El 19 de Enero pero de 1947,
Manolete, “El Monstruo”
de Linares, obtiene
triunfo y sangre en la
Plaza de toros México…
«La Tauromaquia
es la pasión que nos une…»
Hagamos de éste 2022
el año más Taurino
a pesar de las adversidades…
Felipe de Jesús Estrada Ramírez.
Cronista de la Ciudad…
Comenzaba el fatídico año del 1947, año de Luto Taurino, año en el que Manolete abre la Puerta Grande de la Gloria Eterna…
Fueron las últimas corridas de Manolete en México; un país al que Manolete regresaba con gusto apenas terminaba la temporada en España y ya estaba haciendo maletas para torear ante la gran cantidad de leales aficionados que abarrotaban las plazas donde hacía el paseíllo en México.

Fueron 38 las corridas desde la primera que fue su Confirmación de Alternativa en México, el 9 de diciembre de 1945, en la Plaza de toros “El Toreo” de La Condesa, con Toros de Torrecilla. Alternó con Silverio Pérez y “Chucho” Solórzano. Manolete sólo toreó a su primero con nombre «Gitano», marcado con el número 3, con el que Confirmó alternativa y al que cortó orejas y rabo. El segundo, de nombre «Cachorro», le infirió una grave cornada en el muslo izquierdo al comenzar la lidia de capote, hasta la que sería la última sin saberlo que toreó el 9 de febrero de 1947, en la Plaza de toros de Palomeque de Mérida Yucatán. Alternó con Fermín Rivera y Gregorio García. Ésta fue la última corrida que toreó Manolete en México antes de iniciar la temporada Española y que sucediera la tragedia de Linares.


Aquella tarde del 19 de Enero de 1947 Manolete, “El Monstruo” de Linares, obtiene triunfo y sangre en la Plaza de toros México se lidiaron toros de San Mateo en la Plaza México. Hicieron el paseíllo los mexicanos Lorenzo Garza y Arturo Álvarez “El Vizcaíno” que tuvieron una actuación dispareja que protestaron los aficionados y completó la terna Manuel Rodríguez “Manolete” que, después de estoquear a su primero y visto que los toros no daban opciones pidió regalar el sobrero. En el segundo, que le tocó en suerte de nombre “Boticario”, Manolete pese a ser volteado en dos ocasiones, no abandonó el ruedo hasta completar la faena, que fue premiada con las dos orejas y el rabo. Pasó a la enfermería de la que no pudo salir a lidiar el toro, que pensó regalar…
Bibliografía.- Juan Antonio de Labra-AlToroMéxico/ Eduardo Puerto-Opinión y Toros