Manuel Recio Abad. Suite Información.– Un nuevo debate se ha abierto en la sociedad española que amenaza con acabar con la verborrea del progresismo socialista en su versión más demagógica.
El sanchismo ha aprendido a jugar siempre a la contra, sin dejarse controlar y adoptando el papel de la oposición para intentar sacar partido de cualquier punto débil de PP y VOX.
Del pedernal extremeño ha saltado la chispa que hará explotar la pólvora cargada por un gobierno que hace aguas por todos lados pero que no ha sido suficiente como para ahogar sus deseos de eterna permanencia en el poder.
España encabeza el aumento de inmigrantes de la Unión Europea. La prioridad nacional del español frente al inmigrante no tiene ideología política ni siquiera base filosófica justificativa. Es sencillamente un sentir generalizado que ha calado profundamente en la sociedad española como una necesidad fundamental defensiva y de general beneficio para todos. Se ha producido una reacción en cadena transmitiéndose un mensaje de desigualdad de trato del ciudadano español en relación con individuos que de forma ilegal han ido entrando por nuestras fronteras y a los que se les premia con ayudas, pagas y estancias pagadas, algo que no está al alcance de una gran cantidad de españoles a los que no les llega esa generosidad gubernamental o no bien aquello que perciben no les da para alcanzar con dignidad el final de mes. Esa desigualdad ante la ley es la que ha producido el hartazgo y la protesta de quienes, pagando impuestos indirectos desde que amanece, no son tratados con la misma vara de medir.
El debate está servido y no es de recibo acusar de racista a quienes comprueban como los ambulatorios están saturados, las listas de esperas para intervenciones aumentan sin cesar y los tiempos se eternizan.
El runrún de la desigualdad de trato de los españoles en relación con los foráneos está en la calle, a la espera de conocerse el contenido de los pactos que sobre esta materia han acordado PP y VOX en Extremadura.
A ver como lo para Sánchez y Cía.


