Manuel Recio Abad. Suite Información.- Agarró un par de banderillas, pidió una silla, sentóse en ella, cruzó las piernas y citando al toro las puso al quiebro.
La Maestranza tomó apariencia de manicomio. Los que presenciaban la corrida aliviaron sus posaderas. Imposible permanecer sentado en las incómodas localidades de los tendidos de la plaza del Arenal. La genialidad de Morante de la Puebla es indiscutida e indiscutible. Nos regala suertes, formas y maneras del toreo con aroma a antaño. Divierte al público entusiasmándolo hasta el éxtasis. ¿Alguien da más?.
Exageraciones de alguna crónica aparte, que calificó la faena al cuarto toro como un resumen de la Biblia de la tauromaquia, el guijarrero estuvo sublime. Pero las faenas sin éxito en la suerte suprema, son menos. Pero hasta en eso hubo color diferencial ayer en Sevilla. Al finalizar el festejo de forma espontánea y al grito de “José Antonio…..Morante de la Puebla” fue izado en hombros con un intento baldío de salida por la Puerta del Príncipe que impidieron las fuerzas del orden. La salida alternativa se efectuó por la Puerta Grande.
¿Lo ocurrido fue fruto de un éxtasis colectivo? L¿a misma faena hubiera tenido el mismo resultado en Madrid, Zaragoza o Valencia? Nunca lo sabremos…de momento


