Paloma Postigo Pérez. Suite Información.- Han abierto un chiringuito fantástico en Las Tres Piedras con un nombre muy acertado: “Chancleo”.
Esta palabra es una de mis favoritas ya que me provoca olor a mar, a crema y que además me produce una agradable sensación de libertad en los dedos de los pies.
Y es que la libertad comienza si tus pasos son firmes y acolchados.
Si , al contrario, te aprietan los zapatos …..
Dedo gordo apuntaba al cielo tranquilamente mientras mantenía una conversación poco trascendental con dedo chico, y es que éste último estaba harto del pie de una sombrilla con el que se había estampado ya dos veces, y, como consecuencia, se había visto obligado a llevar un corbatín, es decir, un “atado” específico hecho con esparadrapo cuya misión es inmovilizarlo debido a la rotura del hueso.
-Estoy agobiao, no me entra fresquito por medio y esta convivencia impuesta con el anular es insoportable. Además se me ha colado un grano de arena y veo las estrellas. Dijo el chico de los cinco.
-Bueeeno, ya te queda poco, le respondió el gordo con voz de vacaciones.
Anular y chico están destinados a entenderse sí o sí ya que una cinta pegajosa les unirá durante un tiempo, de manera que, “agua y ajo”.
Son tan diferentes que parece imposible el entendimiento, pero son lo que son, dedos del pie derecho, y punto.
-O se entienden o aquí no se anda, así que vamos a movernos que si no se resienten las piernas y, al final nos quedamos sin mojito. Dijo pie izquierdo, el cual estaba disfrutando de la fresca brisa marina que le entraba por entremedio de toooodos sus deditos.
Y remató diciendo:
-Eso sí, como por este lado llevamos toda la presión y el peso, nosotros cinco decidiremos cuándo, y dónde dirigirnos. ¿Ok?.
-Madre mía, pensaron por el otro lado, son insoportables, pero algún día se verán en estas circunstancias o peores, y, a ver qué hacen sin nosotros.
Durante los quince días que duró, que parecieron 9 AÑOS, nuestros pequeños amigos condenados a la unión cual matrimonio de conveniencia, hicieron lo posible por entenderse mediante el diálogo y la ayuda, por lo bajini, de algún que otro dedo de la izquierda, de tal manera que, una vez liberados, sintieron que sus pisadas se tornaron fuertes, seguras y con una firme dirección: el chiringuito.
Sin embargo debéis recordar que para andar se necesitan dos pies con todos sus dedos, y las sombrillas las carga el diablo tanto para un lado como para el otro.
Yo iría con pies de plomo, por si acaso.
Ah, y las gafas? Para completar el look de Chancleo.
YA SOMOS!
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