
“El torero no tiene
más verdadera vida
que la del peligro…
Cuando uno se retira,
se muere…
El torero no tiene
más peligro
que el dejar de existir,
y su muerte
no está en la plaza,
sino en su casa…
“Joselito”,
muerto en Talavera,
sigue estando vivo:
más vivo que Belmonte y que yo.
Él murió valientemente,
y nosotros nos metimos
cobardemente en casa…
Para alejarse de la muerte
es preciso que el torero se roce con ella…

Es decir: que no deje de torear…”
Ignacio Sánchez Mejías….
Recogido en el libro El torero.
(Una visión inédita,
de Juan Antonio Pérez Mateos)
«La Tauromaquia
es la pasión que nos une…»
Hagamos de éste 2022
el año más Taurino
a pesar de las adversidades…
Felipe de Jesús Estrada Ramírez.
Cronista de la Ciudad…
(Bibliografía al final del texto)
Agosto mes de
Luto Taurino…
Era un lunes aquel triste 13 de agosto de 1934 en Madrid, cuando falleció el torero Ignacio, literato y dramaturgo, como consecuencia de la cogida que le infligió el toro Granadino, herrado con el n° 16, negro bragao, de la ganadería de los hermanos Demetrio y Ricardo Ayala, cuando, como siempre lo hacía, al iniciar la faena con la muleta, toreaba sentado en el estribo de la barrera, la corrida era mixta y fue el sábado 11 de agosto en la Plaza de toros de Manzanares en Ciudad Real, España, Ignacio Sánchez estaba en su temporada de reaparición a los ruedos, y actuó después de haber toreado días antes el 6 de agosto de 1934, en la Plaza de toros de La Coruña y en la Plaza de toros de Huesca el día 10 de agosto… Actuaba en sustitución de Domingo Ortega, lesionado en un accidente de automóvil, hizo el paseíllo con Armillita y Alfredo Corrochano, y el rejoneador portugués Simao Da Veiga… Sánchez Mejías fue corneado por Granadino nada más al empezar la faena de muleta. El diestro sevillano lo recibió sentado en el estribo, como acostumbrada a iniciar la faena, y fue prendido por la ingle derecha y volteado horriblemente, propinándole una cornada de 12 centímetros de profundidad. Corrochano le hizo el quite mientras llevaban a Sánchez Mejías a la enfermería; lo recibió el médico local Fidel Cascón Arroyo, quien estaba decidido a intervenirle quirúrgicamente, pero ante las condiciones sanitarias, Sánchez Mejía se opuso y prefirió ser trasladado al Sanatorio de Toreros de Madrid para ser atendido por el doctor Crespo… La cornada no era grave como lo apreciaron inicialmente y no se temía por su vida… El traslado del torero herido se hizo en ambulancia e Ignacio iba animadísimo y consumió durante el camino varios cigarrillos… Las cornadas, fueron dos; las heridas no interesan la femoral como se temió y sólo la gravedad consiste en la pérdida de sangre sufrida… En el ruedo el torero madrileño Alfredo Corrochano, ahijado de Sánchez Mejías e íntimo amigo del diestro, era el encargado de dar muerte al toro Granadino…

A los dos días de la cornada, el 13 de agosto de 1934, se declaró la gangrena, que terminó provocándole la muerte. De nada sirvió la transfusión a la que se prestó Pepe Bienvenida… Tras el óbito, el cuerpo de Ignacio Sánchez Mejías fue trasladado hasta Sevilla, ciudad donde residía, y fue sepultado en el panteón de su familia política: los Gómez Ortega, junto a su cuñado Joselito el Gallo, en el Cementerio de San Fernando en Sevilla…
«Vuelvo a los toros porque ha llegado, con los años, la hora de la formalidad. Desde que tenía nueve, no hago más que locuras: obedecer a mis padres, estudiar, preocuparme del porvenir, crear afectos, administrar cuidadosamente el dinero ganado, cultivar el campo……………En fin, todas las locuras que se hacen con los pocos años……….Pero………todo llega y a mí me ha llegado la hora de ser razonable y sensato. Es amargo, pero inevitable, ¡A mis años hay que tener formalidad! Por eso vuelvo al toreo»…………………»Creo que la voluntad es la fuerza dominante de mi carácter. Gracias a ella he conseguido, hasta ahora, todo lo que me propuse»…………………»Mi afición al toreo empezó desde muy niño, aunque el ambiente de mi familia era bien distinto. Mi padre era médico en Sevilla; yo estudié en los Salesianos de Utrera y luego empecé la carrera…………..Pero me entró la afición y decidí ser torero»…………………….»Intenté varias veces ser matador y fracasé, teniendo que volver a las banderillas. Pero no desistí de mi empeño»…………………..»Yo no fui un improvisado en el toreo. Hice mi aprendizaje paso a paso»…………………….»Sin vanidad, estoy seguro de que yo he sido el banderillero más grande de mi época. Y eso que he alternado con Morenito de Valencia, con Blanquet, con Maera, con Magritas y, sobre todo, con Joselito, que, en la suerte de banderillas era inconmensurable»………………..»Yo creo que a mí no me han entendido. Sobre mí se formó una leyenda y he sido víctima de ella. Me clasificaron como valiente……….y como antipático………..Yo fui un torero que, no sé por qué, le caí mal a la Prensa…………
Cuando no tenían más remedio que rendirse ante mis éxitos, decían: «Sánchez Mejías tiene un valor enorme, pero le falta arte» Y con este prejuicio me juzgaban y me obligaban a dejarme pegar las diecisiete cornadas que sufrí»…………………..»La aspiración de mi vida es ¡Vivir!………Es decir: resucitar. Porque aunque yo he estrenado dramas y he escrito algunos artículos y soy labrador y he hecho negocios, mi verdadera vocación es la del toreo……….Y el toreo no tiene más verdadera vida que la del peligro……………Cuando uno se retira, se muere………….El torero no tiene más peligro que el de dejar de existir; y su muerte no está en la plaza, sino en su casa. Joselito está vivo. Más vivo que Belmonte y que yo, porque sí murió valientemente en la plaza, mientras nosotros nos metimos cobardemente en la casa, dejamos de existir, mientras él hace de continuo acto de presencia en todas las corridas………….Para alejarse de la muerte un torero es preciso que se roce con ella. Es decir: que no deje de torear…….»
Ignacio Sánchez Mejías, Fragmento de la entrevista
que le hizo el periodista José María Carretero, “El Caballero Audaz”,
en su obra El Libro de los toreros…

Ignacio Sánchez Mejías nació el 6 de junio de 1891 en Sevilla, en la calle de la Palma hoy, Jesús del Gran Poder. Fue bautizado en la parroquia del barrio popular sevillano de San Lorenzo; el barrio donde nació Gustavo Adolfo Bécquer y llamada hoy del Jesús del Gran Poder. Era hijo del doctor José Antonio Sánchez Martínez, médico cirujano de la Beneficencia Municipal de Sevilla, y de su mujer, María de la Salud Mejías y Díaz, miembro de una familia burguesa sevillana; no se dedicó a los toros, por hambre… Los estudios de bachillerato los alterna con sus entrenamientos como torero, acompañando a Joselito, en la huerta El Lavadero. Cegado por la afición, se escapa de su casa, y con Enrique Ortega «el Cuco» marcha de polizón a Nueva York, donde no le dejan desembarcar. Por mediación de un hermano residente en México, consigue quedarse en Veracruz, donde trabaja en múltiples oficios… En 1911, después de regresar de México, actúa en España a las órdenes de Fermín Muñoz, Corchaíto y con él vuelve a América aquel invierno, haciendo la campaña de México. El 12 de marzo de 1913 torea en México una corrida mixta en la que actúa el sevillano Rerre como matador de cuatro toros e Ignacio como novillero frente a dos novillos. De vuelta a España trabaja a las órdenes de Cocherito de Bilbao y más tarde de Machaquito, destacando ya entonces su gran categoría de banderillero, suerte que ejecutaría siempre de gran manera…
Ignacio quiere ser torero y alternando con Luis Suárez Magritas, torea en Madrid el 7 de septiembre de 1913 una novillada del hierro de Fernando Villalón… Lidia varias novilladas la temporada siguiente y triunfando en la del 31 de abril de 1914 en Córdoba, con novillos de Miura, destacando en el sexto, que brinda a su antiguo jefe Machaquito, cuajando faena brillantísima…. El 21 de junio del mismo año hace su presentación en Sevilla, con novillos del hierro de Carvajal en un mano a mano con José García Alcareño. Al entrar a matar fue cogido gravísimamente, con rotura de la vena femoral profunda, que hizo que su carrera como matador se resintiese, hasta el punto que en la temporada siguiente actúa como sobresaliente en México y en Bilbao. Ya recuperado totalmente de la grave cogida como banderillero está totalmente consagrado y aumenta su prestigio al actuar en las cuadrillas de Rafael el Gallo y de Joselito, con una hermana de los cuales contrae matrimonio. En los años siguientes sigue brillando como banderillero y peón de brega, singularmente con Joselito… El 8 de agosto de 1918 reaparece en Sevilla como novillero; toreando varias novilladas más, y es cogido en Écija sin graves consecuencias… Tomó la alternativa en Barcelona, de manos de su ya cuñado Joselito y con Belmonte de testigo, el 16 de marzo de 1919, que le cedió la muerte del toro Buñolero, de los hijos de don Vicente Martínez, al que realizó una gran faena y del que cortó una oreja y saliendo a hombros. Confirmó la alternativa en Madrid el 5 de abril de 1920, con toros de la misma ganadería, con Joselito de nuevo de padrino y en presencia de Belmonte y Varelito… Aquel año de 1920 fue el de la muerte de Joselito, e Ignacio, que alternaba con su cuñado, tuvo que matar a Bailaor, el toro más famoso, trágicamente hablando, de toda la historia de la tauromaquia… En la temporada de 1920 toreó 90 corridas en España, y en México 19, compitiendo con el mexicano Gaona… En el curso de 1928 a 1929 se matriculó en el Instituto de Educación Secundaria “La Rábida” de Huelva, con treinta y ocho años de edad, para terminar los estudios de Grado de Bachiller… El 25 de mayo de 1928 fue elegido 12º presidente del Real Betis Balompié, permaneciendo en el cargo hasta el 2 de septiembre de 1929. También tuvo un papel importante como mecenas de lo que luego se conocería como Generación del 27, algunos de cuyos miembros eran verdaderos aficionados a la tauromaquia y expertos taurinos. La primera vez que se reunieron sus componentes Federico García Lorca, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Luis Cernuda, entre otros, encuentro celebrado en el Ateneo de Sevilla en 1927 y que dio nombre a la generación, fue por iniciativa de Sánchez Mejías para conmemorar el 300 aniversario de la muerte de Góngora…Separado siete años de los toros, en 1934 a la edad de 43 años, gordo, desentrenado y casi calvo, Sánchez Mejías decidió volver a los toros… Sus amigos no podían comprender la decisión… No le faltaba dinero y se había realizado, en una segunda carrera, como intelectual; había estrenado con éxito varias obras teatrales, daba conferencias literarias, estimulaba a poetas, ayudaba a volver a los escenarios a artistas olvidados del flamenco. Tenía, además, la aceptación y amistad de las más diversas esferas de la sociedad aristócratas, políticos e intelectuales como Lorca y Alberti… Reinicia su actividad en los ruedos y se presenta en Cádiz, San Sebastián, Santander, La Coruña y Murcia…Hasta su cita con el destino aquel lunes aquel triste del 13 de agosto de 1934 en Madrid, cuando falleció el torero Ignacio, literato y dramaturgo… El cadáver es conducido a Sevilla, siendo enterrado en la sepultura de su cuñado Joselito…

García Lorca
escribió su famosa elegía
«Llanto por Ignacio Sánchez Mejías»:
A las cinco de la tarde.
Eran las cinco en punto de la tarde.
Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.
Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.
lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde.
El viento se llevó los algodones
a las cinco de la tarde.
Y el óxido sembró cristal y níquel
a las cinco de la tarde.
Ya luchan la paloma y el leopardo
a las cinco de la tarde.
Y un muslo con un asta desolada
a las cinco de la tarde.
Comenzaron los sones del bordón
a las cinco de la tarde.
Las campanas de arsénico y el humo
a las cinco de la tarde.
En las esquinas grupos de silencio
a las cinco de la tarde.
¡Y el toro solo corazón arriba!
a las cinco de la tarde.
Cuando el sudor de nieve fue llegando
a las cinco de la tarde
la muerte puso huevos en su herida
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
A las cinco en punto de la tarde.
Un ataúd con ruedas es su cama
a las cinco de la tarde.
Huesos y flautas suenan en su oído
a las cinco de la tarde.
El toro ya mugía por su frente
a las cinco de la tarde.
El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde.
A lo lejos ya viene la gangrena
a las cinco de la tarde.
Trompa de lirio por las verdes ingles
a las cinco de la tarde.
Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde,
y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde
¡Ay qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombras de la tarde!
Bibliografía.- LOS TRIUNFADORES DEL TOREO. IGNACIO SÁNCHEZ MEJÍAS. “Vencedor de la muerte”, de J. Sánchez Moreno. Editado en Barcelona en 1930/ Uno Al Sesgo, Ignacio Sánchez Mejías; Librería Granada, col. Los Ases del Toreo, 1920/Andrés Amorós Guardiola



