M. Recio. suiteinformacion.- El liberalismo, ese gran desconocido. Durante el siglo XVII en Inglaterra nace el ideal liberal como doctrina política y económica. No hay que confundirlo con el capitalismo. El liberalismo es el pilar básico de la libertad individual y del progreso. Es imposible que se hubiera alcanzado el actual nivel social ,tecnológico y empresarial sin la aplicación de sus principios.
Libertad individual frente a colectivismo ha sido y continúa siendo la eterna mutua diatriba.
El ser humano, individualmente considerado como personaje central de la Creación, frente al concepto social y comunitario cuyos fines todo lo justifica incluyendo la aniquilación individual, si así se considera necesario, de sus componentes.
Pero no hay nada más opuesto al ideario liberal que el fascismo.
El totalitarismo no tiene bandera; nace en ciertos individuos ante determinadas situaciones y es muy contagioso sobre todo para aquellos altamente imbuidos de las tesis, modos y maneras del socialismo y el comunismo. Falta muy poco para que el slogan de campaña esgrimido, al finalizar sus discursos, por el actual Presidente de la República Argentina, Javier Milei, sea oído a este lado del Atlántico.
Como afirmó Bernard Shaw “La libertad supone responsabilidad, por eso la mayor parte de los hombres la temen tanto”.
La irresponsabilidad denotada esta semana en nuestro parlamento por la amalgama política socialcomunista, mansamente postrada a los caprichosos pies de la entelequia independentista catalana, rebasa los límites de lo admisible. No todo puede justificarse para seguir en este gobierno presidido desde Waterloo e ir reduciendo las libertades de todos los españoles a base de decretazos amorfos.
Hoy, mirando hacia Quintos de Mora, alzo mi voz para gritar con todas mis fuerzas: “Viva la libertad, carajo…!!!, viva la libertad!!!! Manuel Recio.



