

El 8 de Abril pero de 1962,
Juan Belmonte decidió
abrir la Puerta Grande
de la Gloria Eterna
al quitarse la vida
en su finca de Utrera, Sevilla:
1962-2022 LX Aniversario Luctuoso,
14 de Abril de 1892-2022
CXXX Aniversario del Natalicio…
El “Pasmo de Triana”
fue uno de los más
grandes revolucionarios
del toreo del siglo XX…
«La Tauromaquia

es la pasión que nos une…»
Hagamos de éste 2022
el año más Taurino
a pesar de las adversidades…
Felipe de Jesús Estrada Ramírez.
Cronista de la Ciudad…
(Bibliografía al final del texto)
Sevilla, España y el
Mundo Taurino
se vistió de luto…
Aquel triste día, para el Toreo Mundial el Maestro Belmonte estaba muy cerca de cumplir 70 años… Belmonte se pegó un tiro y decidió quitarse la vida y poner fin a una existencia y gran trayectoria como figura del Toreo que, ante todo, tiene un lugar especial en la Tauromaquia…. Cada 8 de abril, conmemoramos el aniversario de la muerte del Pasmo de Triana: el gran revolucionario de la tauromaquia que puso fin a su vida en la finca de “Gómez Cardeña” El 8 de abril de 1962 caía abatido por su propia mano Juan Belmonte en la soledad de su finca… Juan alcanzaba en la Gloria Eterna a Joselito el Gallo… Juan Belmonte García, fue un revolucionario de la Fiesta y padre del toreo moderno.

Vio la luz primera en el barrio de La Alameda, en el número 72 de la calle Feria, el 14 de abril de 1892-2022 130 Aniversario del Natalicio, al poco tiempo de nacer su familia se traslada al Barrio de Triana, donde vive toda su niñez. Al poco tiempo la vida le da su primera gran pena, sufre la muerte de su madre, Belmonte se vuelve tímido y solitario y se refugia en la lectura. Siendo un niño todavía trabaja en el negocio familiar, que no proveía lo suficiente al tiempo que la familia crece: su padre se vuelve a casar con la hermana de su anterior esposa y junto a los hijos del primer matrimonio la familia suma la docena. Belmonte en el Barrio de Triana comienza a ser seducido por el mundo de los toros, en su mente ve en convertirse en torero la posibilidad de realizarse económicamente para sobresalir de la precaria situación que sufre su familia numerosa… La familia tenía su vivienda en una vecindad de la calle Castilla, cerca del puesto de agua de San Jacinto, donde conoce a jóvenes aficionados al toro. Se une a los maletillas que buscan la aventura y realizan las capeas en los pueblos cercanos. Belmonte tiene como héroe taurino, a Antonio Montes, que es el torero que todos quieren imitar. Belmonte apenas tiene 15 años y nunca vio torear a Antonio Montes, torero que murió por las astas del toro Matajacas en México el 13 de enero de 1907, desde sus inicios Belmonte tenía en sus manos el arte de: parar, mandar y templar… “El que tiene que correr no es el hombre, sino el toro”. Así fue cómo el toreo de Belmonte inició una total revolución en las reglas del arte del toreo y fue gracias a su valor e intuición que fue evolucionando hasta llegar al concepto actual de cite con el engaño plano, colocado el hombre entre los cuernos y vaciando la embestida del animal en semicírculo… Fue el contraste y donde surgió en el Toreo la rivalidad de Joselito “Gallo” exponente del dominio en todas las suertes, y Belmonte, arrojo y genialidad, tuvieron una influencia recíproca en su forma de torear, manteniendo las dos figuras su personalidad. Brillaban los dos cuando alternaban a ellos se les unió el mexicano Gaona… De ahí que Gregorio Corrochano proclamara que fueron los protagonistas de “la Edad de Oro del toreo”. Desde entonces fueron rivales y amigos. Tan rivales que desde que en 1914 torearon juntos por primera vez España se dividió en dos: “los de José Gallito” y “los de Juan Belmonte”. Y tan amigos que viajaban juntos en el tren, aunque para no defraudar a los partidarios, antes de llegar a las estaciones se cambiaban de vagón, para bajar separados… Por eso, de las muchas cornadas que recibió Belmonte, la que más le afectó fue la que acabó con la vida de Joselito, tristeza que llevaría para el resto de sus días. “Aquella tarde de Talavera”, repetiría Belmonte muchas veces, “José me ganó definitivamente la partida…” Guerrita auguró cuando Belmonte empezaba que “hay que darse prisa a verlo torear, porque el que no lo vea pronto no lo ve…”. Belmonte dejó también un legado importante a la fiesta, al acercarla a los intelectuales. Fue muy cercano el trato que tuvo con Valle-Inclán, quien después de una tarde de triunfo le ensalzó la actuación “algo sensacional, magistral e incluso sublime”, pero objetó: “Te faltó encumbrarte como mito a la eternidad, y para ello dejarte morir en la plaza”. Belmonte respondió: “No se preocupe, que la próxima vez se hará lo que se pueda, don Ramón, se hará lo que se pueda…” Fue la triste angustia que le acompañó a Belmonte el resto de sus días, quedó obsesionado con la muerte. Y fue lo que lo llevó un día como hoy a terminar con su vida con un pequeño revólver que había llevado siempre consigo… El día de su muerte, se vistió Juan de corto, con esa sobria elegancia varonil de nuestros ganaderos. Muy de mañana, fue a Triana, para entregarle a su… novia un fajo de billetes: “Ahí tienes 450.000 pesetas –le dijo–. Si de aquí a Semana Santa no te las pido, quédate con ellas. Son para ti”. Luego, oyó Misa y salió para “Gómez Cardeña”; 15 días antes había hecho testamento. Recorrió a caballo su finca en la que fue una auténtica despedida callada… El día terminaba y entre las sombras de la noche, se encerró en su despacho, cerró las ventanas, puso en marcha el pequeño motor que daba luz al caserío y se pegó el tiro: Después de escucharse el disparo, entró la criada, lo encontró muerto, con la cabeza inclinada sobre la mesa ante la que estaba, con el revólver en la mano. Dejó carta al Juez: “Amigo Pepe, me temo que todo esto te resulte largo y penoso; y a mí, también. Ya no hay más remedio que continuar: falta poco…”


Al entierro no fue mucha gente. A sus funerales, nadie… La Iglesia pasó por alto el suicidio… Así casi en la soledad se fue un grande del Toreo, abrió la Puerta grande de la Gloria…
Belmonte se vistió por primera vez de luces a los 17 años en la plaza de toros de Elvas, en Portugal. En 1912 triunfó como novillero en la Real Maestranza de Sevilla y fue llevado en hombros a su casa. Tomó la alternativa en Madrid el 16 de septiembre de 1913. A partir de la temporada de 1914 inició su rivalidad con Joselito. La temporada de 1917 fue la más brillante de su trayectoria profesional. En 1922 anunció su retirada del toreo, pero reapareció dos años más tarde y continuó en los ruedos hasta el inicio de la Guerra Civil. Tuvo un extraordinario modo de ejecutar el arte del toreo con una lentitud y cercanía nunca vista antes. La idea de torear buscando la inmovilidad se inició con él y culminó en la figura de Manolete, quien alcanzo la quietud total en una actitud que se podría denominar la “mística del toreo”.
Oda a Belmonte:
“Yo canto al varón pleno,
al triunfador del mundo y de sí mismo
que al borde—un día y otro—del abismo
supo asomarse impávido y sereno…”
Autor: Gerardo Diego
Bibliografía.- Álvaro R. Del Moral –Correo de Andalucia/Rafael Dupouy Gómez-Historias Taurinas



