Los «juanpedros» truncan una tarde de sublime toreo a la verónica en Córdoba

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Córdoba, 16 may (EFE).- Una decepcionante corrida de Juan Pedro Domecq se cargó el esperado mano a mano entre dos toreros de arte como Finito de Córdoba y Morante de Puebla, que, aunque se fueron con las manos vacías, sin embargo, ofrecieron una tarde sublime de toreo a la verónica.

Finito de Córdoba no pudo pasar de dispuesto frente a su primero, un toro sin clase y muy venido a menos con el que solamente pudo firmar algún destello suelto de bella firma dentro de una faena que pudo redondear por esa falta de oponente.

En su segundo, tercero de corrida, llegó lo más rotundo de la función. Con el capote. El Fino dimensionó el toreo a la verónica hasta cotas sublimes. Primero a pies juntos, con tres lances antes de abrir el compás y abandonarse por completo para torear a cámara lenta, cargando la suerte, saliéndose a los medios y parando todos los relojes con diez verónicas y media de auténtico cartel de toros.

Lástima que ese momento no tuviera continuidad en el último tercio, pues el «juanpedro» ya se vino muy abajo tras la primera serie y fue imposible poder armar faena.

En el último, el Fino hizo un esfuerzo por tratar de levantar la tarde, pero fue nuevamente una quimera, pues el toro, siempre con la cara por las nubes, sin fijeza y quedándose muy corto, dio al traste con las buenas intenciones del torero de la tierra.

Morante no se quedó tampoco muy atrás con el toreo de capa. Fue en su primero, donde el sevillano tiró de duende a la verónica par regalar seis capotazos sublimes, amén de dos remates de categoría y otras «cositas» con aroma para poner en suerte al animal, que, como toda la corrida, no se empleó en la muleta, aunque el diestro le robara varios pasajes por naturales dignos de mención.

Pero fueron eso, detalles aislados dentro de una labor sin redondear, nuevamente por falta de toro.

Con el cuarto bis volvió Morante a intentar sacar faena por el izquierdo, el pitón menos malo de un «juanpedro» que apenas pasaba por el derecho, recortando a mitad de viaje. El sevillano le robó alguno suelto de buena firma dentro de otro conjunto sin unidad.

Y ya en el último, el torero optó directamente por tirar por la calle del medio ante otro animal deslucido al que dio muerte de manera prematura.

FICHA DEL FESTEJO.- Seis toros de Juan Pedro Domecq, bien presentados pero descastados y muy justos de fuerzas.

Juan Serrano «Finito de Córdoba», de cereza y azabache: dos pinchazos (silencio); media trasera (ovación); y dos pinchazos, otro hondo y cuatro descabellos (ovación tras aviso).

José Antonio «Morante de la Puebla», de grana y azabache: pinchazo y media (ovación); dos pinchazos, estocada y descabello (silencio); estocada desprendida (silencio).

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