

El monarca francés reclutó un año después un ejercito que reemplazase al que quedó prácticamente destrozado en San Quintín. A su vez para reforzarse, asentó sendas alianzas con Escocia quien debía atacar a Inglaterra (en ese momento aliado de España) y con el Imperio Otomano quien apoyaría con fuerza naval la operación. Tras la toma del puerto de Calais a los ingleses, el nuevo ejercito francés formado por 12.000 infantes y 3.000 unidades de caballería a cuyo mando estaba el Duque de Thermes comienza sus operaciones invadiendo Flandes y saqueando sin miramientos las ciudades de Dunkerque y Niewpoort.
Este ejercito se acercaba peligrosamente a Bruselas por lo que Felipe II, rey de España pronto reunió un contra ejército que parase los pies a los franceses. El Conde de Egmont, también al mando de las tropas en San Quintín fue el designado para comandar la nueva tropa compuesta por 15.000 infantes y 3.000 caballeros. Su objetivo era claro, salir al encuentro de los franceses y darles muerte o al menos hacerles retroceder a su país.
El primero obtuvo una victoria tan importante que el rey Enrique II firmó la paz al año siguiente y renunciar, con ello, a sus pretensiones sobre varios territorios italianos.
Obra José Daniel Cabrera Peña






