
REDACCION. suiteinformación. Manuel Recio Abad.- Guardo un recuerdo curioso de algo que me ocurrió hace años. Un buen amigo llamado Manuel con el que compartía mesa y mantel asiduamente en una tertulia política formada por miembros de distintas ideologías, se confesaba revolucionario y anarcosindicalista y, consecuentemente, ateo. Un día, al cruzarme con él por la calle, circulando por distintas aceras, me gritó: -“Con Dios”, amablemente y levantando una mano en señal de saludo. Hice lo propio y esperé a la siguiente comida. Al llegar al lugar de reunión le hice alusión al encuentro preguntándole si algún buen pastor de almas descarriadas le había convencido para entrar en el rebaño de los si creyentes.
-“Yooooo?? Ni hablar, sigo siendo ateo”.
-“Creerás en alguna deidad”, le contesté”. -“En ninguna”.
-«Entonces ¿a cuál te referías cuando me dijiste CON DIOS hace días al vernos?”.
Ahí quedó todo y continuamos con la comida entre risas y bromas como era lo habitual. Hace años, a mediados del pasado siglo, allá por 1952, una esbelta, rubia y elegante mujer de ojos azules llegó en un magnífico Rolls Royce a Guadarranque, una pequeña pedanía entonces conformada por humildes casas de pescadores y situada en el medio de la bahía de Algeciras , perteneciente al término municipal de San Roque en la provincia de Cádiz. De nacionalidad británica, esta bella mujer era divorciada y madre de un hijo. Me estoy refiriendo a Rosalinda Powel Fox, quien tras pasar por Londres, Calcuta, Lisboa, Tetuan y Ronda, entre otras ciudades, se instaló para vivir definitivamente en este lugar. Esta mujer fascinante es casi legendaria. Su vida ha inspirado a escritores que no han dudado en incluirla como personaje en sus obras. María Dueñas, autora de “El Tiempo Entre Costuras” es ejemplo de ello.
Rosalinda Fox, como abreviadamente era conocida, realizó labores de espionaje en favor de los Aliados antes y durante la Segunda Guerra Mundial. Mantuvo una relación amorosa con Juan Luis Beigbeder, delegado de Asuntos Indígenas y Alto Comisario del Protectorado Español en Marruecos, durante la Guerra Civil Española, siendo nombrado al término de esta Ministro de Asuntos Exteriores. Rosalinda Fox falleció en 2004 a la edad de 96 años. Nos dejó un libro donde narra sus memorias: “The Grass and the Asphalt”.
Enferma de una tuberculosis bovina incurable por lo que le habían augurado corta vida, vivió como quiso en un remanso de paz, apartada desde sus 42 años en este poblado, compartiendo con sus invitados en este lugar situado junto al yacimiento arqueológico de Carteia y en el que promovió una serie de construcciones en la margen izquierda de la desembocadura del río Guadarranque, para albergar a sus ilustres amigos y conocidos e intentar convencerles de hacer de este enclave su exclusivo pequeño paraíso de paz y tranquilidad. En todas estas construcciones Rosalinda Fox colocó en sus puertas de acceso un pequeño escudo formado por una cabeza de perro de presa (parece ser un dogo) con las fauces abiertas con un collar de pinchos y debajo la siguiente leyenda: “ SI DIOS QUIERE”.
En otra ocasión ampliaré esta corta información de tan magno personaje femenino. Nos enfrentamos próximamente a un nuevo reto para nuestra aún tierna democracia. Los españoles tenemos que decidir el día 23 de julio el futuro con nuestro voto. Es muy probable que el día 24 comience una nueva era de prosperidad en paz, coherencia y mejor gobierno para todos. Pero todo ello será solamente….. si Dios quiere.



