
REDACCION. suiteinformación. Manuel Recio Abad.- Hoy en su columna del diario ABC “El Contrapunto”, Isabel San Sebastián la titula así refiriéndose a VOX: “Se trata de España, estúpidos”. Pone en su artículo el énfasis en alcanzar un acuerdo sea como sea entre PP y VOX para salvar a España impidiendo otro gobierno Frankestein dirigido por el inepto Sánchez. En la mente de todos está que sin ese acuerdo formar un gobierno conservador sería imposible porque se vaticina la ausencia de una mayoría absoluta del Partido Popular. ¿Por qué? Por qué los potenciales votantes de derechas que tradicionalmente se decidían por votar en exclusiva las siglas PP, han dividido su voto y una parte cada vez más importante ¿se decide por votar a VOX?.
La derecha sociológica española tiene sus raíces inmersas en el nacional catolicismo y los principios y valores demócrata cristianos. Se educa a los menores en base a unos principios en el seno de la familia y en los centros docentes tales como la religión católica, la ética, la moral y las buenas costumbres. Eso no ha cambiado tanto. Después de años de educación en esa línea, el individuo ha aprendido a distinguir perfectamente entre el bien y el mal y aunque las campañas electorales y la degradación social en la calle hagan mella, los españoles a la hora de decidir se inclinan mayoritariamente, por lo que sienten que cumple con las mínimas normas de asepsia y honradez de cara al ejercicio de la función pública. Después llega la realidad y lo enturbia todo. Por eso hay elecciones cada cuatro años. Puedes modificar tu voto y es lo que está pasando. El PP no es heredero natural de aquella UCD que propició la Transición. De los restos de la Unión de Centro Democrático se conformó un nuevo partido que con el tiempo ha ido abandonando postulados esenciales para el votante conservador, pareciéndose cada vez más a su compañero de alternancia: el PSOE. Fundamentos ideológicos aparte PP y PSOE son cada vez más parecidos y sus dirigentes no se empeñan demasiado en ocultarlo. Es lo que les conviene: la alternancia en el poder y ser partidos “atrápalo todo”, si no únicos sí mayoritarios de derechas e izquierdas. Si nos remontamos a finales de los setenta del pasado siglo, en los inicios de este periodo de democracia, el arco político se componía de dos grandes fuerzas, la UCD, coalición formada por un conglomerado de pequeñas formaciones, que nunca llegó a funcionar como un verdadero partido político y que con la dimisión de Adolfo Suarez, verdadero protagonista de la Transición, terminó desapareciendo y el PSOE, gran formación de izquierdas con Felipe González como líder indiscutible y que cotizaba al alza. Alfonso Guerra lo ha encuadrado en sus memorias como “ socialismo liberal”.
Por la derecha de UCD, dos partidos de escasa representación, Alianza Popular liderada por Manuel Fraga y Fuerza Nueva de Blas Piñar. Ambas formaciones representaban al conservadurismo más acérrimo apegados a la idea de promover mínimos cambios democráticos y que no consiguieron una significativo respaldo electoral ni implantación. Cuando hoy se tacha a VOX como partido de extrema derecha cabe preguntar cómo se clasificaría hoy a formaciones como AP, FN o Falange.
Al pan hay que llamarle pan y al vino, vino.
No por repetir una falsedad miles de veces, esta termina por ser realidad. Lo de que VOX sea un partido de extrema derecha ya no cala ni en un sector importante de votantes que tradicionalmente han venido votando a PSOE y al emboscado Partido Comunista de España, el PCE que ya no sabe qué nombre o piel adoptar tras pasar por las siglas IU, Izquierda Unida, Podemos, Unidas Podemos y ahora Sumar. Al fin y a la postre comunismo transformado en progresía. No olvidar de dónde venimos nos ayuda a digerir bien los resultados electorales y también los pactos posteriores.
Todo tiene explicación y tanto PSOE como PP han cometido errores y algunos de sus miembros han confundido la política con el negocio y así les ha ido. Promover cambios para no cambiar nada parece ser que ha sido el objetivo de ambas formaciones de mayor peso para un porcentaje en aumento de electores que ya no atienden tanto a su localización política como a su discurso programático y por ello exigen el cumplir con lo prometido
Pactos si, pero no a cualquier precio y si este consiste en una pérdida del poder de acción, supondría traicionar las reales expectativas de millones de ciudadanos que no lo merecen.
La sociedad española no ha cambiado tanto como podríamos pensar y los medios de comunicación consiguen alcanzar una influencia relativa en sus vanos intentos de manipulación informativa. Aparten por favor de una vez de las negociaciones a quienes demuestren tener….. un balconazo. MRA



