

REDACCION. Ramón Lucio.- Alfonso I el Batallador al morir en 1134 no dejó sucesor y el

patrimonio heredado (no por conquistado), pasó a su hermano, Ramiro II, que heredó el reino de Aragón pero no Navarra. Ramiro II comprometió a desposar a su única hija, Petronila, y cuando esta tenía un año, la prometió con el conde Ramón Berenguer IV de Barcelona. Los esponsales se firmaron en agosto de 1137. Ramiro II se retiró ese mismo año a un monasterio. Con el matrimonio es donde se une el condado de Barcelona al reino de Aragón. El gobierno del reino quedaba en manos de Ramón Berenguer IV, aunque sólo Petronila llevaría el título de reina cuando muriese Ramiro, (que sucedió en 1157). Los acuerdos matrimoniales por los que se rigió el enlace se establecieron según el derecho aragonés. Esto supone que, al no haber heredero varón, el esposo cumple la función de gobierno, pero no la de cabeza de la casa, que solo se otorgará al heredero. Ello significaba que, aunque cada territorio mantuviese leyes y fueros propios, quedaban bajo el dominio de un único poder, el del Rey de Aragón. El título de «Rey de Aragón» siempre precedió al de «Conde de Barcelona». Ramón Berenguer IV era conde de Barcelona, Gerona, Osona y Cerdaña, y “princeps de Aragón” que en la época significaba primus inter pares y gobernaba según las leyes aragonesas. Negoció con la Orden del Temple y con el patriarca de Jerusalén y para conseguir el reconocimiento de su título por parte de Castilla, se declaró vasallo de Alfonso VII de Castilla en el Tratado de Tudellén en 1151, por el cual los dos reinos se dividían el territorio musulmán por conquistar. Además de Navarra. En el reparto a Aragón le correspondió Levante y Murcia, mientras que para Castilla el resto de la península.

Petronila de Aragón y Ramón Berenguer IV
Fruto de este acuerdo tomó Almería, Tortosa, Fraga y Lérida. Y en 1153 ocupó los últimos reductos musulmanes en Cataluña, situados en el interior de Tarragona e hizo tributario al rey de Valencia de Cataluña y Aragón.
Cuando en agosto de 1162 falleció Ramón Berenguer IV, en su testamento confirió a su hijo primogénito Alfonso II, llamado El Casto, la capacidad de reinar y ejercer el mando en Aragón y titularse Conde de Barcelona. De esta forma se cumplía la ley aragonesa de que el primogénito será el heredero de la casa. Ramón Berenguer IV fue un gran político, vio que los condados, región marítima, aislada de las interiores, de territorio escaso y fuera de toda comunicación, había de ser o una república al modo de las italianas, la más similar Génova, país de aventureros y piratas y a la larga presa de los interiores. La unión políticamente con un reino interior, que casi tocaba con el Atlántico, aseguraba el progreso y la posición militar de los condados.
El reino de Aragón era entonces un conglomerado de comarcas independientes entre sí, con solo el vínculo político que creaba obedecer a un soberano único y el mismo para todas. Cataluña no existía aún como la conocemos hoy. Era un conglomerado de comarcas gobernadas directamente por condes, que reconocían la soberanía del de Barcelona; ni siquiera era conocido el nombre con el que luego fue y es conocida la región; ni sus habitantes se llamaban catalanes. El condado de Urgel era, de hecho, independiente y fluctuaba entre las dos influencias, la de Aragón y la de Cataluña.
En 1164 Alfonso heredó de su madre el reino y el poder de gobernar y el condado le provino de su padre. Por el nuevo Tratado de Cazorla, en 1179, entre Castilla y Aragón, el reino de Murcia, cuya conquista correspondía a Aragón, pasaba a Castilla y a cambio el rey aragonés Alfonso II se vio libre del vasallaje que debía al castellano Alfonso VIII. Es por esto por lo que en Murcia se habla castellano y no catalán.
Alfonso II Incorporó El Rosellón y recuperó Provenza de la monarquía francesa. El castellano Alfonso VIII en virtud del acuerdo con el reino de León le permite romper la tregua que mantenía con los almohades desde 1190 e inicia incursiones hasta Sevilla. Provoca de esta forma que se vaya a la batalla de Alarcos, donde sufre una seria derrota en julio de 1195.
El hijo de Alfonso II, Pedro II (1196-1213) participó en la importante batalla de Las Navas de Tolosa, en 1212, junto con las tropas de Alfonso VIII de Castilla, y las de Sancho VII de Navarra. El rey leonés no acudió ya que el castellano no había devuelto los territorios leoneses conquistados.
Preocupado el rey aragonés por Occitania, ya que por iniciativa del papa Inocencio III se desarrolló la Cruzada Albigense contra los cátaros. Esto puso en aprietos a Pedro II ya que debía defender a sus súbditos y por otro se arriesgaba a la excomunión. No olvidemos que la política matrimonial de los condes y después los reyes de Aragón estuvo siempre encaminada a fortalecer las relaciones de los distintos condados occitanos con Aragón. Así pues, en las grandes empresas aragonesas hubo participación destacada de los aliados occitanos, por ejemplo, en la conquista de Barbastro en 1.064 por Sancho Ramírez. El año anterior, su antecesor Ramiro I había muerto peleando, intentando conquistarla contra musulmanes y castellanos entre los que se encontraba el Cid.
Finalmente se desarrolló la Cruzada también conocida como cruzada contra los cátaros. El conflicto armado que tuvo lugar entre 1209 y 1244, con el apoyo de la dinastía de los Capetos (reyes de Francia en la época), con el fin de reducir por la fuerza el catarismo, un movimiento religioso calificado como herejía por la Iglesia.
La guerra se inició entre los ejércitos de cruzados súbditos del rey Felipe Augusto de Francia con las fuerzas de los condes de Toulouse, que es una ciudad del sur de Francia, de la región Occitania, así como la capital histórica de la provincia del Languedoc, y otros vasallos entre los cuales figuraba el rey Pedro II de Aragón. En la Batalla de Muret, acaecida en septiembre del año 1213, significó el final de la Edad de Oro de la cultura occitana con la muerte del Rey de Aragón Pedro II, por una parte y, sobre todo, por la derrota de las tropas occitano-aragonesas, frenando la expansión de la Corona de Aragón en la zona del Mediodía francés.
El Languedoc pasaba así a ser una dependencia de la corona de Francia. Desde mediados del siglo XIII casi todos los territorios de los señores occitanos fueron incorporados al Reino de Francia.