En Julio de 1992
falleció y se
convirtió en Mito
José Monje Cruz
“Camarón”. día 2 de Julio
La leyenda e icono
del flamenco…
«
Felipe de Jesús Estrada Ramírez.Cronista de la Ciudad…
(Bibliografía al final del texto)
Ilustraciones por el escritor,
ilustrador, músico y skater
Sete González de su libro
“Camarón
La leyenda del genio”
(Lunwerg)
“Veinte años escuchando discos antiguos
y sacando cosas a mi manera,
he hecho un camino para la juventud del flamenco”.
José Monje Cruz, Camarón
José Monje Cruz, más conocido como Camarón de la Isla o simplemente “Camarón”, se le considera uno de los mejores cantaores de flamenco de todos los tiempos y un revolucionario del cante que contribuyó, junto a Enrique Morente, al renacer de un género que atravesaba una grave crisis, transformándolo desde dentro, aunque respetando sus esencias más genuinas. … Fue un renovador del cante; El 2 de julio de 1992, la muerte sorprendió al cantaor cuando, tras acudir al Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona, Barcelona; la grave afección pulmonar que padecía terminó con su vida… Camarón fue un fumador empedernido, y aunque había abandonado la cocaína y la heroína hacía cuatro años, no pudo contener su impulso de fumar hasta sesenta cigarrillos diarios, lo que fue, sin lugar a dudas, el principal causante de su temprana muerte. Su sepelio fue multitudinario; se calcula que cincuenta mil personas se dieron cita en el cementerio de su ciudad natal, donde sus restos fueron enterrados en un mausoleo. El artista estaba casado con quien fuera su compañera de toda la vida, Dolores Montoya, conocida con el cariñoso apelativo de “Chispa”, con quien tuvo cuatro hijos, Luis, Gema, Rocío y José “Joseíyo”.

“El orgullo y el querer, se pelean en mi mente,
una guerra sin cuartel, donde no existe la muerte,
sólo existe una mujer”. José Monje Cruz, Camarón
Nacido en San Fernando, Cádiz, el 5 de diciembre de 1950, José Monje Cruz fue el penúltimo de ocho hermanos de una familia gitana; hijo del herrero Luis Monje, que murió siendo José un niño y de Juana una canastera. Su apodo de “Camarón”, se lo impuso un tío suyo, quien pensaba que su cabello rubio y su piel clara no encajaba con el estereotipo de un muchacho calé. Sintió desde niño la afición por el mundo de los toros, e incluso intentó iniciarse en el Arte de Cúchares, pero vio que no era lo suyo y se inclinó por el cante, vocación que heredó de su padre que veneraba figuras como La Perla de Cádiz o El Chaqueta. Desde pequeño José fue un niño prodigio, ya que su cante causaba la admiración de todo aquel que le escuchara y las melodías que escuchaba fueron las de Manolo Caracol y Antonio Mairena. Con tan sólo 7 años cantaba en los trenes y autocares que iban de la isla de San Fernando a Chiclana o Jerez, junto con su inseparable compañero Rancapino y sus dotes y virtudes eran disfrutadas en las innumerables fiestas flamencas que su familia y amigos solían ofrecer… Desde el fallecimiento de su padre ya no pudo seguir asistiendo a la escuela y tuvo que cantar en bares y en plazas para conseguir algo de dinero y siguió trabajando en la herrería de su padre, para ayudar al sostenimiento familiar…
“El flamenco siempre es una pena,
el amor es una pena también.
En el fondo, todo es una pena y una alegría.»
José Monje Cruz, Camarón

Uno de los locales que más frecuentó fue la Venta Vargas, donde Manolo Caracol, reputado genio del cante, reconoció su talento, e incluso le animó para que se presentara, en 1962, al concurso de cante flamenco del Festival de Montilla, el cual ganó, con lo que se inició su vida como cantante profesional, dejando definitivamente atrás su infancia. De hecho, su madre falsificó un papel, mintiendo en su edad, para que pudiera desplazarse a la Feria de Sevilla de 1963 cuando tenía tan sólo doce años; allí fue escuchado y alabado por Antonio Mairena. Su fama, a pesar de corta edad, era ya incuestionable…. Trabajó por toda Andalucía, sobre todo en Cádiz y en la Taberna Gitana de Málaga, y participó en uno de los eventos más importantes del universo flamenco, el Festival de Mairena. Cuando contaba sólo con dieciséis años, la compañía de Miguel de los Reyes le llevó a Madrid, donde durante mucho tiempo estuvo contratado en un tablao llamado Torres Bermejas. Muchas noches, de madrugada, Camarón continuaba cantando en El Palomar, una antigua venta en las afueras de Madrid, dedicado, pues, en cuerpo y alma a su profesión. Su fama se acrecentó, por lo que de los tablaos pasó a los festivales, donde su arte pudo ser mejor apreciado por sus seguidores, que ya comenzaban a formar legión.
“La pureza no se puede perder nunca
cuando uno la lleva dentro de verdad”.
José Monje Cruz, Camarón

Tras participar en la película Casa Flora, protagonizada por Lola Flores, conoce a Paco de Lucía, quien diría de él que «Camarón es un hombre con una magia sin fronteras» y, poco después a Tomatito. Con Paco de Lucía compartió una buena parte de su carrera artística, grabando un total de ocho discos de larga duración entre 1968 y 1977. Con Paco de Lucía “Camarón” grabaría su primer disco de acetato: Al verte las flores lloran, en 1968, un trabajo que marca la tónica de sus primeras grabaciones, en las que Camarón pone su máximo empeño en seguir la tradición del cante clásico más ortodoxo, muy respetuoso con la tradición…
«La ilusión de la vida es un momento,
que si no se aprovechan,
mi alma, son sufrimientos.»
José Monje Cruz, Camarón
En 1979 realizó su primera grabación sin Paco de Lucía, La leyenda del tiempo, obra cumbre que inicia el particular universo creativo de Camarón; El disco, el primero que grabara con su amigo Tomatito a la guitarra, fue una auténtica revolución en el mundo del cante, y la primera toma de contacto con el particular calvario que Camarón hubo de sufrir durante el resto de su carrera por las voces críticas que le censuraban que había “traicionado” la ortodoxia y la tradición que tan ponderada había sido antaño por parte de sus mentores. Se cuenta que hubo seguidores que, tras escuchar el disco, acudían a las tiendas para devolverlo porque “ése no era Camarón”.
“No trates de dominarme
porque soy más duro que el acero,
antes roto que doblarme.»
José Monje Cruz, Camarón

A partir de este momento hizo mancuerna con el guitarrista Tomatito durante 18 años; hasta el momento de la muerte de Camarón. Después realizó Camarón la grabación, producida por Ricardo Pachón, que para muchos de sus seguidores ya se alejaba, de la ortodoxia de guitarra, palmas y coros para introducir elementos extraños a los palos clásicos del cante, con inclusiones de rock, jazz y las tradiciones orientales, aunque en la base era un producto netamente flamenco, nacido del virtuosismo de Camarón… El disco incluyó instrumentos hasta ese momento desconocidos en un disco de cantaores: bajo, batería, percusión, piano Fender, teclados, guitarra eléctrica, cítara… Y no paró con la grabación de éste disco solo fue el inicio y después grabó con la orquesta Royal Philarmonic Orchestra, su elepé Soy gitano, en 1989, aunque Camarón siempre cantó con el mismo sentimiento desde sus inicios. Camarón tenía la idea de acercar el cante a un público poco acostumbrado al flamenco convencional, introduciendo instrumentaciones e innovaciones estilísticas para el público joven, con la intención de que fuera un arte más creativo, más escuchado y más popular…
«El flamenco está hecho, pero sobre lo hecho se puede seguir creando sin engañar, sin mistificar. ¿Por qué tenemos que hacer todos la soleá exactamente igual, como si fuéramos un disco? Si yo puedo añadirle algo propio, enriquecerla, sin desvirtuar lo que es el cante por soleá, ¿por qué no voy a hacerlo?». El cambio experimentado fue tan profundo que incluso cambió su imagen; abandonó, así, el soniquete “De la Isla” en su nombre, presentó su disco con una portada diferente a las anteriores, más “moderna”, y lució una barba que ya sería su imagen para siempre…
“Hace falta imaginar, experimentar cosas y cambiar algo. Hace falta arriesgarse. Yo ya sabía de antemano lo que iba a pasar, claro. Es que los puristas no experimentan nada de nada. Si se queda uno solo con los puristas nos quedaríamos siempre en el mismo sitio. Están metidos en un círculo del que no se salen, y yo creo que hay que salirse un poco, ¿no? Experimentar”.
José Monje Cruz, Camarón
A pesar del significado y la enorme influencia que tuvo este disco, el esmero con que fue grabado y las expectativas que despertó entre sus creadores, fue un fracaso total de ventas apenas se llegaron a las seis mil copias. El disco fue un cambio radical en el mundo flamenca; Camarón abrió una puerta que revolucionó el arte desde dentro y que dio pie al movimiento de “los jóvenes flamencos” a él le gustaba llamarlo “flamenco rock gitano”, que tantos frutos ha dado y que tantas opciones ha concedido al mestizaje musical entre diversas culturas y modos de entender la música gitana. Camarón hizo otras colaboraciones con intérpretes de jazz como Jorge Pardo o Charles Benevent, e incluso existen algunas grabaciones en las que hace incursiones en el rock, como en algunas del grupo Alameda o incluso en solitario…
Camarón en la cumbre de su madurez y pleno dominio de su arte y virtudes tenía dos facetas muy definidas una más comercial, la que ofrecía en sus grabaciones, que iban siendo más conocidas en todo el mundo y la más gitana y sobria, que era en sus actuaciones en conciertos y en directo. Sus discos eran consumidos por un público más abierto y heterodoxo y sus apariciones en los festivales se convertían en auténticas fiestas en las que el público, en su mayoría gitano, asistía con auténtica devoción y fervor casi místico. El fenómeno producido por Camarón fue en aumento, y su aparición en el prestigioso Cante de las Minas de la Unión de 1983, fue inolvidable sus seguidores, asistieron en masa al espectáculo donde un Camarón entregado en su cante, con un delirio de aplausos y vítores, y un cantaor abandonando el escenario y los espectadores se iban ruidosamente de la sala, sin respetar al siguiente artista… Nunca en la historia del cante se habían dado tales manifestaciones masivas y eso era algo que no podían negar sus más acendrados críticos la mayoría de su fiel público era gitano, quienes eran quienes aprobaban a Camarón en la supremacía del flamenco; Camarón fue, un fenómeno social revolucionario. El gran éxito de Camarón lo hizo caer en los excesos y el consumo de drogas. El cantaor, tuvo tal adicción que tuvo que someterse, a finales de la década de los ochenta, a una clínica de desintoxicación por el consumo habitual de cocaína y heroína…
El 17 de octubre de 1986 Camarón resultó gravemente herido al chocar su vehículo frontalmente con otros dos turismos, cuyos conductores murieron en el acto y fue condenado a un año de prisión menor por un delito de imprudencia temeraria; aunque no fue encarcelado, ya que no tenía antecedentes y el 27 de agosto de 1988 fue detenido en San Fernando, por insultar e intentar agredir a un agente municipal que le recriminó el mal estacionamiento de su vehículo fue encarcelado por dos días. Todo ello contribuyó a crear una “leyenda negra” alrededor de su persona, lo que ocasionó que surgieran rumores y comentarios malintencionados de sus detractores que llegaron incluso a difamarlo de que el cantaor había contraído sida.
En 1989, entre marzo y septiembre, grabó en Sevilla y en Londres el disco Soy gitano, en el que colaboraron la Royal Philarmonic Orchestra y Ana Belén cantando a dúo una canción compuesta por Juan Luis Guerra, «Amor de conuco». Cuando grababa un nuevo disco con Paco de Lucía, en septiembre de 1991, su representante durante 20 años y que sólo contrataba sus recitales, Jesús Antonio Pulpón, anunció que Camarón actuaría en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Barcelona, pero meses después, en febrero de 1992, la organización lo excluyó de dicha ceremonia, si bien incluyó dos actuaciones suyas ese verano dentro del Festival de las Artes de la Olimpiada Cultural las cuales nunca llegaron a producirse. Su última actuación pública tuvo lugar el 26 de enero de 1992, en el colegio mayor San Juan Evangelista de Madrid. A finales de marzo de ese mismo año viajó hasta Barcelona para grabar un vídeo de promoción del Pabellón Español en la Expo 92 de Sevilla, y aprovechó este viaje para someterse a unas pruebas por una afección pulmonar, por lo que permaneció ingresado cinco días en la clínica Quirón. Pese a mantenerse en un principio en secreto el resultado de las pruebas médicas, el 8 de abril fue trasladado a la clínica Mayo de Rochester en Minnesota, para someterse a mayores pruebas ante un posible diagnóstico de cáncer de pulmón. A principios de mayo de 1992 regresó a España para continuar con un tratamiento de reposo, que duró tres meses. El 12 de mayo de 1992 anunció la publicación del que sería su último disco, Potro de rabia y miel, en colaboración con Paco de Lucía, que además de tocar dirigió y realizó la producción del disco, y de Miquel Barceló, que realizó el dibujo que sirvió de portada. Para la VII Bienal de Arte Flamenco de Sevilla, que se iba a celebrar en el mes de septiembre de 1992, estaba previsto que el espectáculo inaugural fuera una mezcla de cante y toreo, que iba a correr a cargo de Camarón y Curro Romero en La Maestranza.
«Vete de mi vera que yo no quiero verte,
que cuando yo te veo tú me das la muerte»
José Monje Cruz, Camarón
El 2 de julio de 1992, la muerte sorprendió al cantaor cuando, tras acudir al Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona, Barcelona; la grave afección pulmonar que padecía terminó con su vida… Camarón fue un fumador empedernido, y aunque había abandonado la cocaína y la heroína hacía cuatro años, no pudo contener su impulso de fumar hasta sesenta cigarrillos diarios, lo que fue, sin lugar a dudas, el principal causante de su temprana muerte.
«Con la luz del cigarro yo ví el molino,
se me apagó el cigarro, perdí el camino»
José Monje Cruz, Camarón
Su sepelio fue multitudinario; se calcula que cincuenta mil personas se dieron cita en el cementerio de su ciudad natal, donde sus restos fueron enterrados en un mausoleo. El artista estaba casado con quien fuera su compañera de toda la vida, Dolores Montoya, conocida con el cariñoso apelativo de “Chispa”, con quien tuvo cuatro hijos, Luis, Gema, Rocío y José “Joseíyo”.
«Llegó el amor
y nos fundió
en un fuego de pasión»
José Monje Cruz, Camarón
Bibliografía.- Ruiza, M., Fernández, T. y Tamaro, E. (2004). Camarón de la Isla. Biografía. En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea. Barcelona (España). Atienza, Antonio. «Camarón se escribe con j.». Andalucía Información. Consultado el 21 de mayo de 2017. Ríos Ruiz, Manuel (1997). Ayer y hoy del cante flamenco. Istmo. ISBN 84-7090-311-X. «El último concierto de Camarón». El País. 1992. Atienza, A. «Año Camarón sin Museo Camarón, ya confirmado por la consejera.» Andalucía Información. Consultado el 2 de julio de 2017.



