
Manuel Recio Abad. Suite Información.- PP quien te ha visto y quien te ve. El Partido Popular, presidido hoy por un exvotante del socialismo, parece haberse decidido por una peligrosa deriva hacia el punto sin retorno de la socialdemocracia.
Alberto Núñez Feijóo asegura que votó «por convicción» a Felipe González en 1982 y confiesa que echa «todo» de menos de aquel PSOE. Lo echa tanto de menos que parece haber entendido el mensaje del averno que desde sus calderas, Pedro Botero, el otro Pedro, le susurra al oído que, para gobernar sin VOX, hay que reconvertir al PP en un calco del Partido Socialista Obrero Español.
La adicción al bipartidismo le hace contemplar un horizonte de ficción alternante PP-VOX. Pretende así el presidente popular atrapar todo el voto progre descontento con el aquelarre socialista empeñado en guisarse en su propio jugo hasta su práctica desaparición. Y ahí se dirigen cuesta abajo y sin frenos quienes alejados de la posición de Isabel Diaz Ayuso, Cayetana Alvarez de Toledo y otros, tratan de adornarse con pedrería sociata dando aire al monclovita y sus compinches comunistas y separatistas, añorando un pasado glorioso. El récord en número de votos obtenidos en unas elecciones generales en España data de 1982: el PSOE con Felipe González al frente consiguió convencer a 10.127.392 votantes en esas elecciones generales de 1982, así como ostentar el récord de 202 diputados obtenido también en el mismo año.
El PP que aún no ha aprendido a hacer los experimentos con agua, ha descubierto en Extremadura el laboratorio ideal. En las elecciones generales de 1982 en Extremadura, con la UCD camino de su autoliquidación, el PSOE recibió 333,046 votos, lo que representó el 55.62% del total. Por su parte, la coalición AP-PDP obtuvo 143,032 votos, equivalentes al 23.89%.
Conocer nuestra historia política reciente explica muchas inquietudes y empeño por repetir resultados. Votar bien requiere aprendizaje y olvido a partes iguales.
Alguien dijo que el pueblo nunca se equivoca. Es posible y puede que sea debido a la insignificancia de un solo voto. Pero los que si erraron fueron los encargados de aprobar nuestra vigente ley electoral, esa que el presidente Rajoy pudo modificar pero no quiso.
Los jubilados suponen en España un total 9,3 millones de pensionistas. ¿Por qué opción política se deciden estos en cada cita electoral? es una incógnita. Pero su voto debería ser más meditado y menos estomacal, pensando en los que están más lejos de abandonar el mundo de los vivos, que en ellos mismos. Así se hace país.
De los emprendedores y autónomos, qué decir, infelices y desajustados en sus economías, por ser los paganinis del entramado socialcomunista. Muchos siguen eligiendo la fórmula que ofrece el Partido Popular, si bien una gran parte de ellos ya miran a VOX como la gran esperanza de cambio efectivo.
Extremadura, con sus aproximadamente 890.000 electores, será el mejor banco de pruebas posible para analizar con sus resultados, el voto sociológico tras los inusuales sucesos que estamos viviendo.
El acercamiento del PP hacia el PSOE es evidente en el parlamento europeo y aquí parece implorar ayuda para no verse en la tesitura de tener que pactar un gobierno con VOX. Todo ello a la espera de la aparición en escena de un “PSOE bueno” que allane el camino de un acuerdo a la alemana.
Mientras el anti españolismo tradicional de los partidos separatistas y de izquierda sigue con la más absoluta permisividad por parte de la jefatura del Estado, destrozando el Reino de España.


