Redacción. Suite Información.- Hay carreras que se ganan con un trofeo y otras que se recuerdan por la forma de competir. Lo vivido este fin de semana por Ares Aragón en el Circuito de Villena pertenece a esta segunda categoría. En una prueba marcada por las caídas, las banderas rojas y los continuos problemas mecánicos, el joven piloto de Benalmádena ofreció una auténtica lección de talento, serenidad y capacidad de sacrificio, confirmando que su progresión sigue creciendo y creciendo a un ritmo extraordinario.
Desde los entrenamientos oficiales en el circuito alicantino, quedó claro que Ares iba a ser uno de los grandes protagonistas de la jornada. Encontró velocidad desde las primeras vueltas, se mostró muy cómodo sobre la motocicleta y fue rebajando sus tiempos hasta lograr una magnífica P2 en la parrilla de salida, solo superado por el líder del campeonato, Mar Ramírez, que consiguió la pole.

Con la primera línea asegurada, el piloto benalmadense no tardó en demostrar que había viajado a Villena con un único objetivo: pelear por la victoria. Durante todo el fin de semana mantuvo un vibrante pulso con el líder del certamen, rodando siempre entre los más rápidos y evidenciando una madurez impropia de un piloto de su edad.
La primera manga, aunque ya con algún problema en su moto, confirmó las excelentes sensaciones. Ares gestionó la carrera con inteligencia, mantuvo un ritmo constante y cruzó la meta en una brillante segunda posición, un resultado que premiaba el magnífico trabajo realizado tanto por él como por todo el equipo.
Pero la verdadera historia estaba aún por escribirse.
La segunda manga terminó convirtiéndose en una auténtica carrera de supervivencia.
Poco después de la salida, una caída dañó gravemente su motocicleta. El depósito de combustible quedó roto y comenzó a derramar gasolina sobre el asfalto, obligando a Dirección de Carrera a detener inmediatamente la prueba con bandera roja.
En el paddock comenzó entonces una frenética lucha contra el reloj.
Con apenas unos minutos para reaccionar, los mecánicos realizaron un trabajo espectacular. Utilizando únicamente cinta americana y alambre — ya que no se tienen los medios de DUCATI LENOVO TEAM — consiguieron reparar provisionalmente el depósito y devolver la moto a la parrilla para que Ares pudiera volver a salir.

Cuando todo parecía listo para reanudarse, un nuevo accidente múltiple obligó a mostrar una segunda bandera roja.
Lejos de rendirse, el equipo volvió a trabajar a toda velocidad. Durante esa nueva reparación descubrieron más desperfectos provocados por la primera caída, entre ellos la rotura de la maneta del embrague, una avería que normalmente habría supuesto el abandono definitivo.
Sin embargo, una vez más lograron el milagro.
En tiempo récord dejaron nuevamente la motocicleta preparada para afrontar una tercera salida.
Mientras el paddock era un hervidero de tensión, nervios y prisas, hubo una escena que llamó poderosamente la atención de todos los presentes.
El más tranquilo era precisamente Ares.
Mientras los mecánicos trabajaban sin descanso y familiares y colaboradores vivían con enorme tensión cada minuto, Ares permanecía sentado, concentrado y absolutamente sereno, transmitiendo una confianza y una fortaleza mental sorprendentes para un piloto tan joven.
Y esa tranquilidad volvió a reflejarse en la pista.
Cuando se apagó el semáforo por tercera vez, Ares protagonizó una salida espectacular que le permitió colocarse líder desde los primeros metros, haciendo vibrar a los aficionados y demostrando, una vez más, el enorme potencial que atesora.
Durante varias vueltas defendió el liderato frente a los continuos ataques de sus rivales, protagonizando uno de los duelos más espectaculares del campeonato junto a Mar Ramírez.
Pero de nuevo ocurrieron esas cosas que les ocurre solo a los que no se conforman con ser comparsa.
Tras perder momentáneamente la primera posición, ambos pilotos acabaron en el suelo en la siguiente curva, poniendo fin a una batalla que estaba siendo memorable.
Lejos de dar la carrera por perdida, Ares reaccionó de inmediato.
Levantó la motocicleta con rapidez, consiguió mantener el motor en marcha y decidió seguir compitiendo pese a los importantes daños sufridos: la maneta del embrague rota, la palanca de cambios destrozada, el soporte del freno averiado y numerosos desperfectos acumulados tras las distintas caídas.
Las últimas vueltas fueron una auténtica demostración de coraje.
Con una motocicleta muy lejos de estar en condiciones óptimas, el joven piloto completó la carrera sobreponiéndose al cansancio, a las dificultades mecánicas y a todas las adversidades para recibir finalmente la bandera a cuadros.

Más allá del resultado deportivo, Villena deja una certeza.
Ares Aragón posee muchas de las cualidades que distinguen a los grandes pilotos: velocidad, talento, capacidad de trabajo, fortaleza psicológica y una enorme determinación para no rendirse jamás.
Su evolución durante esta temporada continúa siendo constante y cada carrera confirma que el piloto de Benalmádena se ha consolidado como uno de los nombres con mayor proyección del motociclismo español.
Ahora llega un breve descanso en el calendario que servirá para recuperar fuerzas, reparar completamente la motocicleta y preparar la próxima prueba, prevista para el mes de octubre en el Circuito de Campillos.
Precisamente octubre puede convertirse en un mes decisivo para su carrera. En las últimas semanas ha cobrado fuerza la posibilidad de que Ares reciba una wildcard para competir en el Circuito de Jerez, una oportunidad que supondría un importante salto deportivo al permitirle participar en un escenario mundialista.
Con ese posible reto en el horizonte, el joven piloto iniciará además su adaptación a una Moto5, una motocicleta de mayor cilindrada con la que comenzará a preparar un desafío que podría marcar un antes y un después en su trayectoria deportiva.
Desde el entorno de Ares Aragón han querido agradecer el apoyo de patrocinadores, empresas colaboradoras, familiares, amigos y aficionados, cuyo respaldo continúa siendo fundamental para que este proyecto deportivo siga creciendo.
Al mismo tiempo, el equipo permanece abierto a la incorporación de nuevos patrocinadores que quieran formar parte de una iniciativa con un enorme presente y un futuro todavía más prometedor.
Porque si algo quedó claro en Villena es que hay pilotos que destacan por su velocidad y otros que, además, poseen la personalidad necesaria para llegar muy lejos.
Ares Aragón ha demostrado que pertenece a ese segundo grupo.


