Xavi Altamirano. Suite Información.- No era la intención del presidente destrozar todo lo que se movía a su izquierda; su idea solo se centraba en vivir en La Moncloa y tener las llaves del Falcon. Todo le importa un rábano. Ha ido flotando a la deriva sobre los problemas que le han llovido, derivados de una gestión tan corrupta como torpe.
Para solucionar esos problemas, solo ha utilizado a esa tropa de mamanabos que repiten como cacatúas el relatito mañanero. Pero ya se le ha caído todo encima. Ahora tiene que recurrir a otras cositas, pero sigue utilizando a los torpones que tiene a su sombra, quienes todavía no se han dado cuenta de que les ha robado los votos y, por ende, los escaños. Pero los comunistillas ahí andan, peleándose por un sueldo en la confección de unas listas electorales que aspiran a conseguir menos escaños, que partidos representan. Los ha aniquilado completamente.
A los susodichos, hoy les ha dado otro capotazo con los resultados del CIS, que vuelven a situar al PSOE en una posición de clara ventaja de cara a las elecciones del 29-N. En el escenario que les dibuja esta encuesta, volverían a tener poltronas, casoplones, escoltas y viajecitos pagados a Nueva York. Les hace creer que volverán a tener las llaves de la gobernabilidad.

¿Se lo creen de verdad?
Pues eso parece. Se dejarán la piel en una campaña que damos por perdida, incendiando todo lo que pillen, cuando el resultado podría darles un triste escaño a cada cabeza de lista y el resto, directamente al paro. Aunque siempre les quedará la posibilidad de pasar a formar parte de esas pandas que se dedican a quemar los contenedores que pagamos todos.
Toda la culpa de esto la tiene ese «muro» que Sánchez anunció que levantaría y que finalmente ha construido. La polarización — que para mí era una cosa de las gafas de sol — ha destrozado la convivencia entre españoles. Llevamos discutiendo desde 1978, sí, pero no odiándonos de esta forma. Hasta los menores de 18 años se enfrentan con rabia al enemigo facha que les han señalado estos malnacidos.
A la acampada de la Puerta del Sol le seguirán mil manifestaciones más en esa anunciada campaña de «vamos a incendiar las calles». Se manifestarán por todas las razones y sinrazones posibles. Eso sí, los sindicatos tendrán que acostumbrarse a andar un poco más cortitos de cartera si Abascal consigue que el futuro Gobierno recorte sus subvenciones.
Nos vamos a enterar, y bien enterados, del mal perder que pueden llegar a tener estos elementos.
Lo del CIS, cuando toque pedir responsabilidades, no puede quedarse únicamente en Tezanos. Tendrán que rodar muchas cabezas entre quienes hayan sido cómplices necesarios para elaborar, avalar y difundir estas publicaciones.



