
Manuel Recio Abad. Suite Información.- Llegaron por fin esos días que se ocupan de hacernos diferentes a lo que en realidad somos durante el resto del año.
La Navidad sobrepasa creencias, caracteres, sufrimientos. Recordamos nuestra infancia cuando nos invadía la felicidad al poner el belén, ir a por el árbol y colgar en él junto a nuestros hermanos, todo lo que teníamos del año anterior. También las últimas novedades.
Estos días te marcan para siempre y cuando los años van pasando te das cuenta de que aquella alegre celebración ya no es la misma.
Estamos agrietados, doloridos y afectados por ese exceso de responsabilidad y temor sobre todo lo que ocurre a nuestro alrededor.
Es tiempo de perdón y quizá de olvido, por qué no, aunque sea por un corto espacio de tiempo. También de cierto recogimiento y fiesta a partes iguales. Estamos alegres y a veces tristes pensando en aquellos que ya nunca vas a poder abrazar.
Más triste te hace echar de menos a aquellos seres vivos que ya se olvidaron de ti, sin tiempo ni memoria como para enviarte un corto mensaje deseándote una “Feliz Navidad”.
Así es la vida y así son estos días del calendario aunque cada cual los viva de una manera y con unos sentimientos tan diferentes.
Pero hay algo en lo que todos los que creemos en este milagro coincidimos: nos hace personas superiores y abrigamos los mejores deseos para quienes queremos y estimamos. También para aquellos que no entendieron que tú también eres un ser vulnerable.
Con mis mejores deseos de paz en estos días y toda la felicidad posible para aquellos que pacientemente habéis leído mis ocurrencias durante el año que acaba y que el año próximo consigáis que todos vuestros sueños se hagan realidad.
“Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo”,….como siempre se ha dicho. El niño Dios os bendiga.


