https://atodavela.eu/travesias

A medida que nos acercamos a la salida del Global Solo Challenge, aumenta la emoción a medida que unos 23 audaces navegantes de todo el mundo se preparan para la aventura de sus vidas. Representando el corazón de Europa, dos experimentados patrones belgas, Amaury de Jamblinne y Edouard de Keyser, están listos para enfrentarse a los mares, encarnando el espíritu de perseverancia, pasión y respeto por el medio ambiente.
A sus 63 años, de Jamblinne demuestra que la llama de la aventura no se apaga con la edad. Con décadas de experiencia, se embarca en este épico viaje con humildad, con un barco resistente y con la camaradería de los demás participantes. Su historia nos recuerda que nunca es demasiado tarde para perseguir nuestros sueños, sin importar cuán ambiciosos puedan parecer.
Por otro lado, de Keyser, emprendedor tecnológico convertido en marinero entusiasta, une en esta aventura su amor por el mar con su compromiso con el medio ambiente. Su promesa de no utilizar combustibles fósiles durante la circunnavegación es una declaración audaz en un mundo que lucha contra el cambio climático, y su preparación es prueba de dicho compromiso.
Al prepararse para esta gran travesía, no se trata solo de enfrentarse a un desafío, de la adrenalina o de cruzar la línea de llegada primero, sino de cumplir con un sueño de toda la vida, superar limites personales y, sobre todo, demostrar un gran respecto hacia Madre Naturaleza.
Así que, si les gustan las emociones fuertes, la capacidad de resiliencia y las historias humanas, las aventuras de estos marineros prometen un viaje que merece ser explorado. Relájense y déjense llevar por el viento a medida que profundizamos en las fascinantes vidas y preparativos de estos dos extraordinarios navegantes belgas.
Amaury de Jamblinne

Amaury de Jamblinne, un experimentado patrón belga de 63 años, se dispone a cumplir su sueño de toda la vida: realizar una circunnavegación en solitario alrededor del mundo por los tres Grandes Cabos. Su participación en la primera edición del Global Solo Challenge (GSC) le proporcionará la oportunidad de hacer dicho sueño realidad.
El amor de Amaury por la navegación se despertó a una temprana edad, en principio alimentado por su padre y posteriormente profundizado cuando se embarcó en una vuelta al mundo de dos años como tripulante tras su servicio militar. Ese viaje cambió su vida e incendió su pasión por el mar abierto, lo que le llevó a participar en varias regatas transatlánticas y a llevar a cabo un viaje de dos años alrededor del mundo con su familia.
A pesar de la perspectiva intimidante de los Mares del Sur y los Cuarenta Rugientes, Amaury se enfrenta al desafío con humildad y respeto por la fuerza del océano. Considera el GSC como una oportunidad para alcanzar su sueño de circunnavegación en solitario, formando parte al mismo tiempo de una flota, un factor que, en términos de seguridad, aprecia mucho.
El barco de Amaury para este desafío, el Tagaora, es un open 50 de aluminio de 1990 con un impresionante palmarés, ya que participó y ganó en su categoría en el Ostar en 1992. Amaury encontró el barco en 2017 en el puerto de Le Havre, Francia, y, tras un primer fracaso, finalmente logró adquirirlo en 2022. Ahora, con la ayuda de su ‘capitán’, Basile Géron, Amaury está adaptando el Tagaora para el GSC, revisando las velas, el aparejo y los sistemas electrónicos.
Aunque el Tagaora puede que no sea el más rápido de la flota, Amaury cree que es perfectamente idóneo para el GSC. Su principal objetivo es terminar la aventura, que estima que durará unos 150 días, priorizando la seguridad del marinero y la integridad del barco. No obstante, no descarta esforzarse al máximo para adelantar a un competidor si se presenta la oportunidad.
Para Amaury, hasta ahora, uno de los aspectos más destacados de esta aventura es la camaradería entre los participantes del GSC. Los patrones comparten información y consejos regularmente a través de un grupo de WhatsApp, creando un ambiente de colaboración. Amaury también estaría dispuesto a contribuir a un proyecto científico durante su viaje si surge la oportunidad.
Cree que las intensas emociones y la navegación bajo las estrellas compensarán los inevitables periodos en los que echará de menos a la comodidad, la tranquilidad y a sus hijos. También tiene planeado llevarse algunos pequeños lujos a bordo, como vino tinto y camembert, y paquetes sorpresa de parte de sus hijos. Amaury tiene previsto llevará a cabo su navegación de calificación de 2000 millas en breve.
Edouard de Keyser

El navegante belga Edouard de Keyser se prepara para su participación en el Global Solo Challenge, una aventura de navegación en solitario alrededor del mundo con salidas escalonadas a partir de finales de agosto desde A Coruña, España. Este evento representa la realización de un sueño de toda la vida para de Keyser, quien se ha comprometido a completar la circunnavegación sin el uso de combustibles fósiles a bordo de su barco, el 34′ SolarWind.
Este bruselense de 56 años posee una profunda trayectoria en el mundo de la navegación, que comenzó durante su infancia en las vacaciones familiares en Bretaña. Llegó a convertirse en instructor de vela a temprana edad, participó en la regata transatlántica Mini Transat y formó parte de una expedición belga a Groenlandia. Por un tiempo, cambió el rumbo de su vida y se dedicó a la tecnología, jugando un papel crucial en el desarrollo de Internet en Bélgica, antes de vender su empresa en 2007 y regresar a su pasión inicial: la navegación.
En la etapa previa a la salida del Global Solo Challenge, de Keyser ha estado inmerso en la preparación de su barco y en la captación de fondos para su campaña. Enfatiza la importancia de mantenerse fiel a su compromiso de no usar combustibles fósiles y lograr un equilibrio entre tecnología y naturaleza en su travesía. SolarWind, su embarcación de 34 pies construida por Jacques Riguidel y diseñada por David Réard, destaca por su gran cantidad de funciones especialmente diseñadas para la navegación en solitario.
Cuando se le pregunta sobre el desafío que le espera, de Keyser expresa que la mayor incertidumbre no reside en el barco o las condiciones climáticas, sino en cómo se adaptará a pasar cinco meses solo en alta mar. A pesar de ello, mantiene un optimismo firme y un compromiso inquebrantable con sus objetivos: volver sano y salvo, ganar y honrar sus compromisos medioambientales.



