Manuel Recio Abad. Suite Información.- Oír a Pedro Sánchez hablar de odio es como escuchar a Pedro Botero hablar de sus calderas. El gran maestre en fabricar, producir los sentimientos más profundos intensos y duraderos de aversión, rechazo y antipatía entre conciudadanos, se atreve a poner el dedo en su propia llaga, la que contribuyó a crear con ahínco y pretender dar la receta para denunciarlo primero y eliminarlo después.
No debe olvidarse que fue él y su antecesor el expresidente Rodriguez Zapatero, quienes han institucionalizado una política caracterizada por el deseo de hacer daño mediante el enfrentamiento, la hoy llamada “polarización”. En definitiva la búsqueda de la destrucción de los unos por los otros como herramienta política para llegar y permanecer en el poder.
Sus socios son el ejemplo más palpable cuáles sean los hacedores de odio: terroristas, separatistas, extremistas de izquierda…y que bien se siente arropándolos, alzándolos hasta los centros de poder.
La forma de gobernar de su ejecutivo solo puede provocar ira, aborrecimiento , aversión, animadversión, rencor, inquina y desprecio.
Por su parte, algunos críticos, como Cayetana Álvarez de Toledo, le han acusado de ser la principal fuente de odio en la política actual, incluso superando a Rodríguez Zapatero, aunque desde el PSOE se defiendan con cinismo asegurando ser un partido plural e integrador.
Pedro Sánchez se ha atrevido a presentar, aportando una muestra más de su cínica verborrea, una nueva herramienta digital llamada “HODIO”, diseñada para medir y monitorizar los discursos de odio en las redes sociales. Su objetivo no es otro que visibilizar cómo se propagan estos mensajes y publicar informes cada seis meses para mostrar su evolución. Además, dice buscar un cambio del discurso público, promoviendo “que se hable más de amor y menos de odio” (sic), especialmente en el entorno digital, ese que pretende controlar como ya hace con el resto de los medios.
Ya es tarde Sr. Sánchez, la ola de indignación contra usted y todo lo que representa es una especie de Tsunami difícil de atemperar. Lo que usted define como discurso de odio es la planta cuya semilla usted sembró con magistral y enconada disposición. Por encima del muro que usted fabricó los españoles de uno y otro lado hemos aprendido a atacar y a defendernos y esta guerra que usted no desea en el extranjero se lleva produciendo en España desde que puso sus pies y su colchón en la Moncloa.
Usted Sr. Sánchez trituró el Espíritu de la Transición, ese clima de reconciliación y diálogo que se vivió en España tras la dictadura, un proceso basado en la búsqueda del perdón, el respeto mutuo y la voluntad de construir una democracia más inclusiva, a pesar de las diferencias.
Desempolve si puede todo eso y verá que pronto se acaba eso que denomina odio y sus discursos. Pero para que eso ocurra es imprescindible que usted y sus formas de hacer política abandonen el poder para siempre.
Su Hodio es lo contrario a la Hermandad, la Honestidad, el buen Hacer, la Honorabilidad y la Humildad de todo lo cual anda tan carente.


