Pablo Barrón. Suite Información.– La administración Trump entregó las pruebas que acorralan a Zapatero.
La impunidad tiene los días contados. Ya no es una sospecha, es un hecho: la administración Trump entregó a la UDEF las grabaciones clave del caso Plus Ultra. Fue ese material, y no la labor de las instituciones nacionales, lo que forzó la imputación del expresidente Zapatero ante la Audiencia Nacional.
Lo que este gobierno de delincuentes no quería que supiéramos:
Pruebas irrefutables: El volcado del móvil de Rodolfo Reyes Rojas, facilitado desde EE. UU., ha sido la pieza definitiva del puzle.
Cronología de una vergüenza: Solo dos meses pasaron desde que la policía recibió esa información (18 de marzo) hasta que la justicia se vio obligada a imputar a Zapatero (18 de mayo).
Rescates bajo sospecha: Mientras el ciudadano común hace equilibrios para llegar a fin de mes, este gobierno rescató con dinero público a una aerolínea de papel para alimentar sus redes clientelares.
¿Por qué hemos tenido que esperar a que el Gobierno de los Estados Unidos nos abra los ojos para ver lo que ocurría aquí? La protección política hacia los suyos está cayendo, y las pruebas internacionales son el principio del fin para este entramado.
Si esto, si estas pruebas no dan resultados, entonces sí que se concreta en la famosa frase del Sánchez “ quien manda en la fiscalía” como la única verdad del presidente


