
Paloma Postigo Pérez. Suite Información.- Se llevan las rayas, las líneas verticales, los vestidos de crochet, las bermudas, los escotes asimétricos, y mucho más, se lleva casi todo, lo importante es saber lo que te sienta bien.
Soy una crítica indomable, me nace el deseo constante de asesorar y mejorar las indumentarias, y los comportamientos . Lo hago desde mi cueva , en cada momento y llevo haciéndolo desde siempre y en silencio, pero es hora de compartirlo.
Si observamos con detenimiento, el aspecto va curiosamente unido al padecer de cada uno y delata su personalidad o no, e incluso el momento por el que están pasando y en base a ello el estilista inicia su asesoramiento.
Varios ejemplos:
A Sánchez lo engordaría un poco , viste bien pero la delgadez le resta puntos en general.
A Feijoo le daría un toque más chic, y le diría que suba el tono para que se le escuche un “poquito” más.
A Abascal le soltaría algo el encorsetado porque lo encasilla demasiado.
A Ana Rosa le volvería a cortar el pelo, estaba guapísima. Ese fue su momento de cambio, yo no volvería atrás.
A Laura Madrueño, ufff! ,cuántas cuerdas colgando que se enredan con flecos y hombreras súper horteras.
Un consejo para sus estilistas: Menos es más .Así podría seguir y seguir…….
Aparecer en público es una gran responsabilidad y no sólo me refiero a personajes conocidos. Asistir a una fiesta, cena, o lo que sea, requiere un look exitoso y que nos dure todo el evento, para lo cual , o tenemos ese don de elegir y , como consecuencia acertar, o pedimos ayuda.
El trabajo de los asesores , sea cual sea su especialidad, política, estética, física, … conlleva una responsabilidad que va más allá del resultado. De su profesionalidad depende el éxito obtenido por el asesorado en cuestión y por consiguiente, de ese éxito o no, se consiguen resultados económicos, bienestar físico y social, mejora de marketing….
Por tanto, estaremos de acuerdo en que un buen asesor , profesional y experimentado , puede llevarnos a conseguir metas positivas, y, si es lo suficientemente bueno, bastará con tener sólo uno.
Comparativamente, ya que vengo de la hostelería y no puedo evitar hacerle un guiño de vez en cuando, siempre es mejor tener un buen camarero que aproveche bien el paseíllo a la cocina , recogiendo a cada paso botellines vacíos y platos terminados, que cuatro empleados cuyo único objetivo es mirar la hora y no las mesas.


