No salgo de mi asombro después de leer la noticia que da Zabalita de la Serna, vocero oficial del Morantismo escrito, el mismo que acuñó aquello de «Tunante de la Puebla», y ahora es su fiel predicador de exclusivas y hasta le escribe un libro, anunciando la presencia del diestro el 12 de octubre en Madrid. En el mismo coso que un año antes ofició una retirada solemne, sentida y que afligió al orbe taurino.
La resurrección invernal del de La Puebla no sorprendió a casi nadie, y mejor que regresó, porque si no nos deja esto como un descampado, pero lo de volver a Madrid era una osadía de tal magnitud que me ha hecho perder una cena con postre y cubata.
Pensaba, y en eso coincidíamos muchos, que lo de volver a Madrid iba a llevar su tiempo, había que dejar correr el aire, pero va a ser que no.
Una retirada tan profundamente llorada merecía un largo tiempo de testimonial luto, pero no va a llegar ni al año el velatorio.
No se cómo responderá Madrid, después de la entrega incondicional del año pasado, pero el negocio está por encima de la liturgia, y la cartelería venteña solo vislumbra otro lleno de no hay billetes para facturar rápido y cerrar temporada.
En esto me ha pillado en fuera de juego, pero si lo dice Zabala será verdad. Es muy aplicado el peón de brega de las exclusivas morantistas.
He perdido una cena. Más se perdió en Cuba y volvieron cantando


