
Paloma Postigo. Suite Información.- Perlas, camiseta y un vaquero, sandalias de tacón, moño bajo y gafas negras.
Este sería el look atemporal que siempre triunfa , acertado para todas las tallas, siempre queda bien.
En verano con sandalias y en invierno con botas cortas tipo cowoy y algo de tacón completando con abrigo recto en color gris o beige.
Un básico en toda regla.
Cada cual lo lleva como quiere, e incluso puede convertir un básico en algo complicado, como en la vida.
Coco Chanel decía que la extravagancia anula la personalidad, y Versache hacía de ella un sello con mucha personalidad. ¿En qué quedamos pues?
Ambos llevan razón, su razón.
La extravagancia puede significar, a partes iguales , sacar los pies del plato , salir de lo común, extralimitarse, disparatar o, también, originalidad, personalidad, diferente, peculiar.
Sinceramente hay momentos que deben ser extravangantes porque, si no lo son carecen de sentido , de interés, del disfrute.
Por ejemplo los momentos de pasión, entiéndase como un concepto global.
Puedes ser una persona comedida, educada y formalita pero si asistes un concierto y sientes la llamada del desenfreno , llegas a sacar los pies del plato y convertirte en el ser más extravagante y divertido.
No veo yo a Coco Chanel dando saltos con Los Rolling Stones, pero si que la veo fundando un larguísimo cigarrillo con una postura algo forzada y expulsando el humo hacia arriba, ¿algo bastante extravangante no?
Por tanto y, como suele ocurrir, el equilibrio es la clave.
Puedes salir de los límites sin extralimitarte, y también puedes extralimitarte sin despeinarte.
En mi comparativa, ya casi habitual, me viene a la cabeza, por mi afición al pádel, esas compañeras que me sorprenden en la pista. Algunas meten puntos casi sin andar, utilizan la cabeza y se anticipan a la jugada posicionándose en la pista cual estratega y sin sudar la camiseta. Otras , sin embargo, corren como pollo sin cabeza para llegar exhaustas a la bola y pegarle con todas las fuerzas que, en ese momento brotan casi sin saber de dónde.
Unas y otras consiguen el mismo objetivo o no , ambas tienen las mismas posibilidades de conseguir o fallar el punto, lo que sí que suelen tener en común es la manera de celebrarlo .
Saltos, gritos, movimientos extravagantes, palabras que nunca les he escuchado pronunciar……
Tampoco veo yo a Coco en esta situación.
Después del partido cada una vuelve a su estado cual personaje de V, unas siguen expulsando el humo hacia arriba y se pintan los labios y otras piden la cerveza a gritos.
Por tanto, la frescura de ser y la de saber ser y estar resultan comprensibles y válidas , pero no siempre.
Nada tienen que ver los momentos de disfrute y creatividad con aquellos en los que se requiere de cierta responsabilidad expresiva y estética. Cuando tu puesto de trabajo te exige compostura y comunicar sin decorar exageradamente el discurso , la forma en la que hablas o te vistes, transmiten diferentes mensajes.
En los últimos tiempos vemos , en las redes sociales, comentarios incómodos, fuera de tono, de lugar, irreverentes, … extravagantes. Ahí es donde tenemos que cuidar nuestro lenguaje, las formas no deben perderse porque se pierde la razón y no se consigue nada útil.
Perder los papeles desemboca siempre en perder la razón.
Los medios de comunicación en todas sus vertientes , están sujetos, queramos o no, a normas y esas normas nos visten de razonamiento.
Si desnudásemos nuestra lengua cuando no procede…..
¿Qué diría Coco?




