Por: Antonio Sanz Ferrer
Fotos: Antonio Sanz Ferrer.
La Plaza de Toros de Toledo presentó 3/4 de entrada en tarde desapacible.
Comenzó el paseíllo con los acordes de El toreador, como un guiño a la tardé de su alternativa en la plaza francesa de Nimes.
Todo a favor en el primero de nombre Cornetillo, de Alcurrucen con el cual el matador de toros dio una lección de saber estar en la plaza con sobriedad y buscando hondura en su muleta, pero algún muletazo largo por el pitón izquierdo le saco.
Llegó el 2 de MIURA. Inteligente el torero, siempre perdiéndole pasos ya que el de la A con asas no regalaba nada. Otra vez la espada le negó un apéndice oricular.

3 de Victoriano del Río, toro con clase a raudales de los que dejan ver el buen torero y cristalino el temple. De los que se abren y es para dibujar ese toreo que cala en el paladar más exigente. Así que se encontraron toro y torero. Bendito encuentro y oreja de ley y fuerte ovación en el arrastre para el de Victoriano.
En el 4,nos tocó el Victorino pero justito no de presentación si no de raza. Álvaro Lorenzo estuvo con sobriedad y dignidad.

Con el 5 de El Freiso, se vivieron momentos emotivos en la faena de muleta y fue breve como ese concierto de Aranjuez con el cual la banda de música acompaño la faena del buen muletero. Como esos 50 kilómetros más o menos que bajan desde Aranjuez por la vega y se adentra el río Tajo por La Sagra toledana. Y clamores y emociones vivimos.
Y se cerro la tarde con el de Garci grande con una lección de pundonor y vergüenza torera del torero que toreo como en el patio de su casa, pero no mato. Lucio a todos los toros en el jaco y brillante repertorio de quites, muy a destacar un quite por gaoneras con la pata alante y más a toro arrancando. Que es lo que tiene mérito en esto.


