Manuel Recio Abad, Suite Información.- Hasta ahora las huelgas generales se convocaban contra los gobiernos. Debíamos de estar equivocados.
Los españoles y extranjeros residentes acabamos de descubrir una modalidad bastante más sofisticada: gobernar y, al mismo tiempo, animar la protesta contra quienes se oponen a lo que uno gobierna.
El Congreso rechazó los decretos de vivienda del Gobierno por 178 votos contra 172. PP, Vox, Junts y UPN votaron en contra. Inmediatamente, desde las movilizaciones por la vivienda volvió a escucharse el grito de «huelga general».
¿Huelga general contra quién?
Porque quien ocupa la Moncloa es Pedro Sánchez. Quien tiene Ministerio de Vivienda es el Gobierno. Quien aprueba los decretos es el Consejo de Ministros. Y quien lleva años gobernando España es la coalición que ahora contempla con entusiasmo una movilización cuyo adversario político parece encontrarse enfrente.
La oposición, mientras tanto, comete la extravagancia de oponerse.
Debe de ser intolerable.
El problema de la vivienda existe y es gravísimo. Precisamente por eso merece soluciones y no escenificaciones. Suelo, financiación, construcción, seguridad jurídica, fiscalidad razonable y Administraciones capaces de tramitar en meses lo que hoy tarda años.
Pero eso exige gobernar.
Resulta bastante más sencillo señalar al enemigo, sacar las pancartas y convertir una derrota parlamentaria en una movilización callejera.
Antes, los ciudadanos hacían huelgas contra el poder.
Ahora el poder puede simpatizar con la huelga contra quienes le llevan la contraria.
No sé si finalmente habrá huelga general.
Pero, si llega a producirse en esos términos, habremos encontrado un nombre bastante apropiado para el invento:
LA REVOLUCIÓN DESDE EL PODER.


