

«La verdadera historia de La Esquiva»
Xavi Altamirano. Suite Información.- Manuel Recio Abad acaba de terminar La Esquiva, una novela histórica que se desarrolla entre 1962 y 1969 en el Campo de Gibraltar. Un libro del que ya se habla por su mezcla de historia, intriga, espionaje y realidad. Hoy conversamos con su autor.
Xavi Altamirano:
Señor Recio, antes de hablar del libro, me gustaría preguntarle por el título. ¿Qué es realmente “La Esquiva”?
Manuel Recio Abad:
Esa es precisamente la pregunta que quiero que el lector se haga desde la primera página.
Durante toda la novela aparecen varias interpretaciones posibles. Hay quien piensa que “La Esquiva” es un personaje. Otros creen que hace referencia al misterioso cargamento de tornillos de rodio desaparecido. Incluso puede parecer que alude a una operación secreta relacionada con Gibraltar.
Pero no.
La verdadera respuesta sólo aparece en el último capítulo.
Entonces el lector comprende que “La Esquiva” simboliza algo mucho mayor: aquello que España dejó escapar durante aquellos años; una oportunidad histórica que nunca volvió. El cierre de la verja de Gibraltar en 1969 no sólo separó dos territorios. Separó miles de familias, destruyó una economía comarcal y cambió para siempre la vida de una generación.
Ese es el auténtico significado del título.
Xavi Altamirano:
La novela mezcla hechos reales con ficción. ¿Dónde termina la Historia y dónde empieza la imaginación?
Manuel Recio Abad:
Siempre he procurado que el escenario histórico sea rigurosamente cierto.
Las fechas, los gobiernos, la evolución económica, el cierre de la frontera, la Guerra Fría, la política internacional, Gibraltar, la minería, la industria auxiliar, los puertos…
Todo eso ocurrió.
Sobre esa realidad construyo una ficción perfectamente posible.
Mi intención nunca ha sido escribir un tratado histórico.
Quería que el lector sintiera que está viviendo aquellos años.
Que caminara por las calles de Campamento.
Que escuchara el ruido de los camiones entrando en Gibraltar.
Que respirara el ambiente del Campo de Gibraltar cuando era uno de los lugares estratégicos más importantes de Europa.
Xavi Altamirano:
El misterio de los tornillos de rodio es uno de los grandes motores de la novela. ¿Cómo nació esa idea?
Xavi Altamirano:
Siempre me ha fascinado que las grandes historias nazcan de objetos aparentemente insignificantes.
¿Qué puede tener de extraordinario un tornillo?
Nada.
Pero si está fabricado con uno de los metales más valiosos del planeta…
Si desaparecen miles de ellos…
Si nadie vuelve a verlos…
Entonces un simple tornillo puede convertirse en un tesoro.
Y ahí comienza la aventura.
Xavi Altamirano:
Rodrigo Rey es un personaje muy poderoso. ¿Existió realmente?
Manuel Recio Abad:
No.
Pero podría haber existido.
He conocido durante mi vida a muchos empresarios extraordinarios.
Hombres hechos a sí mismos.
Personas capaces de levantar empresas desde la nada.
Rodrigo reúne rasgos de varios de ellos.
Tiene inteligencia.
Tiene ambición.
Tiene visión.
Pero también posee un fuerte sentido de la familia y de la lealtad.
Eso hace que el lector termine comprendiendo muchas de sus decisiones.
Incluso aquellas con las que quizá no esté de acuerdo.
Xavi Altamirano:
En la novela aparecen personajes históricos como Porfirio Rubirosa, Juan March o Rafael Leónidas Trujillo. ¿Por qué decidió incorporarlos?
Manuel Recio Abad:
Porque forman parte del escenario internacional de aquella época.
La década de los sesenta fue fascinante.
Los grandes empresarios convivían con diplomáticos.
Los servicios secretos se mezclaban con hombres de negocios.
Había operaciones comerciales que hoy resultarían increíbles.
La frontera entre la política, el dinero y el espionaje era mucho más difusa de lo que imaginamos.
Era un contexto perfecto para desarrollar una novela de intriga.
Xavi Altamirano:
Uno de los aspectos que más sorprende es la enorme documentación histórica.
Manuel Recio Abad:
Han sido muchos meses investigando.
He consultado documentos, prensa de la época, libros, testimonios y archivos.
Pero mi objetivo nunca fue demostrar cuánto sabía.
Toda esa información debía desaparecer detrás de la narración.
El lector no tiene que sentir que está leyendo Historia.
Tiene que sentir que está viviendo la Historia.
Xavi Altamirano:
¿Diría que La Esquiva es una novela histórica?
Manuel Recio Abad:
Sí.
Pero también es una novela de aventuras.
De misterio.
De poder.
De familia.
De amor.
De ambición.
De corrupción.
De lealtad.
Y, sobre todo, de secretos.
Cada lector encontrará una novela distinta.
Xavi Altamirano:
Hay capítulos que parecen escritos para una película.
Manuel Recio Abad:
Es intencionado.
Siempre he escrito imaginando la cámara.
Visualizo las escenas antes de escribirlas.
El torneo de polo.
La gran fiesta en Generalife.
La desaparición de los tornillos.
Las reuniones clandestinas.
El cierre de la verja.
Todo está concebido como si el lector estuviera sentado en una sala de cine.
Xavi Altamirano:
¿Qué momento le emocionó más escribir?
Manuel Recio Abad:
El último capítulo.
Sin ninguna duda.
Porque no habla sólo de Gibraltar.
Habla de miles de personas.
De familias separadas.
De negocios destruidos.
De una comarca entera que perdió su forma de vivir.
Quería que el lector cerrara el libro en silencio.
Y permaneciera unos minutos pensando.
Xavi Altamirano:
¿Cree que el misterio de los tornillos seguirá vivo después de terminar la novela?
Manuel Recio Abad:
(Ríe.)
Eso espero.
Porque esa era la intención.
Que cuando alguien visite Gibraltar vuelva la vista hacia cualquier rincón y piense:
“¿Y si siguen aquí?”
Los protagonistas desaparecen.
El secreto muere con ellos.
Pero el tesoro…
Quizá continúe esperando.
Xavi Altamirano:
Después de leer La Esquiva, ¿qué espera que piense el lector?
Manuel Recio Abad:
Que ha viajado a un tiempo irrepetible.
Que ha conocido personajes inolvidables.
Que ha descubierto una parte de nuestra historia que casi nadie ha contado.
Y, sobre todo, que algunas de las mejores historias no son las que terminan resolviéndose.
Son las que siguen vivas muchos años después de cerrar el libro.
Porque mientras exista alguien preguntándose dónde están aquellas cajas de tornillos de rodio…
La Esquiva seguirá escribiéndose en la imaginación de cada lector.

