

Toma la Alternativa en Castellón…
“Manolo lo resumió todo, la colocación,
el poderío, la prestancia en la plaza,
era de los que llenaba el escenario,
tenía las maneras artísticas y una empatía
que le convertía en un líder…
Y por si acaso había dudas de por qué fue el mejor
o tanto como el mejor, muchas tardes
les ganó la mano a todos.
Montoliú es más que un estatua
en la plaza de Valencia,
fue el más grande en lo suyo,
un torerazo imposible de olvidar
para quienes le disfrutamos,
y más que un amigo para muchos…”

«La Tauromaquia
es la pasión que nos une…»
Hagamos de éste 2022
el año más Taurino
a pesar de las adversidades…
Felipe de Jesús Estrada Ramírez.
Cronista de la Ciudad…
Manolo Montoliú, tenía enormes cualidades como lidiador y banderillero; Manolo fue eficaz con el capote, siempre bien situado en la plaza, solidario y atento con los compañeros y se venía arriba cuando caminaba despacio hacia los toros, con esa figura generosa que tenía, para clavar los garapullos y se dio a conocer muy pronto en el mundo del toro… Montoliú era un profesional ante los toros, su vocación y verdad torera lo hacían tener las cosas muy claras… Sentía conexión en los tendidos cuando imprimía en sus capotazos temple y con las banderillas emocionaba a los aficionados cada tarde… Manolo decidió que debía intentar la aventura de ser matador de toros… En la temporada de 1986 el destino y la vida le facilitaron las cosas y vio su momento de probar su anhelo y Tomó la Alternativa el 2 de marzo de 1986 en Castellón, en la primera corrida de la Feria de La Magdalena, vestido de gris plomo y oro toma la alternativa de manos de Julio Robles y en presencia de Juan A. Ruiz “Espartaco” al cederle el maestro Julio Robles la muerte de “Correcostas”, número 57, negro zaino y de 471 kgs. de la ganadería de Socorro González Sánchez-Dalp. Confirmó la Alternativa el 11 de mayo de 1986, siendo padrino Emilio Muñoz y testigo Pepín Jiménez con toros de la ganadería de Samuel Flores. El toro de la confirmación se llamó “Garrafero” Nº 45, negro con 480 kilos. Vistió de gris perla y oro…
Fue una aventura que no podía dejar de intentar; tal vez equivocada, pero en este gran reto no le tocó en suerte los toros que le permitiera despegar y consolidarse…

Montoliú tomó la Alternativa porque sintió que en aquellos años, podía tener oportunidad de ocupar un lugar entre los toreros que participaban en esa temporada ya que era muy frecuente que los tres matadores ponían banderillas…
Para Montoliú, el sueño fue breve. Cumplió con dignidad en Sevilla y confirmó en Madrid, en San Isidro en la misma temporada de 1986. La ausencia de contratos lo hizo saber que su sitio estaba como banderillero, que allí era una figura grandiosa, y asumió con su dignidad torera el cambiar el Oro por la Plata…
José Manuel Calvo Belinchón, era un valenciano que vio la luz primera el 5 de enero de 1954 nació en una familia torera. Su padre fue el gran picador Manuel Calvo Montoliú. Desde su infancia tuvo el anhelo de llegar a ser figura del toreo… Su aventura para ser torero inició con su primera actuación en público en Benicasim en 1970, estoquea un becerro tras vencer la firme oposición familiar. Su debut con caballos fue en San Felíu de Guixols, el 29 de julio de 1973, alternando con Manuel Vidrié y el novillero José Martín, que lidiaron un encierro de María Antonia Laa de Sánchez. Su última novillada picada como matador fue en Valencia, el 21 de Julio de 1979, alternando con El Mangui y Mario Triana, que lidiaron novillos de Daniel Ruiz. En total estoqueó 26 novilladas con picadores.
Montoliú cumple pero no alcanza el éxito que necesitaba para seguir en su sueño de ser figura del toreo y tuvo actuaciones esporádicas en festejos menores de la sierra de Cuenca y Teruel y en la temporada siguiente acepta un ofrecimiento de Vicente Ruiz El Soro y decide pasar al escalafón de los de plata, donde destacó por sus enormes cualidades que todos le reconocieron. Tuvo su debut como banderillero en la plaza francesa de Pomarez, el 2 de marzo de 1980, tarde en la que resultaría herido El Soro. Debutó como banderillero de toros en Valencia, a las órdenes de Guillermo Ciscar Chavalo, que alternaba con Curro Romero y José María Dols Manzanares, en la lidia de un encierro de Gabriel Rojas, el 17 de marzo de 1981.
En las Temporadas de 1980 a 1983 por cuatro temporadas estuvo a las órdenes de El Soro. Fue cuando Manolo decidió intentar la aventura de ser matador de toros en 1986… La ausencia de contratos lo hizo saber a Montoliú que su carrera era como banderillero, donde era una figura grandiosa, por su calidad lució en cuadrillas. En la misma Temporada de 1986 inicia en la cuadrilla de Paco Ojeda pero en breve anuncia el maestro su retirada temporal e ingresa en la cuadrilla de Antoñete, junto a Martín Recio, con el que forma la pareja de banderilleros más espectacular de los últimos años. Actúa por libre a las órdenes de numerosos matadores como Julio Robles, José María Dols Manzanares, Espía , Raúl Aranda, Víctor Mendes, El Soro, y Miguel Litri y terminó en la cuadrilla de José María Manzanares en la temporada de 1992… Toreó en Valencia y saludó montera en mano después de cuajar un gran tercio a un toro de Peralta. El día 23 de abril toreó en la Feria de Sevilla y saludó en las banderillas del cuarto de Alcurrucén.
Manolo llegó a su destino aquel infausto 1 de mayo, la esperada feria de Sevilla, decimotercera corrida de abono; hicieron el paseíllo José Mari Manzanares, Niño de la Capea y José Ortega Cano, la tragedia sucedió cuando apenas comenzaba la corrida. Salió el primer toro de la tarde, de nombre “Cabastito”, de 598 kilos, era una tarde de calor y de malos presagios; Manolo vestía de mostaza y azabache, en un ambiente enrarecido, el toro de Atanasio “Cabatisto”, era grande y desproporcionado, tuvo la cita con el final del camino para un torero muy grande de plata de ley. Como gran profesional que era dejó la vida en la plaza: Eran las siete de la tarde de aquella corrida cabalística marcada con el número 13… Manzanares cumple con el capote y salen los caballos, en la primera vara “Cabastito”derriba a Barroso. El toro con viveza en el asestar la cornada hiere al caballo y ahí aprendió a herir, los toros, cuando hieren, les incita el buscar más sangre. Manzanares. Fueron realiza unas ceñidas chicuelinas a manos bajas que fueron muy aclamadas, el de Atanasio quedó poco picado… Montoliú, tras el cambio de tercio, tomó las banderillas con su habitual elegancia. El finísimo torero valenciano iba vestido de oro viejo y azabache. El toro “Cabatisto” se encontraba en los terrenos del 7 y el 9. Montoliú, con paso firme y garboso, provocó la arrancada, dejándose ver, andándole al burel paso a paso, con torería. Lejos de cualquier ventaja, de precipitados cuarteos, de alocadas carreras… Quiso hacer la suerte “con toda la verdad del mundo”. Montoliú inició la carrera, trayéndose la embestida con la hombrera, para girar y darle la cara a las guadañas de los pitones, estaba cantada la culminación de uno de los formidables pares del extraordinario banderillero valenciano. Salió apoyado en los palitroques, haciendo la reunión con autenticidad, el toro lo desequilibró con un palotazo en la pantorrilla y en ese momento el toro le prendió. Montoliú se había recreado en la ejecución del difícil y hermoso tercio de banderillas… La cogida resultó escalofriante. La fiera le enganchó en el primer derrote. Le suspendió por el pecho, metiéndole el pitón hasta la cepa… Trágica pirueta la del extraordinario torero girando en el asta criminal de “Cabatisto…” Cuando Manolo era llevado camino de la enfermería ya iba muerto… Desmadejado y sin color, la tragedia se confirmó poco después que llegó a la enfermería: Montoliú tiene el corazón partido en dos, Ramón Vila firma el parte facultativo: «Herida incisa contusa en la base y cara interna del tórax derecho. Rompe las arterias suprahepáticas, rompiendo también la base del pulmón derecho y el pericardio atravesando el ventrículo derecho del corazón y la aurícula izquierda, rompiendo el lóbulo superior del pulmón izquierdo llegando hasta la base izquierda del cuello. Ingresó en la enfermería prácticamente cadáver, sin reflejos, sin respiración. Se procedió a abrir el tórax para realizar maniobras de resucitación sin que se pudiera lograr en ningún momento la resucitación…» Manzanares había estado muy valiente con Cubatisto y Capea termina la lidia del segundo y ya no se pude continuar…

Los toreros suben a la presidencia y el presidente, José Luis León, tras consultar con su asesor el matador retirado Manolo Carmona, decide suspender… La Condesa de Barcelona abandona el palco, un toque de clarín hace que se arríe la bandera y una pizarra notificando la tragedia se muestra por el callejón mientras la afición estalla en una ovación de respeto… En los tendidos, en la enfermería, en la sala de prensa y en la plaza todo era llanto y dolor… Desde la diez de la noche, el cadáver fue velado en la Maestranza. En la capilla ardiente se encontraban las tres cuadrillas de la trágica corrida, con sus matadores al frente: Manzanares, Niño de la Capea y Ortega Cano; y por ella desfilaron numerosas personalidades del mundo taurino andaluz. El padre de Montoliú llegó a la plaza pasada la media noche. Muy triste y deshecho, se abrazó al cuerpo sin vida de su hijo, y dijo: «Esto es el toro…» En Sevilla, hacia las tres y cuarto de la madrugada del sábado, la Maestranza se iluminó para dar la última ovación de despedida al torero. El féretro de Montoliú fue paseado a hombros de sus compañeros y amigos, y tras dar una última vuelta al anillo del coso maestrante, salió por la Puerta del Príncipe camino de Valencia. Manzanares y su apoderado José Luis Marca, los banderilleros El Mangui, Pedro Santiponce, Villita, eran algunos de los que le rindieron el último homenaje. A Manuel Montoliú le lloró la afición valenciana, orgullosa de haber dado siempre buenos banderilleros… Los restos del «más grande torero de plata del último siglo», en palabras del matador Rafi de la Viña; fue aclamado por millares de aficionados en la plaza de toros de Valencia. Con gritos de «torero, torero», aplausos y lágrimas despidieron a Montoliú. Y en Valencia se hizo un gran festival en su honor. Montoliú estará siempre en nuestra memoria por que ha muerto con gallardía por enfrentar al toro y a la vida de frente… Era conocido por todos los aficionados por sus grandes faenas, como subalterno y como matador por casi dos décadas. Impartió sus enseñanzas en la escuela de tauromaquia de Valencia, donde enseñaba el arte de banderillear. Fue gerente de plazas o representante de toreros. El cadáver de Montoliú llegó a la plaza de toros al mediodía, del día siguiente. El féretro fue sacado a hombros por la puerta grande y se veló el cadáver en la reducida capilla de la plaza. Millares de aficionados, muy emocionados, despidieron a un torero que «si tenía que morir, a él le hubiera gustado que fuera así», explicó su amigo José Luis Benlloch. Los restos fueron incinerados horas más tarde. Las cenizas serán esparcidas el lunes en las montañas del municipio castellonense de Teresa, con el que Montoliú estuvo muy vinculado. Toda Valencia lloró. Hasta el cielo le llora y comenzó a llover, entristeciendo aún más a los aficionados al paso de la comitiva fúnebre, que salió de Sevilla, por carretera, de madrugada. La intensa lluvia y el puente festivo que se vivía entonces no impidieron la masiva despedida de Montoliú. El dolor del alicantino José Mari Manzanares, a cuya cuadrilla pertenecía Montoliú, no le permitió hacer declaraciones a la prensa. ‘Ahora no», se limitaba a decir…
1986 era el año de la Exposición Universal en Sevilla fue una temporada trágica en la historia de su plaza de toros, Montoliú murió 10 días después de su inauguración; un mes antes de su clausura, el 14 de septiembre de 1992, también falleció corneado en el ruedo sevillano el banderillero Ramón Soto Vargas: también fue cornada directa al corazón…
Ni Valencia,
ni en el mundo del toro
lo olvidamos,
está en la mente
de todos los aficionados…
En las puertas del Coso de la calle Játiva
emerge con orgullo su figura en bronce
con su eterno par en las manos….
Su huella sigue en los ruedos…
Benditos los terrenos de la Maestranza
donde dejó su sangre Montoliú
y entregó su vida
y salió a hombros
por la Puerta Inmortal de La Gloria…
El recuerdo de Manolo es imborrable…
Viva Por siempre Montoliú…



