

REDACCION. Marian Lacalle. febrero 2022.- El pasado 8 de febrero fue un día diferente en la ganadería La Condesa (Calañas, Huelva), se notaba en el ambiente que era un día especial, la noticia de que el Maestro Curro Díaz venía a tentar dos vacas no era cuestión baladí para esta pequeña y humilde ganadería de muy reciente creación.
A la hora convenida llegó puntualmente el maestro y después de los correspondientes saludos y presentaciones pasó a reconocer las instalaciones sobre las cuales mostró su total agrado y satisfacción, haciendo especial mención del piso de plaza, que realmente presentaba un aspecto soberbio.

A continuación pasó el maestro a cambiarse y una vez ya vestido para torear se dio suelta a la primera vaca de la mañana. Se trataba de una erala con el hierro de Lola Domecq perteneciente a un lote que el ganadero adquirió con el fin de seleccionar madres para la ganadería.
La vaca, con una extraordinaria presentación, no resultó nada fácil, presentando las dificultades propias de estos animales tan bravos y encastados. Curro Díaz la entendió perfectamente por ambos pitones y consiguió mostrarla de una manera sensacional.
La segunda vaca era hermana de la anterior e igualmente bien presentada aunque esta tenía mejores hechuras aún. Siendo igual de brava que su hermana esta además tenía mejor son y más calidad en sus embestidas.

Con estos ingredientes se barruntaba entre los poquitos privilegiados presentes que venía algo bueno, pero no, no fue bueno…..lo que sucedió a continuación fue algo sensacional e inolvidable. Desde el principio hasta el fin Curro desplegó su abanico de arte impregnándolo todo en una faena que solo los toreros a los que les caen las bolitas, que decía Paula, son capaces de transmitir. A todo esto y ya mediada la faena de muleta se empezó a escuchar el sonido de una guitarra…. el ganadero, una persona muy seria para estas cosas y que siempre solicita absoluto silencio a los asistentes, en esta ocasión se quedó de piedra y no dijo nada, solamente un nombre o mejor dicho un apodo !!Caletero!!…..había reconocido el toque de guitarra de su amigo de juventud Victor Fernández gran músico y reconocido guitarrista al que hacía más de 20 años que no veía.
Un animal derrochando bravura, un torero regalando su arte y una guitarra mágica envolviéndolo todo fueron el maridaje perfecto para rematar una sensacional mañana de tentadero en la que además de todo esto cabe resaltar la calidad humana de Curro Díaz que tuvo un enorme gesto de cariño con el abuelo de unos amigos de la familia al que brindó su actuación llenándolo de felicidad.
En definitiva un grandioso día para recordar y en la medida de lo posible intentar repetir



