Citoler padre

me quedaron por hacerle muchas  preguntas, que aún las sigo teniendo en el tintero

Consulta Gran Via esquina calle del Clavel

REDACCION. Gaspar Citoler. 19 Julio 2021.- Hoy no os voy a hablar de aventuras vividas por esos mares del mundo, que si os gustan, lo seguiré haciendo; lo voy a hacer de mi padre, con la carga emocional que conlleva para mí. Intentaré plasmar algo de esa personalidad tan espacial que tanto pude aprovechar y no supe hacerlo; posiblemente, al llevarnos 42 años de diferencia en aquella época y con su no pequeña complejidad personal, no llegué realmente a contactar con él. Hoy lamento no haberle hecho preguntas, que ahora que “nos llevamos 5 años”, me fluyen con la facilidad que debieron fluir entonces.

Mi madre tenia los ojos verdes como dos esmeraldas

Mi infancia me la brindaron maravillosa; las Navidades del 45 – 46, vinimos la familia al completo (abuela, madre, padre, hermana de 6 meses y yo con 6 añitos) a aquel Torremolinos inolvidable que él ya conocía desde 1934. Fue ese mismo año (34) el que  invitado por la malagueña Anita Delgado (que mi padre trató profesionalmente) a su boda con el que entonces era el hombre más rico del mundo, El Maharash  de Kapurthala, no pudo acudir; eran tiempos revueltos, un estado complejo de aquella época de La República, con Companys declarando la independencia de Cataluña y una situación que se hacía intolerable para un estado de derecho, y se temía con razón, por lo que estaba por venir.

Muchas de esas poesías que retengo en la memoria, se las debo a él…. y mucha odontología mía siguió sus pasos. Fue un gran aficionado a las Artes, a los toros y al boxeo; del terno de Linares, (Manolete, Dominguín y Gitanillo de Triana), Gitanillo y Manolete fueron pacientes suyos, a la vez que buenos amigos. Sin duda fue el dentista de moda en Madrid en los años cincuenta, ministros, artista, como Escudero y Carmen Amaya, De la Cierva… vedetes como Raquel e Irene Daina, Celia Gámez ……..

El Plymouth que me requisaron los rojos y después los blancos

El ayudante de mi padre, el odontólogo Esteban Agüero (apellido señero en Santander), era hermano del guitarrista guapo, Juan António Agüero, que se caso con Carmen Amaya….. -algo tuvo que ver mi padre en eso-. Era una pareja muy enamorada, a la que le ocurría lo normal entonces, la familia de él no veía bien la relación. Recuerdo con mucho cariño una visita que nos hicieron a nuestra casa en Torremolinos, donde Carmen, al oírme tocar la guitarra por bulerías, le dijo a mi padre, “mi Perico del Alma” como siempre lo llamaba, “como no le quites la guitarra al niño, no te termina la carrera de medicina”; frase que recordaré toda la vida.

La guitarra, influenciado por mis padres -a mí no me gustaba el flamenco- me pusieron como primer maestro a “Lele de Osuna”; fue una pasión durante años. Me abrió muchas puertas… y en la mili, todo un éxito. Tuve otros profesores como “El Tomate” (tío del gran Tomatito), Rafael de Antequera y algún otro. Esteso me hizo la guitarra. Cuando íbamos a “La Gamba alegre” de nuestros amigos, la gran Mariquilla y su marido Luis Javier Garrido, acompañe varias veces a la guitarra a Gregorio Sánchez “Chiquito de La Calzada”, él y Pepi, su mujer, eran pacientes míos. Me invitaban y subía al tablao como uno más; saqué, por presumir, el carnet de profesional en un examen en el Teatro Cervantes, y en Córdoba llegué a acompañar por fandangos a Juan de La Loma….  Todo esto ha sido por esbozar la influencia de mi padre… que quiso que yo fuese torero.. No sigo, que me enrollo conmigo mismo.

Foto de Juan Gyenes

Emilio Botín y su hijo fueron pacientes de mi padre… que tenía su cuenta corriente con el nº1 del Banco de Santander, cuando se inaugura en la capital cántabra. Al mencionado D. Emilio, lo atendía en su consulta de Madrid, pero cuando dejó la de Santander, un par de veces vino con su Rolls Roice a la clínica de Torremolinos; lo aparcaba en la puerta… en la antigua carretera de Cádiz.

En la consulta mía, que reformé totalmente al terminar la especialidad en 1966, hay cosas interesantes, como un a carta de su amigo Gregorio Marañon -escrita a máquina- que le dice: Querido Citoler, la estancia en ese paraíso de Torremolinos prolongará eficazmente sus años de vida.

Amigo de Edgar Neville, por lo que le gustó a mi padre la película dirigida por él, “Misterio y Duende del Flamenco” interpretada por Antonio el Bailarín, le regaló una copia integra de la película en formato profesional de 32 mm.

Atentos al sillón y al torno de la época

En cuanto al Boxeo, fue el inventor de los protectores bucales que se utilizan hoy en día, invento que no patentó….  Les hizo unos a Paulino Uzcudum, español y de su edad; púgil español que fue campeón de Europa de los pesos pesados. En una revista odontológica de 1921, que guardo en algún sitio, dice: “El joven dentista está recibiendo muchas felicitaciones por su invento”.

La guerra Civil lo cogió en Santander, zona republicana y lo hicieron si o si. Capitán médico; atendió a toda clase de personas en el barco prisión que estaba fondeado en la Bahía. Eso posiblemente le salvó la vida, cuando le iban a “darle el paseo”, salió un jefe de entre la algarabía, que dijo “a D.Pedro ni tocarlo, que ha salvado muchas vidas nuestras”.

Tenía líos familiares por todos sitios, mis tíos Ramón y Orencio eran falangistas; recuerdo con muy pocos años, ver a mis tíos en la casa de la calle Doctor Castelo, con la camisa azul con el yugo y las flechas… eso ayudaba mucho.

Por el otro lado, la Falange fusiló en Valladolid a mi tío Gaspar, `por masón… por el que en su recuerdo me pusieron su nombre. Tengo el acta de la sentencia de muerte.

Así concluyo este esquema sobre la personalidad, inteligencia y buenas maneras de un buen hombre, al que me quedaron por hacerle muchas  preguntas, que aún siento que las tengo en el tintero.

Torremolinos, Julio 2021