carnicerito” emocionado y con lágrimas en los ojos le contesta “las dos y el rabo Manolo”. El doctor Fernando Garrido hizo lo que tenía que hacer, cosió venas y arterias, y logró cortar la hemorragia… Manuel Rodríguez quedó estabilizado. Pidió dar unas caladas a un cigarrillo… Muy débil, lo trasladaron, como un cortejo fúnebre en vida, al hospital de los Marqueses de Linares… Aquella noche cayó sobre Linares un chubasco apocalíptico… Era el cielo llorando por Manolete… Siempre culparon a los médicos de no haber decidido para salvar la vida: “No había cojones para cortarle la pierna a Manolete. ¿Y sabe usted por qué? Porque nadie se imagina a Dios con una pierna menos…” La posterior transfusión de un plasma defectuoso, inyectado por su doctor y amigo, Luis Jiménez Guinea, acabó con la vida del torero… En cuanto se lo suministró con toda la buena fe, Manolete suspiró un “No siento una pierna, no siento la otra… No veo”, y expiró de inmediato a las cinco y tres minutos de la madrugada de aquel 29 de agosto, después de diez horas de agonía… Murió el Torero e inició la Leyenda… Las dos mujeres que ocupaban su corazón no pudieron despedirle… Ni Doña Angustias que se hallaba veraneando en San Sebastián, ni la actriz Lupe Sino, cuyo verdadero nombre era Antonia Bronchalo Lopesino, no pudo acercarse al moribundo, no pudo despedirse de su amor… No la dejaron por temor a un posible matrimonio “in articulo mortis” se quedó aguardando al torero en Lanjarón, a donde jamás regresaría… La familia de Manolete y su apoderado la rechazaban… Manolete llevaba tiempo queriendo dejar los ruedos, se podía observar a través de las fotografías su fragilidad, el desgaste físico al que había llegado este torero, por dejar la vida en los ruedos… “Qué ganas tengo de que llegue octubre”, repetía una y otra vez. La presión era exigente cada tarde y en aumento. “El público solo está contento conmigo si voy camino de la enfermería…” A Manolete no lo mató Islero, ni el plasma… Su destino era la Gloria Eterna… Y compartirla con Joselito y los otros grandes toreros que han dejado su vida en los ruedos… El Monstruo, el IV Califa del Toreo, está más vivo que nunca…

Bibliografía: Semanario El Ruedo/Fotografía Baldomero/Filiberto/

“El día que mataron a Manolete…” Tico Medina

“La existencia que llevamos los toreros es muy triste.
De un lado para otro, sin descansar en ninguna parte,
cargados de angustias, llevando a cuestas
la vergüenza de las tardes malas
cuando el público se convierte en una fiera ululante,
de terrible crueldad”.
“Siempre con una interrogación:
Dios mío, ¿cómo quedaré en esta corrida?
¿Me matará un toro esta tarde?”
“Y si la muerte me llega nunca me cogerá
en ese momento feo de la cobardía,
sino con el gesto rabioso del luchador…”

Manolete IV Califa del toreo.