
Manuel Recio Abad. Suite Información.- El término Hamás es un acrónimo de «Harakat al-Muqawamah al-Islamiyah», que significa «Movimiento de Resistencia Islámica» y fue fundado en 1987 por un grupo de dirigentes extremistas, entre otros el jeque Ahmed Yasín, Abdel Aziz al-Rantisi y Mohamed Taha. Crearon su infernal ingenio durante la Primera Intifada.
Surgió como una rama de los Hermanos Musulmanes, con el objetivo de establecer un Estado palestino islámico y liberar Palestina del control israelí. Su carta fundacional de 1988 incluye como su primer objetivo la destrucción de Israel y la aniquilación del pueblo hebreo. Ahora están recibiendo una sobredosis letal de su propia medicina.
Fueron líderes destacados pasados y presentes:
El Jeque Ahmed Yasín,fundador y líder espiritual, eliminado por el ejército israelí en 2004.
Abdel Aziz al-Rantisi, colider y portavoz de la organización terrorista, eliminado en 2004.
Jaled Meshal, jefe del buró político de Hamás durante muchos años y que actualmente sigue siendo una figura influyente.
Ismail Haniyeh. Actual jefe del buró político de Hamás, reside fuera de Gaza en lugar seguro y lejos del conflicto.
Yahya Sinwar, líder de Hamás en la Franja de Gaza, considerado una figura clave en la planificación de operaciones terroristas.
Mohammed Deif, Comandante en jefe de las Brigadas de Ezzeldin Al-Qassam, brazo armado de Hamás.
El daño que ocasionan es debido a la proliferación de actos contrarios a la propia población palestina. Hamás ha sido ampliamente criticado y está suficientemente documentado, por utilizar escuelas, hospitales, mezquitas y zonas residenciales para almacenar armas, lanzar cohetes y establecer centros de mando. Esto pone en riesgo continuo y directo a los civiles palestinos, ya que estas áreas se convierten en objetivos legítimos en un conflicto armado.
Desde que tomó el control de la Franja de Gaza en 2007, tras un violento conflicto con Fatah, Hamás ha establecido un gobierno autoritario. Ha reprimido la disidencia política, restringido las libertades civiles, incluida la libertad de expresión y reunión y ha llevado a cabo detenciones arbitrarias y ejecuciones extrajudiciales de opositores. “Es verdaderamente horrible que, cuando las fuerzas israelíes estaban causando muerte y destrucción masiva a la población de Gaza, las fuerzas de Hamás aprovecharan para saldar despiadadamente cuentas, perpetrando homicidios ilegítimos y otros abusos graves”.
Philip Luther, director del Programa de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el Norte de África.
Diversos informes y organizaciones han acusado a Hamás de desviar ayuda internacional y recursos destinados a la población civil para sus propios fines militares, incluyendo la construcción de túneles y la adquisición de armamento. Esto contribuye a la escasez de bienes básicos y al empeoramiento de las condiciones de vida en Gaza.
Las operaciones militares de Hamás, como es el caso del lanzamiento indiscriminado de cohetes hacia Israel, han provocado respuestas militares israelíes que a menudo dan como resultado un gran número de víctimas civiles palestinas y la destrucción de infraestructuras en Gaza. Si bien Hamás justifica estas acciones como resistencia, la estrategia tiene un costo humano devastador para la población que dice proteger.
En ocasiones, la presencia y las actividades de Hamás han complicado la entrada de ayuda y materiales de reconstrucción en Gaza, ya sea por las restricciones impuestas por Israel debido a preocupaciones de seguridad, o por la propia gestión interna de Hamás.
La población de Gaza no ha tenido la oportunidad de votar en elecciones legislativas desde 2006, lo que significa que Hamás gobierna sin un mandato democrático renovado, limitando la capacidad de los palestinos para elegir a sus representantes. Esta información se basa en informes de organizaciones internacionales, medios de comunicación y análisis de expertos en la región. Los disidentes palestinos en Gaza se enfrentan a severas represalias por parte de Hamás , que ha sido acusado de reprimir brutalmente a los disidentes, utilizando tácticas que incluyen detenciones arbitrarias, palizas tremendas y torturas. Los servicios de seguridad de Hamás no cesan de intimidar y acosar a quienes critican al gobierno.
Muchos disidentes son arrestados sin cargos claros y son mantenidos en condiciones infrahumanas. Las detenciones suelen estar motivadas por la crítica abierta a la administración de Hamás o por participar en protestas.
La disidencia política es severamente limitada. Las protestas contra Hamás son a menudo sofocadas rápidamente, y los manifestantes pueden enfrentar acciones punitivas. El estado de represión continua crea un clima de miedo que desalienta a otros para expresar opiniones contrarias. Esto afecta a la capacidad de la población para organizarse y abogar por sus derechos.
En algunos casos, se han documentado ejecuciones extrajudiciales de disidentes o personas acusadas de colaborar con Israel, lo que aumenta el temor entre los opositores. La represión de la disidencia también contribuye a crear un vacío democrático, ya que la población no puede elegir libremente a sus representantes ni expresar sus preocupaciones sobre la gestión de Hamás.
Estos puntos reflejan la situación actual de los disidentes palestinos en Gaza, según informes de organizaciones de derechos humanos y medios de comunicación.
La razón principal por la que Hamás utiliza infraestructura civil como escuelas y hospitales para fines militares, cuarteles, centros de mando o almacenamiento de armamento, es una acción deliberada para obtener una ventaja táctica y estratégica en su conflicto con Israel. Al operar desde o cerca de edificios civiles protegidos por el derecho internacional, como escuelas, hospitales, mezquitas y residencias, Hamás busca disuadir a Israel de atacar esas ubicaciones. Saben que un ataque israelí a una de estas infraestructuras, incluso si se justifica por la presencia militar de Hamás, genera una fuerte condena internacional y una narrativa negativa para Israel, aumentando la presión diplomática.
Si Israel ataca estas ubicaciones y se producen bajas civiles, como está ocurriendo, Hamás utiliza estas muertes y la destrucción para alimentar la narrativa de que Israel comete crímenes de guerra y ataca indiscriminadamente a civiles. Esto busca erosionar el apoyo internacional a Israel y fortalecer el apoyo a la causa palestina, presentándose a sí mismos como las víctimas.
Los barrios residenciales, muy densamente poblados y las infraestructuras de uso civil, ofrecen un camuflaje ideal para ocultar actividades militares, armamento y combatientes. Es mucho más difícil para la inteligencia israelí identificar y atacar objetivos militares si están integrados en el tejido civil. Por otro lado, las escuelas y hospitales son a menudo edificios grandes, con múltiples habitaciones, sótanos y accesos, lo que los hace logísticamente idóneos para almacenar equipos, establecer puestos de mando o incluso construir las entradas a los túneles.
Al operar desde el corazón de las comunidades, Hamás puede intentar proyectar una imagen de estar entrelazado con la población y su lucha, buscando así una mayor legitimidad y apoyo popular, aunque a costa ocasionar miles de muertes a esa misma población. Esta práctica de utilizar a la población civil y la infraestructura civil para proteger objetivos militares es conocida como el uso de «escudos humanos» y está prohibida por el derecho internacional humanitario, específicamente por los Convenios de Ginebra y sus Protocolos Adicionales. Estas leyes establecen que las partes en un conflicto deben hacer todo lo posible para proteger a los civiles y no deben utilizarlos para proteger objetivos militares.Numerosas organizaciones de derechos humanos y organismos internacionales han documentado y condenado a Hamás por el uso de estas tácticas prohibidas.
No tiene sentido brindar al sol reconociendo un Estado Palestino pues no reúne los requisitos necesarios para ello, estando condenado a ser un estado fallido.
Todo Estado tiene que cumplir con cuatro elementos genéricos básicos. En primer lugar poseer un gobierno legítimo. Estaría constituido en este caso por una organización terrorista: Hamás. En segundo lugar tener un pueblo como nación. El palestino es un pueblo de refugiados a cuyos integrantes todos sus países vecinos ( Egipto, Líbano, Jordania…) repudian. No les quieren en sus territorios. En tercer lugar cuál sería su territorio? Son excluyentes, sus dirigentes imponen la exclusión de la convivencia pues no quieren convivir y por último debe estar regulado por normas en un estado de derecho que lo legitima y que basa su organización en la división de poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Esto ni existe ni existirá.
Parar la guerra intentando presionar a Israel con el reconocimiento irrelevante de un Estado palestino imposible, es una decisión absurda, basada en la hipocresía diplomática y que sólo aplaudirán los países que apoyan y utilizan a Hamás y al pueblo palestino para dañar al Estado judío: Arabia Saudí, Irán, Yemen, Qatar, Sudán , Turquía y Siria.
Los palestinos deben decir basta impidiendo el ser utilizados por estos países y cortar definitivamente la mano del diablo que les atenaza, oprime y liquida: Hamás.


