

El 24 de Enero pero de 1965;
falleció Sir Winston Churchill…

Felipe de Jesús Estrada Ramírez.
Cronista de la Ciudad…
Seis días más tarde tuvo lugar la ceremonia de su entierro, un funeral solemne con honores oficiales, algo que tan solo había tenido lugar dos veces en los último dos siglos. Fue en ocasión del funeral del almirante Horacio Nelson, en 1805, y de William Gladstone, en 1898, dos personajes admirados por el propio Churchill. Más de 300,000 personas quisieron transmitir su admiración y respeto por uno de los personajes más importantes de la historia del Reino Unido.

Churchill es, una de las figuras clave del siglo XX. Su larga trayectoria política abarca desde su primera elección como diputado en 1904 hasta su último período como primer ministro en 1951. Ganador del Premio Nobel de Literatura en 1953, Churchill será recordado por su oratoria y por su papel determinante al frente de Gran Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial.
Nació el 30 de noviembre de 1874, fue primer ministro del Reino Unido entre 1940 y 194, y entre 1951 y 1955 en un segundo mandato. El premier es una de las figuras históricas a las que más se alude, tanto por parte de historiadores como por parte de políticos, como uno de los artífices de la resistencia británica durante la Segunda Guerra Mundial. No obstante, la vida del dirigente más relevante de la Gran Bretaña del siglo XX cuenta con aspectos un tanto oscuros que no acostumbran a aparecer en los libros de historia.
Antes de lanzarse a la carrera política en la que cosechó tantos éxitos y también algunos fracasos, cuando terminó su formación en la academia militar, Churchill se embarcó en varias aventuras como cronista de guerra que le llevaron a Cuba, India y Sudán, y más tarde a Sudáfrica, en 1899, donde el Imperio inglés luchaba contra los colonos bóers por el dominio del territorio. Cayó víctima de una emboscada y fue conducido a un campo de prisioneros en Pretoria del que Churchill consiguió y, tras un largo periplo que le llevó a Mozambique, alcanzó el puerto de Durban, donde su hazaña ya se había hecho famosa e incluso improvisó un discurso ante el público allí congregado. En la imagen, Churchill ataviado con el uniforme de húsar.

Su carrera pública comenzó muy pronto, pero no fue hasta después de un fracaso en unas elecciones a diputado y tras su regreso de Sudáfrica cuando, en las elecciones de 1900, se convirtió por primer vez en miembro del Parlamento. Cuando su trayectoria política llegó a su fin en 1955, Churchill era el inglés que más cargos oficiales había desempeñado: Primer Lord del Almirantazgo, ministro del Interior, de Municiones, de la Guerra, de Colonias, de Hacienda y dos veces Primer Ministro. Además, fue miembro del Parlamento ininterrumpidamente durante 60 años.
«V de victoria» (con el dedo índice y el corazón levantados) se empezó a popularizar durante la primera mitad del siglo XX. Winston Churchill, conocedor de la importancia de los gestos e imágenes más allá de las acciones, empezó a usarlo en sus apariciones en público con la intención de transmitir confianza en la victoria inglesa. Pero hasta que alguien le corrigió, el Primer Ministro lo hacía con la palma hacia dentro, es decir, mostrando el dorso de la mano. Un gesto que en algunos países de influencia inglesa, así como en la propia Inglaterra, es equivalente a “que te den”.

La faceta de Churchill como artista es menos conocida. Durante largos periodos de su vida se dedicó a la pintura como hobby, pintaba sobre todo paisajes y bodegones. Pero su aportación creativa fue mucho más destacada en el campo de la literatura. Publicó sus crónicas como corresponsal de guerra, pero sobre todo escribió libros históricos acerca de los grandes conflictos en los que participó. En 1953, la Academia sueca le entregó el premio Nobel de Literatura por “su maestría en la descripción histórica y biográfica, así como por su brillante oratoria, que defiende exaltadamente los valores humanos”.



