

Redacción. suiteinformación. Marian Lacalle.- Hoy vamos a conocer a una persona singular, particular, peculiar, única, diferente, pero sobre todo ESPECIAL. Especial por como es, especial por corazón, especial por su vida.
Mi mayor descubrimiento.
Una persona con una riqueza interior y una personalidad arrolladora, de las que aportan a la vida, de las personas que sí o sí tienes que conocer, y que yo tuve la gran suerte de poderlo hacer gracias a un amigo.
Jacinto Alcón Amador, un hombre nacido y criado en un entorno taurino junto con su hermano Manuel.
Hijos del empresario, apoderado y ganadero D. Jacinto Alcón Pasalodos, y de Dña Paula Amador; siendo Jacinto el mayor de los hermanos

Su padre, el empresario Jacinto Alcón, fue ante todo un gran aficionado y apoderado, ,empresario de prácticamente todas las plazas de Extremadura y que llevo a lo mas alto a una plaza de toros como la de Alburquerque, con las primeras figuras del rejoneo de la época entre los años 1963 y 1988 , poniéndola como referencia de todos los rejoneadores de la época, Álvaro Domeq, José Lupi, Manuel Vidrie, Joau Moura, Rafael peralta, Fermín Bohorquez, entre otros, que culminaron con la celebración del trofeo Álvaro Domeq, consagrándola como punto de encuentro de los rejoneadores de la época, y regalando al aficionado 4 trofeos más, Álvaro Domeq Díez.
En cuanto el toreo a pie no podemos olvidar a grandes figuras como, Palomo linares, Diego puerta Manuel Díaz ¨el Cordobés¨, Juan Antonio Esplá , Vicente Luis “ El Soro”, entre otros.

Podemos hacernos una idea de como Jacinto Alcón Amador vivió su niñez y juventud rodeado de gran grandes figuras del rejoneo, del toreo a pie y del folclore de la época.
Pero también fue una niñez bonita jugando como antes se hacia, entre la Avenida Europa y el campo, con innumerables primos.

Desde muy pronto supo que se dedicaría al arte, al arte del rejoneo – el rejoneo o el mundo de la moda -, donde también tuvo éxito con una agencia de modelos.
Pero donde realmente se siente él, es en la pintura, donde con 18 años ya hizo su primera exposición al oleo.
Así empieza una carrera apadrinada por Julio Robles y El niño de la Capea; donde seguiría exponiendo en Salamanca, Badajoz, Bilbao, Zaragoza, Olivenza, Málaga, Sevilla…
La pintura se convirtió en su vida, una vida impregnada de toros y faenas de campo, y que se amplia con el caballo fuera de las plazas de toros.
Sus óleos se caracteriza por la utilización principalmente del blanco y negro, y líneas puras y detalles del mundo taurino, algo que lo hace un pintor singular y con sello propio, sin olvidar alguna que otra obra haya utilizado el color.

En estos años convulsos no se quiso olvidar de los sanitarios, y a ellos le dedico este homenaje en un magnifico óleo, donde podemos ver a un médico toreando a este virus, que se presenta astifino y peligroso.

Hoy en día y tras haber superado ya hace algún tiempo un bache y ganar la partida, está en su mejor momento.
Como él dice, su vida ha sido y son risas… muchas, llantos también, entrega… siempre, soledades, miedos, ilusión, luz, esperanza… La VIDA




