Suite Información. Pedro Ignacio Altamirano. 12 septiembre 2025. Naciones Unidas, el derecho a intervenir en los asuntos internos de terceros países, un dilema político, judicial, ético y moral, asumidos por los países que pertenecen, de forma voluntaria a la organización.
Naciones Unidas
En la inauguración de la actual 60ª sesión del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, el Alto Comisionado señor Volker Türk, pronunció un discurso en el que se centró en las guerras, las violaciones, las represiones y los abusos sufridos por las comunidades en las distintas zonas de crisis del mundo.
La violencia, la brutalidad y la injusticia azotan el mundo. Por ello, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OHCHR), lanzó una advertencia: «Es hora de que los Estados despierten y actúen». Desde el Palacio de las Naciones, en Ginebra, antes de ofrecer una visión general de los focos de guerra, el máximo responsable del organismo de la ONU subrayó que «los derechos humanos, todos los derechos humanos, son los cimientos sólidos de las sociedades prósperas. Son el vínculo de confianza entre las personas y sus gobiernos. Los derechos humanos nos proporcionan una brújula que nos guía a través de los retos de nuestro tiempo, desde la crisis climática hasta los avances tecnológicos. Sin embargo, en todo el mundo están surgiendo tendencias preocupantes que socavan nuestros derechos».
Ante esta cuestión debemos preguntarnos hasta donde se debe respetar el derecho recogido en el Artículo 2.7 de la Carta de la ONU, en el que se prohíbe a la organización intervenir en asuntos que son de «jurisdicción interna» de un Estado, lo que implica que los países tienen la soberanía para decidir sobre sus propios asuntos sin la interferencia de actores externos, incluidos organismos internacionales como la ONU.
Del mismo modo y aunque el principio de no intervención es fundamental, existen excepciones importantes. Estas excepciones permiten la intervención en situaciones extraordinarias donde los derechos humanos están en grave peligro o hay una amenaza a la paz y seguridad internacionales.
Una de estas excepciones recogidas en la que se refiere a la Responsabilidad de Proteger (R2P, por sus siglas en inglés), adoptado por la ONU en 2005, sostiene que, cuando un Estado no protege a su población de tales atrocidades, la comunidad internacional tiene la responsabilidad de intervenir, incluso con el uso de la fuerza, si es necesario.
Volker Turk, Alto Comisionado de la ONU
Por ello, Volker Turk, en su rol como Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, ha subrayado la necesidad de respetar la soberanía de los Estados, pero también ha señalado que la comunidad internacional tiene la responsabilidad de intervenir cuando los derechos humanos están siendo sistemáticamente violados. Su posición se alinea con la de muchos actores dentro de la ONU: el respeto a la soberanía es crucial, pero cuando los derechos fundamentales de las personas están en juego, la ONU tiene una responsabilidad de intervenir, particularmente bajo el marco de la Responsabilidad de Proteger.
También y en el marco político, el Consejo de Seguridad de la ONU tiene la autoridad para intervenir en los asuntos internos de un país si considera que hay una amenaza a la paz y seguridad internacionales, según lo establecido en el Capítulo VII de la Carta de la ONU. Esta intervención puede incluir sanciones, medidas diplomáticas, o incluso el uso de la fuerza militar para restaurar la paz o detener la agresión.
Entonces la pregunta es fácil ¿Tiene o no tiene derecho a intervenir las Naciones Unidas en asuntos internos de terceros países? Volker Turk, no hace esta pregunta a la que se auto responde con un con un rotundo sí, en base a la carta de derechos humanos que está, debe estar, por encima de constituciones tiránicas, dictaduras y gobiernos que no respetan los derechos humanos, proteger.
Una compleja decisión en base a la propia contradicción del articulado de las Naciones Unidas y del discutido derecho a veto por algunos países. Al final, por mucho que se exija desde el consejo de derechos humanos y se tengan las herramientas en la mano, mientras existan países miembros con derecho a veto de lo que acuerdan la mayoría de los países, las Naciones Unidas, por mucho que debiera y quisiera intervenir, se lo auto impide por este derecho a veto de unos pocos.
Por desgracia, las Naciones Unidas no puede ir más allá de la censura de los comportamientos deferentes, que no es poco, a la moral y la ética de las posturas de algunos gobiernos, más que países, que permanecen como miembros sin tener el mínimo de respeto por los seres humanos. Espero que algún día estos comportamientos contrarios a la carta cambien.
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