Estuve la semana pasada en Marbella en un importante cónclave de la industria del golf organizado por la Asociacion Española de Campos, en el que se expusieron numerosos datos, e importantes reflexiones, sobre el presente y futuro de nuestro sector. La reunión resultó interesante, sobre todo por la oportunidad de compartir un rato agradable con numerosos amigos y compañeros. En cuanto al contenido de lo que allí se presentó, se hizo mucho hincapié en la aportación del golf al turismo y se reiteraron todas esas magnitudes, que no por conocidas dejan de ser oportunas, y que nos animan a reclamar a las administraciones públicas más reconocimiento y ayudas de las que recibimos.
Sin entrar a debatir todo lo que allí se dijo, sí que me alineo con las grandes conclusiones que se expusieron sobre lo que la Industria del Golf aporta y demanda. Dicho lo anterior, no quiero desaprovechar la ocasión para dar mi opinión sobre una de las cuestiones clave que se debatieron, y que trataba sobre la manida cuestión de si el golf es más deporte, o más negocio. Se trata de un debate muy profundo y no es fácil dar una respuesta soberana, pero si podemos profundizar un poco más sobre el caso.
– Golf Deporte: Sin duda, es algo indiscutible. Además es deporte-ocio para todos, deporte-competición para muchos, deporte-espectáculo para millones, deporte-salud para todas las edades, deporte-educación para los jóvenes, deporte-amistad permanente, deporte-diversión…podríamos seguir hasta la extenuación exponiendo los incontables atributos del golf como deporte, refrendados oficialmente por la condición de deporte olímpico desde los JJOO de Rio de Janeiro
La condición del Golf como Deporte es indiscutible
– Golf Negocio: Aquí la cosa ya es más compleja. ¿Es negocio el golf?, a esta primera pregunta se contesta con un sí rotundo, sí que hay negocio en la industria del golf, y, además, hay que añadir que hay negocio para muchos gremios que participan en el sector, constructores, diseñadores, empresas de maquinaria, venta de artículos para jugar, organizadores de torneos…Ahora bien, si lo que se plantea es si son negocio los campos de golf, ahí la cosa cambia. No nos atrevemos a dar la razón al dato “oficial” de que más de un 50% de los campos españoles generan pérdidas, pero de lo que si estamos seguros es de que en general la explotación de los campos de golf aporta muy baja rentabilidad en comparación con la inversión necesaria para desarrollarlos. En este punto, y antes de echarnos las manos a la cabeza, cosa que haríamos en cualquier otra actividad con esos resultados tan pobres, es importante reflexionar sobre cuáles son los objetivos mercantiles de los diversos campos de golf. Por un lado, están los campos de socios, donde el objetivo principal es el servicio y donde no se persigue una rentabilidad más allá de una generación suficiente de cash-flow para atender las necesarias inversiones de reposición o de mejora. Otro segmento son los campos promovidos por los promotores inmobiliarios como soporte de un desarrollo de viviendas. En estos casos, tampoco se plantea el campo como un gran generador de beneficios como más adelante veremos. También está el caso de los campos de titularidad pública, ayuntamientos, diputaciones…donde los objetivos son más de servicio público que de rentabilidad una vez más.
Aunque hay otros tipos de campos no mercantiles además de los expuestos, la gran cuestión es si, al margen de las situaciones mencionadas donde ha quedado claro que la rentabilidad no es el principal objetivo, la cuestión es si los “otros” campos de golf pueden/deben ser un activo generador de una rentabilidad normal en otro tipo de industrias. La respuesta más a la gallega es depende. Podemos decir que hay tres factores principales que influyen en que se pueda alcanzar esa rentabilidad, el primero es el de la ubicación, ya que tienen muchas más opciones de ser rentables los campos situados en zonas de gran trafico turístico, o los situados cerca de grandes núcleos urbanos, que aquellos que no reúnen alguna de esas características. Otro aspecto relevante es el modelo de negocio del campo, ya que de su adaptación al mercado donde está situado, va a depender en gran medida su rentabilidad a medio y largo plazo. Y el tercer factor más relevante es el porcentaje de los costes de desarrollo de un campo que se haya podido “descargar” en otras actividades, caso muy claro en los campos inmobiliarios donde las viviendas deben absorber la casi totalidad de ese importe a cambio de su revalorización. Se trata de un punto muy importante ya que si la rentabilidad de la explotación de un campo de golf es compleja, se puede convertir en casi imposible si además de los gastos operativos hay que sufragar los costes de inversión. Como en todo, hay excepciones y hay en el mercado campos de golf muy rentables, pero son los menos. Toda esta reflexión es muy importante en unos momentos en los que todavía quedan numerosos campos en manos de entidades financieras y hay que hacer mucha didáctica para convencerles que no tiene mucho que ver el valor en libros de esos campos con su valor real, que va a depender mucho más de lo que pueda generar, que de lo que costó desarrollarlo. Otro punto relevante en el análisis de los economics de los campos de golf es el valor del terreno, aquí también hay grandes debates, pero, por norma general, es casi imposible rentabilizar un campo de golf si además a la inversión se le suma el coste del suelo, este debería una vez más absorberse por el “vecino” que se revaloriza gracias al campo, casi siempre el desarrollo inmobiliario.
En resumen, podemos concretar que el GOLF si es negocio, pero que los CAMPOS DE GOLF no siempre lo son, aunque no por no serlo dejan de aportar notablemente a otros objetivos distintos a los mercantiles.
El Golf genera un negocio importante, aunque los Campos de Golf no siempre generen una rentabilidad económica proporcional a sus costes de desarrollo
– Golf Valor: En este punto sí que tenemos que ser contundentes, ya que el Golf, y sobre todo sus campos, aportan un gran VALOR, al margen de su propia rentabilidad por lo que su contribución es la mayoría de las veces muy superior a su beneficio directo. ¿A quien aporta valor el Golf, y en concreto sus campos?, la respuesta es larga, pero sin ser exhaustivos podemos enumerar unos cuantos “beneficiados” por el Golf. De lo que se beneficia el Turismo ya se ha hablado mucho, y parece que ya nadie lo discute, con respecto al Inmobiliario, aunque queda tarea pendiente para entender toda su magnitud, también es de reconocimiento casi general. Sobre el valor que aportan al Deporte los campos de golf no hace falta extenderse mucho. Pero, además de a esos tres grandes segmentos, Turismo, Inmobiliario y Deporte, el Golf, y sus campos, aportan muchísimo VALOR a otras actividades. Los Municipios donde hay un campo de golf se benefician también de todo lo que el campo irradia, los vecinos de las comunidades residenciales cercanas a un campo reciben un gran valor del campo como punto de encuentro y de disfrute, los centros empresariales tambien se benefician de lo que les aportan los campos cercanos. Socialmente un campo de golf tambien es un gran benefactor, tanto por la creación de empleo, como por el efecto arrastre que produce en la zona. Podríamos seguir enumerando infinidad de actividades que se benefician del efecto revalorizador de los campos de golf, pero con lo expuesto ya sobran razones para ratificarlo.
Mucho más allá de su rentabilidad económica directa los Campos de Golf tienen un efecto de creación de valor muy importante que habría que capitalizar
Como resumen de esta reflexión, podemos concluir que el Golf, y más en concreto sus campos, son un gran creador de valor, al margen de su rentabilidad directa, que no siempre se puede medir solo por datos contables. En cualquier caso, lo más importante es que el Golf sea capaz, seamos capaces, de capitalizar todo ese valor que se aporta y no nos resignemos a disfrutar solo de su rentabilidad económica directa, que en muchos casos no es ni mínimamente proporcional a todo el efecto positivo que genera.
Gracias por la atención
Francisco Aymerich
CEO





