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El IV Califa de Córdoba llegó a Linares al hotel Cervantes deshecho por el largo viaje desde Santander, donde las cosas salieron bien…

¿Por quién doblan las campanas…? Tal Día Como Hoy, 29 de Agosto pero de 1947 Murió Manolete…

¿Por quién
doblan las campanas…?
Tal Día Como Hoy,
29 de Agosto pero de 1947
Murió Manolete…
Agosto
Mes de Luto Taurino…
“Qué ganas tengo de que llegue octubre”,
repetía una y otra vez.
La presión era exigente cada día en aumento.
“El público solo está contento conmigo
si voy camino de la enfermería…”
Manolete
«La Tauromaquia
es la pasión que nos une…»
Hagamos de éste 2020
el año más Taurino
a pesar de las adversidades…
Felipe de Jesús Estrada Ramírez.
Cronista de la Ciudad…
(Bibliografía al final del texto)
“Que no suenen los clarines,
que se doblen los capotes,
que se plieguen las muletas,
infunden los estoques,
que ha muerto Manuel Rodríguez,
peregrino de Linares,
hoy estamos de luto, en Linares,
en Córdoba, en España,
en México, en todo el mundo taurino…
Agosto el mes sangriento
en que murió al Monstruo Cordobés,
el símbolo Taurino de España…
30 años de existencia
fueron suficientes
para crear la leyenda de Manolete…
El Monstruo era un predestinado,
no podía ser otra cosa que ser Torero,
en su sangre corría la vocación torera…
Y se convirtió en figura del toreo primero y en un mito después de su muerte…
El IV Califa de Córdoba llegó a Linares al hotel Cervantes deshecho por el largo viaje desde Santander, donde las cosas salieron bien… Manolete estaba cansado de la temporada y de la vida que trae a cuestas, de la exigencia de ser figura del toreo y del público, que cada día quiere más de él… Manolete llevaba tiempo queriendo dejar los ruedos, se podía observar a través de las fotografías su fragilidad, el desgaste físico al que había llegado este torero, por dejar la vida en los ruedos, ante cada toro, en cada tarde…
“Me retiro profesionalmente al final de la temporada”.
“La existencia que llevamos los toreros es muy triste…
De un lado para otro, sin descansar en ninguna parte,
cargados de angustias, llevando a cuestas la vergüenza de las tardes malas
cuando el público se convierte en una fiera ululante, de terrible crueldad”.
“Siempre con una interrogación: Dios mío, ¿cómo quedaré en esta corrida?
¿Me matará un toro esta tarde?”.
“Y si la muerte me llega nunca me cogerá
en ese momento feo de la cobardía,
sino con el gesto rabioso del luchador”…
Confesó Manolete en la famosa entrevista concedida en julio de ese fatídico año a José María Carretero, “El Caballero Audaz”, en el diario Jornada… Hastiado de la exigencia de ser figura del toreo, de los públicos y con ganas de buscarse un retiro junto a Lupe Sino, con quien protagonizó una historia de amor que traspasó todas las fronteras de la época. Una historia que no estuvo bien vista ni contó con la aprobación ni las bendiciones de doña Angustias, ni del apoderado, ni del entorno familiar, ni de las amistades del torero… En el verano de 1947 «Manolete» había decidido retirarse al finalizar la temporada. Ya tenía elegida la fecha del 18 de octubre para convertirse en marido de Lupe Sino… Podía ser Córdoba, Barcelona o más probablemente México, para huir de ciertas presiones. Pensaban casarse de inmediato, en septiembre cuando terminara la temporada, en España o México, con cura o sin él. Todo estaba planeado… Ese futuro nunca llegaría… Linares estaba en su destino…
Ni sus contemporáneos Silverio Pérez, Antonio Bienvenida, Eduardo Solórzano, el atrevido Chicuelo, Pepe Luis Vázquez, Juan Belmonte, Carlos Arruza, Luis Miguel Dominguín, no le hicieron sombra nunca… Como figura no paraba tenía un ritmo de corridas extenuante, y extremadamente peligroso, Manolete en 1941 torea 50 veces, y arrasa. En 1941suma 58 tardes. 72 carteles alterna en 1942 y en 1943 es firmado para 74 corridas, en 1944 hace el paseíllo en 92 ocasiones, incluida la que se considera una de las mejores faenas de la historia del toreo, era 6 de julio en la Plaza de Las Ventas, en Madrid, con el toro portugués, Ratón, del hierro de Pinto Barreiros. Esa tarde, Manolete borda la suerte con su creación las “manoletinas”. En 1945 completa 71 faenas, Manolete, no tiene rivales, sufre una fractura de clavícula al torear un ejemplar de la ganadería de Don Francisco Chica. El 16 de julio de 1947 es cogido no de gravedad en el muslo, mientras torea en su última corrida en Las Ventas. Manolete llega, como siempre, a la plaza en la localidad de Jaén. Le acompañan Luis Miguel Dominguín y Gitanillo de Triana, dos estrellas en ascenso, pero el público, su público, lo espera todo de Manolete… “Islero” mató a la gran figura y al que marcó toda una época del toreo, justo en la temporada en la que Manuel Rodríguez meditaba tomarse un respiro y así se lo había comunicado a su gente cercana… Las fotos que Paco Cano, conocido como Canito, hizo aquella trágica tarde pasaron a la historia… “De purísima y oro, Manolete, cuadra al toro, en la plaza de Linares…” Manolete que era inigualable en la suerte suprema y su afamado volapié… El mismo volapié le falló aquella desdichada tarde… Islero, parado frente a Manolete, aguardó la estocada… Aquella vez la lentitud en la suerte suprema permitió que, el toro embistiera a Manolete con el pitón en el muslo derecho. Luego los dos rodaron en una macabra sincronía a la arena… Los dos chorreando sangre y heridos de muerte… Islero se refugió a tablas y rodó sin puntilla y Manolete se fue agónico a la enfermería… Ingresó y fue atendido de urgencia en la enfermería del coso linarense, El doctor Fernando Garrido hizo lo que tenía que hacer, en una primera intervención quirúrgica le realiza debridamiento y limpieza de la herida, sutura de las venas que sangran, eliminación de la carne ya muerta y se le hicieron transfusiones de sangre brazo a brazo de un cabo de la Policía Armada llamado Juan Sánchez y del torero Parrao, es 1947 en la España pobre y atrasada de la posguerra, algo impensable en la actualidad, logró Garrido contener la hemorragia… Manolete quedó estabilizado. Incluso pidió dar unas caladas a un cigarrillo… Muy débil, lo trasladaron, por la noche, en torno a las 22,00, como un cortejo fúnebre en vida, en una camilla a hombros de sus dos sobrinos; Rafael y Juan, al hospital de los Marqueses de Linares… En el complejo hospitalario revisaron con mejores condiciones técnicas, no demasiadas, la herida. Lo vuelven a operar entre varios cirujanos incluídos el doctor Julio Corzo López, cirujano de Úbeda le hacen ligadura de vena femoral y revisión de la cavidad abdominal baja y le vuelven a transfundir con sangre donada por sus amigos y allegados, es evidente que Manolete ha perdido una gran cantidad de sangre y requiere más plasma y líquidos por vía venosa… Hasta que de madrugada llegó a Linares el afamado cirujano don Luis Jiménez Guínea y decidió aplicarle con toda la buena intención una transfusión de plasma, que resultó fatal… Ante la angustia y desesperación el deseo de sus amigos, se vuelve contra Manolete. Alvaro Domecq, aparece con unos frascos de un plasma noruego que había sido donado tiempo atrás a los servicios de salud de España. Bienvenidos son y nadie piensa en los riesgos… Utilizado anteriormente con soldados de la II Guerra Mundial, procedente de Holanda, que no estaba en condiciones para utilizarse, su amigo y cirujano jefe de la plaza de Las Ventas en cuanto se lo suministró con toda la buena fe, Manolete suspiró un “No siento una pierna, no siento la otra… No veo”, Cuentan que sus últimas palabras fueron “que disgusto se va a llevar mi Madre” y expiró de inmediato, falleció esa madrugada a las 5:15 en el Hospital a consecuencia de shock traumático… Tenía 30 años de edad, hijo de Manuel difunto y de Angustias, de profesión torero, soltero, natural y vecino de Córdoba, domiciliado en la calle Avenida de Cervantes nº 22″. Falleció como consecuencia de la grave cogida que tuvo el día anterior por el toro Islero…
El 29 de agosto fue trasladado a Córdoba para su sepultura, Luis Miguel Dominguín, entre otros subalternos, amigos, y una multitud tuvo el irrepetible honor de cargar en hombros aquel blanco ataúd…
España entera, estremecida y llorosa,
daba el último adiós
al torero de la melancólica figura…
En el panteón de la familia Sánchez de Puerta, íntimos amigos del torero, permanecieron sus restos algo más de cuatro años, hasta el 15 de octubre de 1951, cuando, terminó Amadeo Ruiz Olmos el mausoleo, y se procedió a trasladar sus restos al Cementerio de Nuestra Señora de la Salud en Córdoba, España…
¡Dios mío, qué pena más grande!
¡Un toro de Miura había matado
al Monstruo!
Manolete es eterno
como la Fiesta Brava,
está vivo y presente
en cada tarde de toros,
no necesitaba morir
para convertirse en leyenda…
La noticia se extendió por todo el mundo como un reguero de pólvora…
Entones no había televisión, no existía Internet, ni agencias informativas.
No se habían inventado los teléfonos móviles, y para comunicarse telefónicamente había que hacerlo y esperar horas y horas…
Y a pesar de todo eso, se supo de la muerte de Manolete hasta en el último lugar del mundo y todos sabían quién era “Manolete”…

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