Clara Villalba. Suite Información.– Durante varios días, avanzar fue cuestión de paciencia. Algunas embarcaciones apenas encontraban viento y otras parecían moverse en direcciones opuestas. Después, el Atlántico cambió el escenario: el frente llegó y volvió a poner a la flota en marcha, pero con vientos cada vez más fuertes y un mar que podía complicarse rápidamente.
Damien Guillou tomó una decisión que alteró su ruta. En vez de seguir la línea más directa hacia el este, puso proa al nordeste para ganar latitud y apartarse de la zona más peligrosa del sistema. La maniobra le hizo perder terreno en el mapa, pero buscaba reducir el impacto del temporal. La organización seguía advirtiendo de condiciones severas para el francés, con mar gruesa y rachas muy intensas previstas para su zona. La previsión podía cambiar con el desplazamiento del frente, así que la prioridad era ajustar el rumbo a medida que llegaban nuevos datos. Parte oficial del día 49.
Al norte, Ertan Beskardes parecía mejor situado para esquivar el núcleo más duro del primer sistema. Andrea Lodolo, en cambio, decidió continuar sin una gran desviación. Su posición podía exponerlo a vientos fuertes cuando el frente lo alcanzara. En esta regata, las decisiones no se toman con una imagen completa del tiempo: los navegantes deben interpretar la información disponible desde sus barcos y asumir las consecuencias de cada rumbo.
El temporal también transformó las condiciones para el resto de la flota. Tras jornadas de poco viento, algunos barcos empezaron a ganar velocidad con la llegada del frente. Henry Wootton y Pär Nyman figuraban entre los más rápidos en la actualización de la mañana. Pero el viento favorable tenía un precio: las condiciones podían endurecerse durante horas y el paso del frente traería cambios bruscos de dirección y mar revuelta.
En medio de esa tensión, la jornada dejó una imagen menos habitual que las millas y las posiciones. Isa Rosli había pasado ocho horas en el agua limpiando los percebes adheridos al casco, un trabajo agotador para recuperar velocidad. Con el viento fortaleciéndose, tuvo que dejar la tarea y concentrarse en gobernar el barco. Mientras tanto, Louis Kerdelhué llegó a Recife y se trasladó a la marina. Su decisión sobre cómo continuar seguía pendiente; la organización no adelantó sus planes.
La Golden Globe Race vuelve así a mostrar que la clasificación cuenta solo una parte de la travesía. Guillou mantiene el liderato, pero ahora su reto inmediato es superar el temporal tras cambiar de rumbo para evitar su zona más violenta. Detrás, los perseguidores afrontan condiciones distintas según su posición. Y para todos, el frente abre una nueva etapa: primero resistir el Atlántico; después, volver a encontrar el camino hacia el este. Seguimiento diario oficial de la regata.
Crónica basada en la actualización oficial del 25 de octubre de 2026. Las cifras meteorológicas citadas son previsiones publicadas por la organización, no un parte de condiciones ya observadas.


