“Será una regata muy dura e intensa”. Así resume Hugo Ramón lo que espera encontrar en el Campeonato del Mundo Offshore, que disputará junto a Gráinne Costigan del 23 de septiembre al 2 de octubre en Marsella. El navegante mallorquín, con cuatro ediciones de la Mini Transat en solitario y una vuelta al mundo a dos en su palmarés, prevé una prueba sin apenas descanso, con cambios de vela, trimados y decisiones meteorológicas constantes durante las 48 o 50 horas de la travesía final.
El campeonato oficial de la World Sailing se celebra en doble, con tripulaciones formadas por un hombre y una mujer, y con un solo equipo por país. La flota competirá con los Sun Fast 30 One Design, barcos monotipos concebidos para este formato. Los participantes apenas dispondrán de unos días para conocer sus unidades. “Me gusta esta regata porque premia mucho la adaptabilidad de cada tripulación”, explica Ramón.
La falta de barcos para todos los equipos obliga a dividir la competición en semifinales y final. La primera fase tendrá un recorrido de más de cien millas y los doce mejores disputarán después una prueba de unas 200. El comité podrá acortar o alargar el trazado mediante distintos puntos de paso para ajustar su duración a las condiciones meteorológicas. Antes de pensar en el título, Ramón y Costigan deberán ganarse el acceso a esa regata decisiva.
El escaso tiempo de entrenamiento ha llevado al mallorquín a concentrar buena parte de su preparación en tierra. Ramón trabaja desde hace meses con Adrena, el programa oficial del mundial que combina meteorología, cartografía, polares y datos de navegación para calcular la ruta. También ha estudiado el barco y el reglamento junto al regatista Nacho Postigo y el meteorólogo Gabi Pérez. “Hay que llegar con todos los deberes hechos”, afirma.
La exigencia de la prueba apenas dejará margen para dormir o comer. La tripulación llevará alimentos liofilizados, geles y barritas, y alternará las funciones de timonel, trimmer y navegante. En condiciones de poco viento, uno de los dos podrá permanecer en proa o en la banda para mantener el asiento adecuado mientras el otro gobierna el barco. “El poco tiempo que dormiremos será haciendo banda para conseguir tener el asiento exactamente como queremos”, asegura Ramón.
Gráinne Costigan es irlandesa, pero navega desde hace años con licencia española y cuenta con la autorización de World Sailing y la Real Federación Española de Vela para representar a España. Ambos completaron la última Mini Transat, aunque aún no han competido juntos. Ramón destaca “su resistencia y su sensibilidad a la caña con poco viento”. El resultado en Marsella no es su único objetivo: el mallorquín aprovechará el campeonato para empezar a conocer el Sun Fast 30 OD con vistas al Mundial de 2028, que se celebrará en el Real Club Náutico de Palma (RCNP). “Estoy feliz de participar en el mundial de este año, pero sobre todo de haber conseguido que se celebre en casa dentro de dos años”, añade el regatista y vocal de vela del RCNP.



