
Ramón Lucio .- MARCA HISPÁNICA – CARLOMAGNO – El noreste peninsular fue conquistado por los musulmanes que se establecieron en guarniciones en Barcelona, Gerona y Lérida, pero dejaron sin ocupar Septimania, donde se refugió la población visigoda, los “hispani”. Las incursiones musulmanes hacia el sur de Francia empujaron al Imperio Carolingio a fundar un territorio bajo su protección que le sirviera de escudo.
Carlomagno pacta con los musulmanes la creación de unos límites territoriales, que llamó la Marca Hispánica. Territorios del sur de Francia y del norte de la península ibérica y derivó en la formación de un conjunto de pequeños condados vinculados a los monarcas francos. Los condados que hoy llamamos catalanes, por entonces eran: Condado de Barcelona, de Berga, de Cerdaña, de Conflent, Besalú, de Ampurias, de Gerona, de Manresa, de Osona, de Pallars, el Rosellón y el de Urgel.
Los condados de Ribagorza y Sobrarbe son los que formarían más adelante el reino de Aragón.
El control de la Marca Hispánica como único territorio hispano del Imperio Carolingio es por este hecho sin duda la circunstancia del hecho diferencial catalán, y por lo tanto fue zona dependiente de los reyes francos. Y aunque los musulmanes consiguieron penetrar en los Pirineos occidentales, no fue por mucho tiempo dejando aislada por ejemplo Navarra, no entrando de esta forma en la Marca Hispánica que había establecido el Imperio Carolingio.
Los montes cantábricos y pirenaicos quedarían libres del efectivo dominio musulmán y en ellos se formarían prontamente dos reinos, Asturias y Navarra, resultado del pacto alcanzado entre las gentes autóctonas y los refugiados godos.
Poco después de la invasión peninsular, un grupo de musulmanes se entrevista con Carlomagno. Le ofrecen su apoyo si entra en la península y le prometen la entrega de Zaragoza. Las fuerzas de Carlomagno entran a tomar Zaragoza. Serán rechazadas en la ciudad y en su retirada son emboscados en Roncesvalles por vascos, o tal vez gascones, esto posiblemente en el 778. Carlomagno, que de todas formas controla los Pirineos, pone sus ojos en la iglesia hispana. Este movimiento permite el control total por parte de los clérigos carolingios de la sede de Urgel, elemento fundamental para la consolidación del poder franco en la Marca Hispánica. Y, lo que es más importante, sella la alianza entre los monarcas asturianos y el Imperio Carolingio, una alianza que marcará el destino de España. No obstante Gerona se incorporó voluntariamente al reino franco, que ocupó Urgel, Cerdaña, Pallars y Ribagorza.
Carlomagno enviará mucho dinero a la sede compostelana, y Santiago se convertirá en la gran luz de la cristiandad medieval, construyendo un cordón umbilical entre la España y la Europa cristianas. En la Historia, Santiago se le aparece en sueños a Carlomagno y lo anima a ir a España, mostrándole el camino de estrellas que desde Frisia (Países Bajos) le llevará a Galicia, donde se encuentra su cuerpo y donde también, tras la liberación del sepulcro de manos musulmanas por el propio Carlomagno, gentes de todos los países irán en peregrinación por los siglos. Sin embargo en los condados pirenaicos termina el imperialismo carolingio en España. Carlomagno sólo conseguirá el control y el impulso de la ruta jacobea. Su gran fracaso será controlar a la Iglesia de los condados. La peregrinación jacobea será fundamental para España y para Europa.
La Península Ibérica es para Carlomagno una de las joyas de la corona imperial. A él no le vale sólo con defender la cruz; defiende, además, determinada cruz, esto es, la unidad eclesial total, pues Roma teme, y hace bien, las tendencias centrífugas entre los cristianos.
En el 802 el hijo de Carlomagno mandó una expedición que conquistó Barcelona para consolidar la Marca. Luego gobierna un magnate, el primero elegido por los reyes francos, el primer conde de Barcelona, Bera (801-820) personaje de origen franco-visigodo. Esta autoridad era favorable a la paz con los musulmanes, por lo que fue acusado de traición. Fue destituido y el gobierno pasó totalmente a manos de los francos. Se establecieron regiones administrativas, (los condados), y los más importantes fueron Pamplona, Aragón que se haría condado independiente en el 809 con el conde Aznar, Urgel, condado con dinastía propia desde el 815 y el condado de Barcelona dinástico desde el 878, que se convirtió en hegemónico sobre otros como Gerona.
La influencia del Califato sobre los reinos cristianos del norte llegó a ser tal, que los reinos de León y Navarra, y los condados de Castilla (entonces era solo un condado), y el Barcelona le rendían tributo.
Muerto el último rey carolingio en el 987, el conde Borrell negó obediencia al nuevo monarca de Francia, Hugo Capeto, que carecía de autoridad para reclamarla ya que no había acudido en ayuda de Barcelona durante el asalto de Al-Mansur, y es donde se realiza cierta independencia del condado.
Pero la Marca Superior o Extrema la ocupaba el actual Aragón, estaba en la zona fronteriza. Cuando era zona musulmana existía un jefe de la marca, nombrado por el Califato de Córdoba, que residía en Zaragoza, esto hasta el siglo X. Luego en el siglo XI se produjo el derrumbamiento de la dinastía Omeya y se constituyeron reinados musulmanes independientes llamados Taifas.
En el 1035 surge Ramiro I al que se le considera el primer rey de Aragón.
Recibió en herencia los condados de Sobrarbe y Ribagorza y con el Reino de Aragón se establecen una sólida alianza, y la unión de sus fuerzas permitió a Ramiro conquistar los castillos con lo que impedía a Ramón Berenguer I, conde de Barcelona, que había comprado castillos en la zona, en tierras que los condes “catalanes” reconocieron pertenecer al condado de Ribagorza como parte del reino de Aragón.
En el 1150 se une el condado de Barcelona al reino de Aragón, por matrimonio.
De todas formas los francos nunca renunciaron a los condados, hay que recordar que estos condados que formaron la “Marca Hispánica” franco-carolingia, pertenecieron oficialmente a la corona francesa desde el año 801 y fueron reclamados hasta que el rey de Francia Luis IX y el rey de Aragón Jaime I el Conquistador firmaran el Tratado de Corbeil en 1258, con el fin de llegar a un acuerdo de paz y establecer unas fronteras estables entre Francia y Aragón, renunciando Luis IX a todos los derechos que afirmaba tener como sucesor de Carlomagno sobre los condados de la Marca Hispánica, es decir, Condado de Barcelona, condado de Urgel, condado de Besalú, condado de Rosellón, condado de Ampurias, condado de Cerdaña, condado de Conflent, condado de Gerona y condado de Osona, que culminaba la desvinculación legal de los condados de la Marca Hispánica respecto de Francia, que pasan a ser feudatarios del Rey de Aragón y Jaime I renuncia a su parte de Lanquedoc, salvo Montpellier. Aunque el condado de Barcelona estaba ya unido hacía un siglo al reino de Aragón.




