Emilio de Justo corta dos orejas a costa de dos vértebras lesionadas

La faena premiada fue la más vibrante y notable de una tarde marcada por la escasa raza de los toros cinqueños de Núñez del Cuvillo

 

   Paco Aguado. Leganés (Madrid), 10 may (EFE).- El diestro extremeño Emilio de Justo fue el triunfador de la última corrida de la Feria de Primavera de Leganés, al cortar las dos orejas al único toro que estoqueó y de cuya lidia resultó con dos vértebras lesionadas.

La faena premiada fue la más vibrante y notable de una tarde marcada por la escasa raza de los toros cinqueños de Núñez del Cuvillo, de los que ese segundo fue la excepción que confirmó la regla, tanto a la hora de empujar en varas como a la de seguir los engaños con entrega y vibración.

Aprovechó De Justo tan notable condición del toro para hacerle un trasteo basado sobre todo en la ligazón de los muletazos, aguantando las repetidas y atosigantes arrancadas del animal, aunque tardara un tanto en atemperarlas.

Pedía el toro que los vuelos de la muleta barrieran la arena y que sometieran durante un largo trazo su profunda embestida, lo que sucedió por momentos, hasta que en una tanda con la izquierda, el de Cuvillo derribó al matador con una de sus patas y le arrolló de fea manera sobre la arena.

Visiblemente conmocionado, el diestro cacereño aún cuajó con la derecha la mejor serie de pases de la faena, la más enfibrada y poderosa, justo antes de que, al salir del embroque de la estocada, el toro volviera a voltearle y pasarle por encima de forma muy similar a la anterior, produciéndole una lesión de vértebras cuya gravedad estaba aún por confirmar al terminar el festejo.

El otro momento destacado de la tarde fue el trasteo de Juan Ortega al quinto, del que cortó una oreja una vez que el turno de lidia hubo de cambiarse por la lesión de De Justo y de Ponce, como primer espada estuviera obligado a matar un toro más.

Aunque a falta de un punto mayor de raza y de fuerzas, este otro «cuvillo» sacó al menos nobleza y docilidad, virtudes que le sirvieron a Ortega para plasmar un hondo mazo de verónicas y una faena estimable que abrió saliéndose al paso hasta los terrenos de afuera con una añeja torería.

El buen gusto del sevillano, que tuvo antes un primer toro muy rajado, fue la nota común de una obra que se vio con agrado pero sin pasión desde el tendido, pues quizá faltara un punto más de fibra y apuesta, más allá de su constante y agradable compostura estética.

Enrique Ponce mató, por tanto, tres toros y paró cuatro con el capote, ya que su segundo fue devuelto por lesionarse una pata, pero ni así llegó a sacar nada en claro ni con un mínimo de brillantez.

Fue casi imposible que eso sucediera con el primero, muy dañado por un par de banderillas que entró en la herida de un puyazo, y tampoco con el sobrero cuarto, un manso que huyó despavorido a chiqueros.

Pero el sexto, dócil y atemperado por un duro castigo en varas, permitió al valenciano bastante más que ese tan largo como desconfiado y distanciado empeño con el que intentó, sin éxito, ligar más de dos muletazos seguidos y asentados.

FICHA DEL FESTEJO.- Seis toros de Núñez del Cuvillo, el cuarto como sobrero, todos cinqueños y muy desiguales de hechuras y trapío. En cuanto a juego, les faltó raza en general, con algún manso declarado incluido, pero con un ejemplar muy destacado, el segundo, enrazado y con profundidad en sus embestidas.

Enrique Ponce, de azul noche y oro: estocada desprendida (silencio); media estocada caída (silencio); y estocada caída trasera (silencio).

Emilio de Justo, de verde esmeralda y oro: estocada honda desprendida y descabello (dos orejas tras aviso), en el único que mató.

Juan Ortega, de verde hoja y azabache: pinchazo y estocada baja (silencio); estocada baja (oreja).

Tras matar al segundo, Emilio de Justo fue atendido en la enfermería de una contusión lumbosacra con posible fractura de las vértebras L5 y S1, antes de ser trasladado al hospital Severo Ochoa.

Los subalternos Abraham Neiro y Andrés Revuelta saludaron tras banderillear a primero y quinto, respectivamente.

Tercer festejo de la feria de primavera de Leganés, con tres cuartos cubiertos de un aforo permitido del 40 por ciento.