Antonio Sanz Ferrer. Suite Información.– Plaza de toros de Sevilla, la Real Maestranza, casi lleno en tarde primaveral. Con David Miranda, Diego Urdiales, Emilio de Justo.
El torero de Trigueros. David de Miranda, ralentizo el tiempo ante un encastado y noble a la par de un gran toro de El Parralejo premiado con la vuelta al ruedo, faena de esas de aquí estoy yo y me encumbró a golpe de corazón, la serenidad del temple y el estoicismo en cada momento.
Y como ya todo estaba a favor de obra y con un gran criterio del público y el palco presidencial en el sexto, con la calma que da Sevilla. Corto, una oreja para descerrajar la puerta del Príncipe.
Con la sinceridad de quien quiere ser gente.

Diego Urdiales, tuvo momentos en el cuarto del toreo clásico y una tanda con tiempo con la mano izquierda que la afición sevillana agradeció. Vino ese ole seco como suena en Sevilla a modo de premio.
Emilio de Justo, estuvo y compuso. En tarde de alto voltaje.
Destacar en los toreros de plata. La sapiencia en la lidia de El Víctor y de Antonio Chacón, que vaya forma de poner las banderillas.
La fiesta continúa y nos deja a las claras al buen nivel que están los tres maestros de esa tarde en la Maestranza.


