
Sefo.- Quizás una de las peores circunstancias a las que se puede enfrentar un velero en alta mar sea encontrarse inmerso en un ciclón tropical, aunque dichos fenómenos tienen normalmente unas temporadas bastante definidas y se dan en unas latitudes y zonas bien marcadas en la bibliografía náutica y sus evoluciones y rumbos suelen estar marcados por patrones relativamente conocidos, aunque siempre nos pueden sorprender con formaciones de las mismas donde normalmente no se han dado o con comportamientos “extraños”.
Los navegantes y sus barcos y más aun los que se inscriben en eventos como la Global Solo Challenge (GSC), deben estar preparados para poder soportar todo tipo de temporales en alta mar, sean estos de la naturaleza que sean. Una baja presión profunda asociada a frentes puede llegar a ser tan dañina, para el barco y el patrón, como un ciclón, un chubasco tormentoso muy fuerte y repentino en una zona de calmas. También la mar siempre nos puede sorprender con más potencia, más viento, más olas. Cuando uno se ve en medio de temporales de la índole que sean nunca se sabe a ciencia cierta hasta donde pueden subir y hasta dónde puede llegar la potencia con la que se van a expresar, siempre parece que sopla más, a pesar de las previsiones.
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Todo lo contrario nos sucede cuando empiezan a bajar. No se tiene la misma sensación cuando se pasa de navegar con un viento de 35 nudos y mar formada a verse metido en un viento de 50 nudos y mar gruesa, que cuando navegas en esas condiciones durante un tiempo prolongado y empieza a amainar, cuando los 35 nudos que antes te parecían duros te parecen un regalo y te da la sensación de estar navegando en condiciones “normales”…
La táctica y la previsión serán siempre el primer aliado que tengamos, para poder en la mayor medida posible, minimizar las situaciones más duras o peligrosas de cualquier temporal en la mar. Todos estos fenómenos tienen sus tácticas, sus maneras de preverlos y de seguirlos, siendo la preparación del barco y la anticipación, aunque nos cueste desviarnos de nuestra derrota, la mejor prevención, para que dado el momento en que nos alcance lo haga de la manera que más se aproxime a lo que nos convenga, dependiendo de la situación en la que nos encontremos. No es lo mismo en alta mar, sin tierra cercana, que con costa cerca y más si la misma está a sotavento, cada situación marcará la decisión a tomar.
En el caso de los ciclones tropicales, y siguiendo la información que nos llega a bordo de las estaciones meteorológicas, es posible seguir la trayectoria de la tempestad. Esta información y la posición de nuestro barco, nos permitirá evaluar los riesgos a los que nos enfrentamos y nos ayudará a saber en qué situación nos encontramos con respecto a la misma y la táctica que deberemos adoptar.
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Si estamos navegando en el hemisferio norte y observamos la dirección de donde viene el viento, el centro del ciclón se situara entre los 90º y los 135º a nuestra derecha, si el viento empieza a rolar hacia estribor, significa que el barco se encuentra en el semicírculo derecho de la tempestad y por tanto en el semicírculo peligroso, si por el contrario el viento rola a babor significa que estamos en el semicírculo navegable. Si la dirección del viento es estable a la vez que arrecia y el barómetro desciende, el barco se encuentra directamente en la trayectoria del ciclón, si por el contrario el viento no cambia de dirección pero amaina y el barómetro sube suavemente significa que nos encontramos detrás del centro de la tormenta.
La táctica recomendada en caso de encontrarnos en el camino del ciclón será hacer un rumbo perpendicular a la supuesta trayectoria, amurados a estribor y manteniendo este ángulo, esta misma táctica la haremos en caso de encontrarnos en el semicírculo navegable. En función del comportamiento del barco con la mar que se forme, la intensidad del viento y las rachas, deberemos correr el temporal, bien a palo seco, bien con el tormentín si nos lo permiten las condiciones.
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En el caso de encontrarnos en el semicírculo peligroso dependerá donde estemos del mismo, el primer cuadrante es el más peligroso, en este y en el caso de una posible inflexión en la trayectoria del ciclón, se puede intentar, si las condiciones lo permiten, hacer un rumbo de ceñida amurados a estribor y perpendicular a la trayectoria presumida de la inflexión, o bien ponerse a la capa, siempre amurados a estribor, esto último lo haremos igualmente en el segundo cuadrante del semicírculo peligroso, siempre con el fin de alejarse del centro de la tormenta.
En el caso de encontrarnos en el hemisferio sur el centro de la tormenta se situará entre los 90º y los 135º a la izquierda del observador. Si el viento rola a babor, el barco se encuentra en el semi circulo izquierdo de la tempestad, el peligroso, si lo hace a estribor se encuentra en el navegable, si se observan las mismas circunstancias en el comportamiento del viento, en su intensidad y en el barómetro explicadas para el hemisferio norte sabremos si estamos en la trayectoria del ciclón o por detrás del centro del mismo. La táctica cambia fundamentalmente en que haremos las mismas maniobras que en el hemisferio norte, pero todas amurados a babor, bien sea correr en el semicírculo navegable, o ceñir o capear en el semicírculo peligroso.
Estas reglas son a modo general y se pueden aplicar en la mayoría de los casos, no obstante habrá muchas circunstancias que nos harán tomar una u otra decisión, por ejemplo si estamos cerca de una costa, si no tenemos suficiente mar para correr el temporal, el comportamiento de nuestro barco a la capa o corriendo con mar gruesa…., evidentemente lo mejor es intentar evitar las zonas y las épocas donde este tipo de tormentas se dan, pero a veces comportamientos imprevisibles o formaciones no esperadas de las mismas nos pueden llevar a vernos atrapados por una.
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El que suscribe y “Mitch” dan fe que estas tácticas bien practicadas funcionan, que nos puede sorprender una tormenta que en teoría se está alejando y que, por uno de esos comportamientos imprevisibles de las mismas, ¡te encuentras de repente dentro!
En nuestro caso la táctica fue a la capa amurados a estribor, en el semicírculo peligroso, en el cuadrante “suave” por detrás del centro de la tormenta. La mejor noticia que teníamos era que en teoría se alejaba de nosotros, ¡eso nos “animó” durante las 19 interminables horas que duró lo ”fuerte”!!!
Luego empezó a amainar y todo se volvió más “suave” ¡a pesar de seguir rozando casi siempre la frontera de los 50 nudos!!
El caos y la destrucción nos esperaban a nuestra llegada a las Islas de la Bahía (Guanaja en concreto), Honduras. ¡Ahí nos percatamos más de lo que en realidad había pasado y lo que habíamos pasado!
Redacción
Redactor de contenidos y director de Suite Información.
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