Juan Carrión. Suite Información.- El golf no entiende de fronteras, y el último fin de semana volvió a demostrarlo. Desde las calles mediterráneas de Mallorca hasta los recorridos de México, Malasia y Taiwán, los principales circuitos internacionales bajaron el telón de una semana intensa, con victorias de prestigio, actuaciones destacadas y una buena dosis de interés para el golf español.
La mirada más cercana la teníamos en Mallorca, donde el Club de Golf Alcanada acogió la gran final del Hotel Planner Tour, el circuito que sirve de antesala al DP World Tour. Allí, el francés Julien Sale puso el broche de oro a la temporada con una victoria contundente, terminando con 22 golpes bajo par y una ventaja de cuatro sobre el escocés Hamish Brown, que había sido el jugador más regular durante el conjunto del curso. El sudafricano MJ Daffue acabó tercero.
Pero en una final de estas características no todo se mide por el trofeo. Para muchos de los participantes, Mallorca era también la última oportunidad de asegurarse un lugar entre los mejores y ganarse el derecho a competir en la élite europea. Quince jugadores obtuvieron los derechos de juego para el DP World Tour de la próxima temporada, una recompensa que puede cambiar por completo el rumbo de sus carreras. En Alcanada, por tanto, se jugaba mucho más que una victoria dominical.
Al otro lado del Atlántico, el estadounidense Andrew Novak se llevó el VidantaWorld Mexico Open con una demostración de autoridad. Cerró el torneo con 25 golpes bajo par y cinco de ventaja sobre Steven Fisk y Kristoffer Ventura. Su triunfo se cimentó especialmente en dos vueltas extraordinarias, de 61 y 62 golpes, que le permitieron afrontar el último día con un margen considerable. A sus 31 años, Novak añadió así un nuevo título del PGA Tour a su palmarés y encontró una recompensa importante después de una temporada que no había respondido del todo a sus expectativas.
El golf femenino también ofreció argumentos de sobra para seguir pendiente de la actualidad internacional. En el Maybank Championship de Malasia, la japonesa Miyu Yamashita se impuso con 22 golpes bajo par, dos menos que la china Yan Liu. Fue una victoria de enorme nivel en un torneo que reunió a numerosas figuras del circuito y que volvió a poner de manifiesto la competitividad creciente del golf femenino.
Mientras tanto, en Taiwán, la sudafricana Casandra Alexander se adjudicó el Wistron Ladies Open con 21 golpes bajo par, tres de ventaja sobre la inglesa Hannah Screen. Alexander firmó una última vuelta de 64 golpes para asegurar su victoria. Entre las españolas, Ana Peláez fue la mejor clasificada, terminando en una meritoria séptima posición con 13 golpes bajo par. Un resultado que merece atención y que confirma la importancia de mantener presencia competitiva en los torneos internacionales, incluso cuando la victoria queda lejos.
Y si de futuro hablamos, España tuvo otro foco de atención en la segunda fase de la Escuela de Clasificación del DP World Tour, disputada simultáneamente en cuatro sedes: Desert Springs, en Almería; Isla Canela Links, en Huelva; Las Pinaillas, en Albacete; y Fontanals, en Girona. En esta última parte del calendario, cada golpe puede marcar la diferencia entre continuar soñando con el circuito europeo o tener que volver a empezar.
Entre los resultados españoles destacó Albert Boneta, ganador en Las Pinaillas con 19 golpes bajo par. Los cuatro torneos repartieron los puestos de acceso a la fase final, que se disputará del 6 al 11 de noviembre en INFINITUM, Tarragona. Allí aguardará el último gran examen para quienes aspiran a hacerse un hueco entre los profesionales del DP World Tour.
Así termina una semana que deja nombres propios y varios motivos para el optimismo. Julien Sale celebró en Mallorca, Andrew Novak dominó en México, Yamashita se impuso en Malasia y Alexander brilló en Taiwán. Para el aficionado español, sin embargo, la noticia no está únicamente en los ganadores: Ana Peláez volvió a situarse entre las mejores y Albert Boneta dio un paso importante en su carrera.
Porque el golf tiene esa particularidad que lo hace tan atractivo: mientras unos levantan la copa, otros empiezan a construir la victoria que quizá llegue mañana. Y en España, con la fase final de la Escuela de Clasificación a la vuelta de la esquina, todavía quedan muchas historias por contar.


