Los consejeros delegados de Renault, Volkswagen y Stellantis han reclamado a la Unión Europea que flexibilice los objetivos de reducción de emisiones previstos para 2030, ante la fuerte competencia de los fabricantes chinos. Esta petición se ha formulado durante la Paris Automotive Summit, uno de los principales encuentros del sector dentro del Salón Mundial del Automóvil de París, que ha reunido a los máximos responsables de los tres grandes grupos automovilísticos europeos junto al ministro francés de Industria, Sébastien Martin, y al vicepresidente ejecutivo de la Comisión Europea para la Estrategia Industrial, Stéphane Séjourné.
El consejero delegado de Renault, François Provost, ha advertido de que el fabricante francés podría verse obligado a recortar su producción en Europa en 300.000 vehículos si la UE no flexibiliza su normativa medioambiental. Durante su intervención, Provost ha señalado que, si no se concede una moratoria sobre los objetivos de emisiones de CO2, en el plazo de un año tendrá que plantear al consejo de administración la supresión de determinados modelos y un importante ajuste de la capacidad productiva del grupo en Europa.
Los fabricantes se refieren a la normativa europea que exige que las emisiones medias de los turismos nuevos vendidos por cada marca se reduzcan un 55% en 2030 respecto a los niveles de 2021, mientras que para las furgonetas la reducción exigida es del 50%.
China presiona la competitividad europea
Provost ha atribuido parte de la presión que soporta el sector a la creciente competencia de los fabricantes chinos. Según sus cálculos, China es entre un 30 % y un 40 % más competitiva que Europa y su cuota de mercado en el continente ha aumentado del 4% al 13% en muy pocos años.
El CEO de Renault ha alertado de que, sin una respuesta coordinada entre la Unión Europea y China, aumenta el riesgo de una escalada comercial que termine teniendo consecuencias sobre la industria y el empleo europeos. «Yo llevo diciéndolo dos años porque, evidentemente, si no hay acuerdo (China-UE), habrá una guerra comercial. Pero creo que, de todos modos, Europa no tendrá otra opción: el impacto social será tal que, en algún momento, se verá obligada a reaccionar«, ha alertado en declaraciones recogidas por la agencia Efe.
A su juicio, Europa debe fomentar una política industrial que favorezca la producción local, los proveedores europeos y el desarrollo tecnológico dentro de sus fronteras. En este sentido, ha defendido limitar la entrada de vehículos importados que no aporten valor añadido a la economía europea y ha citado como referencia la estrategia industrial aplicada por China durante las últimas décadas para desarrollar su propia industria automovilística.
Las declaraciones de Provost llegan pocos días después de que la Unión Europea y China alcanzaran un entendimiento sobre el comercio de vehículos híbridos. El comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, afirmó que el acuerdo podría evitar la entrada en el mercado comunitario de «varios millones» de vehículos chinos durante los próximos cuatro años, aunque los detalles de este pacto aún no se han hecho públicos.
Volkswagen se suma a las críticas. Su consejero delegado, Oliver Blume, considera que el objetivo de 2030 supone «un listón demasiado alto» para el sector y defiende una mayor flexibilidad regulatoria ligada a la evolución real del mercado. Además, se muestra convencido de que Francia y Alemania están cerca de alcanzar una posición común para impulsar cambios en la normativa europea.
Por su parte, el consejero delegado de Stellantis, Antonio Filosa, apostó por una mayor capacidad de adaptación ante la competencia china y los cambios tecnológicos. Cree que la industria se encamina hacia una mayor regionalización de los mercados y alerta de la creciente fragmentación del sector automovilístico mundial.
La transición eléctrica y el futuro industrial europeo
La advertencia de Renault se produce en un momento de preocupación en el sector por la pérdida de competitividad frente a China y la lentitud de la transición hacia el vehículo eléctrico. Diversos fabricantes llevan meses reclamando una revisión de los objetivos intermedios de descarbonización, al considerar que la demanda de eléctricos evoluciona más lentamente de lo previsto y que la competencia exterior empuja con fuerza.
En los últimos años, China se ha consolidado como líder mundial del vehículo eléctrico. Según datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el gigante asiático acapara cerca del 75% de la producción mundial de este tipo de vehículos y más del 60% de las ventas globales, gracias a una estrategia industrial sostenida durante años en torno a las baterías, la tecnología y las cadenas de suministro.
La preocupación expresada por Provost coincide además con un momento de fuerte apuesta industrial de Renault en España. El fabricante anunció el pasado septiembre una inversión de 600 millones de euros hasta 2030 para producir cinco nuevos modelos en sus plantas de Valladolid y Palencia, incluidos dos vehículos eléctricos, así como la implantación de una nueva línea de montaje de baterías y de una plataforma eléctrica de nueva generación.
Durante el encuentro también intervino He Xiaopeng, fundador del fabricante chino XPeng, quien ha defendido el potencial de tecnologías como los robotaxis, la conducción automatizada y los vehículos voladores, y augura una creciente presencia de estas soluciones en Europa durante la próxima década.
El vicepresidente ejecutivo de la Comisión Europea para la Estrategia Industrial, Stéphane Séjourné, ha valorado el reciente acuerdo sobre vehículos híbridos con China, aunque advierte de que apenas aborda una pequeña parte del desequilibrio comercial existente entre ambas potencias. El responsable europeo ha subrayado que el déficit comercial con China sigue siendo un desafío mucho más amplio que requerirá nuevas negociaciones en distintos ámbitos industriales y comerciales


