Xavi Altamirano. Suite Información.- Tristemente, nos estamos acostumbrando al mal gusto y la chabacanería de estos politicuchos de tres al cuarto, a los que vemos enfrentarse con “merdellonadas” a voces en el hemiciclo. A los tertulianos amancebados por los partidos que manejan las subvenciones —que ahora son tres—, desarrollando sus malas formas en esos programas de opinión donde no te enteras de nada porque hablan todos a la vez y a gritos.
A todo esto nos estamos acostumbrando, como nos hemos acostumbrado a que los resultados de las encuestas del CIS ya no sean una información, sino un chiste; como también nos hemos acostumbrado a que TVE sea un escaparate de las bondades de Moncloa y su precioso inquilino.
Pero lo de “la” María Jesús Montero no tiene nombre.
Los gestos ordinarios hacia los ocupantes de la otra bancada, la exhibición constante de esa lengua que conoce toda España y los aplausos con el meñique “erecto” cada vez que el presi le pisa el pie también han formado parte de nuestra vida desde que fue nombrada vicepresidenta y ministra administradora de los impuestos. Pero lo de este estado de nerviosismo actual por el que está pasando, desde que la han mandado al matadero a enfrentarse a Bonilla en las andaluzas, la tiene fuera de sí. El ridículo que ha hecho y la vergüenza ajena que nos ha hecho padecer a todos es imperdonable.
A codazos para situarse en primera fila ante los medios, queriendo robar protagonismo a los Reyes en su visita a Adamuz, es insuperable.
¿Ella se habrá visto?
¿No tiene a nadie, de los 800 asesores, para decirle: “Niña, no seas merdellona”?
Un poquito de educación básica le vendría bien a la mayoría de este Gobierno, que va a destrozar a la izquierda de este país durante muchos años.
Os dejo algún enlace de imágenes de la exhibición de regates de la ministra:


