

La Historia de España está llena de héroes, unos más recordados que otros, evidentemente. Estos “olvidados” de la historia, se convierten en leyenda con el paso de los siglos. En esta ocasión; vengo a hablarles de Juan Martín Díez, más conocido como, “el Empecinado”.
Cuando hacemos referencia a “el Empecinado”, recordamos uno de los episodios más tristes de la Historia de España, la guerra de la Independencia. Lo que iba a ser un paso de las tropas napoleónicas por nuestro país hacia Portugal, con la intención de anexionarlo, se convirtió en uno de los episodios más sangrientos y lamentables de la historia de nuestro país.
Desde que en 1808, Napoleón decidió invadir nuestra nación, España se convirtió en un reducto de resistencia frente a las tropas del invasor gabacho. Empezaron la resistencia al invasor a base de guerrillas, bandoleros y héroes en solitario.
Nuestro héroe, no es otro que; Juan Martín Díez, nacido en 1775, en la población vallisoletana de Castrillo de Duero. El apodo por el que se conoce a Martín Díez, es el de “empecinado”, y el origen de ese apodo proviene del cieno verde de agua en descomposición llamado pecina, que se alojaba como sedimento en un arroyo llamado Botijas, que era adyacente a su lugar de nacimiento. Por eso el gentilicio de los naturales de Castrillo de Duero era el de “empecinados”.
El protagonista de este relato; tuvo una clara vocación militar desde muy pequeño. Una vez cumplidos los 18 años, hubo de participar en la guerra de la Convención, allá por 1793. Esta guerra duró cerca de dos años, y la participación en ella por parte de Martín Díez, le serviría a este como formación militar, en cuanto a tácticas y estrategias de combate, se refiere.
Una vez regresó de la guerra; Martín Díez, contraería matrimonio en primeras nupcias con Catalina de la Fuente y permanecería en el pueblo que lo vio nacer, hasta que en 1808 el innombrable invadió España. Según las crónicas de la época, el motivo principal por el que Martín Díez participó de lleno en esta guerra, fue el hecho de la violación de su mujer por un soldado francés, al que posteriormente dio muerte Martín Díez. Como ya he dicho; este fue el motivo principal por el que decidió combatir en primera fila contra los franceses.
Comenzó organizando un grupo de guerrilleros compuesto por amigos y familiares en la ruta entre que va desde Madrid a Burgos, pero al poco tiempo, terminó uniéndose al ejército español de la resistencia a la invasión, al comenzar la guerra. Sus comienzos no fueron nada halagüeños, pues nada más comenzar a batallar con la francesada, perdió dos batallas, la primera en las proximidades de Cabezón de Pisuerga y la otra en Medina de Rioseco, ambas en campo abierto. Estas dos derrotas le hicieron reflexionar, y pensó que tal vez obtendría mejores resultados con el sistema de guerrillas, que probablemente sería el método a utilizar en estos casos.
Con esta nueva estrategia, acertó de pleno, y este procedimiento le supuso una serie de éxitos por toda la cuenca del Duero. Gracias a estas pequeñas gestas, fue nombrado capitán de caballería en 1809. Quedo plenamente acreditado que mediante el método de guerrillas, se conseguía dañar el sistema de comunicación y suministro establecido por el ejército francés. Al puro estilo bandolero, los hombres de Martín Díez, interceptaban correos enemigos, apresaban convoyes con dinero, armas y víveres.
Ante el conocimiento por parte del ejército invasor, de los progresos del empecinado, se hubo de nombrar un nuevo general que pusiese fin a las incursiones del Empecinado. El ejército napoleónico resultó tan dañado que nombraron al general Joseph Léopold Sigisbert Hugo como un perseguidor exclusivo del Empecinado y su grupo de guerrilleros. El general Sigisbert presionado por sus altos mandos, optó por la opción más fácil, que es en estos casos, la captura de los familiares de Juan Martín, y poner precio a sus vidas. Y la reacción del Empecinado, fue la de pagarle con la misma moneda al general francés, capturando más de cien de sus soldados y amenazándoles con fusilarlos. Ante este contratiempo, el general francés no tuvo otra opción que la de liberar a sus prisioneros.
Después de estas y muchas otras victorias, Juan Martín es ascendido a Mariscal de campo, ganando así el derecho a firmar como “el Empecinado” de manera oficial. El rey, Fernando VII ordenó construir un monumento en su honor en Alcalá de Henares, ya que había tenido un papel decisivo en la defensa de la ciudad. Sin embargo, sus hazañas no fueron suficientes para salvar su vida. Juan Martín Díez fue ejecutado en 1825, debido a sus ideas liberales que contradecían abiertamente los principios de la institución monárquica.
Como ya he dicho, el vocablo “empecinado” era aquel que provenía de Castrillo de Duero, por sus aguas llenas de pecina. Sin embargo gracias a las hazañas de nuestro héroe, en la actualidad “empecinarse” significa empeñarse en conseguir algo. Gracias a hombres de raza como este, España es una nación libre y sigue siendo nuestra, de los españoles.
Jorge. Narrador de la Historia. 2022


