
Manuel Recio Abad. Suite Información.- La Cosa Nostra, también conocida como Mafia siciliana, es una organización criminal por todos conocida, que ha tenido un impacto significativo en la sociedad y la economía, especialmente en Italia y Estados Unidos. Su creación se remonta a mediados del siglo XIX, alrededor de 1860, en Sicilia, Italia. Cuenta la tradición que esta organización nació como una respuesta a la opresión y el abuso de poder, ofreciendo protección a los locales en un contexto de inestabilidad política. Protección ciudadana frente a los abusos de poder.
Cuando la delincuencia anda suelta y sus actos execrables se reparten a diario por doquier y sin remedio, la ciudadanía se moviliza y no lo hace precisamente con ánimo de negociación y consenso. Normalmente el afectado agarra el palo y le da igual como lo cataloguen. Recuerda entonces a quien colocó un cartel en la entrada de su propiedad que decía: “Cuidado con el dueño. El perro no preocupa”.
El español es, en general, confiado y pacífico, muy dueño de actitudes positivas compartidas por castellanos, extremeños, cántabros, riojanos, andaluces, canarios, gallegos, valencianos, murcianos, melillenses y Ceutíes, y salvo excepciones, también por catalanes y vascos. El español es buena gente, más o menos abierto y simpático, positivo y siempre mantiene una actitud acogedora. Solemos ser excelentes anfitriones cuando así lo deseamos.
Sin embargo llevamos mal el abuso. En nuestros genes se acumulan efectos nocivos históricos ocasionados por invasiones extranjeras y múltiples adaptaciones culturales como consecuencia de ellas.
Sabemos perdonar pero lo hacemos a la larga , tras una sesuda reflexión y algo de tiempo, del que siempre oímos decir que lo cura todo.
Aunque la veamos venir, somos fáciles de engañar. A los más jóvenes resulta complicado hacerlo con descaro. Somos Ingenuos e inocentes a veces, reaccionamos con virulencia cuando la agresión se produce o la mentira se descubre. Ese es el momento de la radicalización humana a la española.
La jauría política es muy proclive a agrupar y a calificar según le interese. Cuando los vecinos de Torre-Pacheco salieron a la calle a ajustar cuentas a los agresores de su paisano se olvidaron de a quien habían votado el 23 de julio de 2023. Por cierto a un “senior” de 69 años no se le califica de anciano. Si hubiese ido armado con una buena chivata, seguramente habría hecho correr a los tres gandules magrebíes norafricanos que le dieron la paliza por diversión.
Estas acciones pro activas ciudadanas contra la delincuencia, coordinadas por líderes vecinales se les escapan a un gobierno cuya política de migración pasará a la historia como la más torpe e insensata que nunca pudo adoptarse. Estas son las consecuencias de un buenismo sensiblero que favorece a extraños en detrimento de los propios, que costea la estancia en España a ilegales cuando hay nacionales pasando necesidades perentorias.
Ahora ha estallado un nuevo escándalo, esta vez en las filas del Partido Popular y que afecta a antiguos responsables del Ministerio de Hacienda. Cosa nostra dentro de la Agencia Tributaria: cosa seria. No debería ser pero es. Firmas afectadas por el rigor tributario al uso contrataron al despacho que fundó el exministro, con el fin de aliviar la carga fiscal.
Para Al Capone hubiese sido más fácil, de haberse aprobado la ley Seca, una enmienda a la Constitución de los Estados Unidos con entrada en vigor en 1920, en suelo español. En vez de comprar a jueces y policías corruptos podría haber llegado a un acuerdo transaccional con un despacho repleto de testaferros de un ministro con poder suficiente para decidir quién, como y cuando se podía distribuir el alcohol. Todo con apariencia de legalidad, en silencio y alejado de los focos mediáticos. Sin disparar un solo tiro. Mientras tanto , el señor ministro tiraba de una jerga técnico amenazante impropia en una democracia.
Un novedoso y pésimo ejemplo para todos aquellos contribuyentes a los que se exige de forma implacable rigor, cumplimiento puntual y actitud generosa a la hora de declarar sus ingresos y apoquinar el peaje correspondiente.


