Paloma Postigo Pérez. Suite Información.- Después de mucho tiempo decidí pintarme las uñas, de esto hace ya dos días y ayer se me desprendió la pintura del dedo índice izquierdo.
Lloré desconsoladamente mirándome las manos, las dos que tengo y que necesitaba usar para algo más que para pintármelas. Me sentí inútil.
Para muchos de nosotros, ser humanos es cotidiano, nos levantamos y nos vamos a la cama pensando en ayudar, ayudando de hecho, en pequeñas cosas que son enormes alivios, y, mi amiga, lo necesitaba.
Mientras yo me miraba las manos, ella estaba abrazando a un padre, un hermano o a un compañero. Estuve pendiente de ella todo el día porque sin fuerzas, sin ánimo, no puedes ayudar, te derrumbas y se te derriten las lágrimas provocando tristeza. Ella lo vio todo. Allí. Es su trabajo. Tenía que darle fuerzas desde un móvil, que, curiosamente, estaba muriendo, se apagaba, pero se mantuvo vivo tan sólo cuando hablábamos.
20,49h , del día 19 de enero de 2026:
Ha sido horrible! No sé cómo voy a poder dormir esta noche. Me planteo si sirvo para ésto.
Estoy aquí amiga. ¿Qué necesitas?
ESCUCHARME
Aún me pican los ojos del esfuerzo que hice para leer sus mensajes, no podía controlarlo, cogí una servilleta y me sequé con cuidado para no sacarme las lentillas.
Venía en una furgoneta con sus compañeros, de vuelta de Adamuz, y no podía hablar, sólo mensajear.
Te llamo en cuanto coja el coche.
Seguiré aquí…
No fue un relato de los hechos, de lo vivido, eran sensaciones que supo volcar magistralmente y con mucho tacto, sentimientos que son difíciles de explicar sin caer en la tragedia o en el llanto, ella sólo quería un abrazo de orejas, esas que escuchan de verdad, orejas de corazón, de las que hay pocas.
No quiero volver a mi casa, quiero quedarme allí, “Palo”, necesito estar con ellos.
Me siento orgullosa de tener amigas como ella. Feliz de que existan seres tan humanos, a los que debemos escuchar también para que no decaigan y sigan siendo como son, personas que ayudan y salvan tristezas, incluso vidas.
Hoy friego con alegría
Respiro con más ganas
Apretujo cada segundo
Y, por supuesto amiga, siempre seguiré aquí, me quedaré para vosotros, las personas buenas, las que no quieren volver a sus casas.
Palo: Paloma
Paloma Postigo Pérez


