Clara Villalba. Suite Información.– La vuelta al mundo más fiel a la navegación de otra época continúa avanzando hacia uno de sus escenarios más temidos. La Golden Globe Race 2026 ha dejado atrás el Atlántico y empieza a adentrarse en la inmensidad del océano Índico, con Damien Guillou al frente de la clasificación y una flota que ya sabe que lo verdaderamente difícil está todavía por llegar.
El francés, a bordo del Solarem, ha superado el cabo de Buena Esperanza, en el extremo meridional de África, una referencia histórica para cualquier navegante que se aventura a dar la vuelta al mundo por las grandes rutas oceánicas. Tras 58 días en el mar, Guillou mantiene una ventaja considerable sobre sus perseguidores, aunque las condiciones meteorológicas siguen amenazando con alterar los planes de todos.
Según los datos disponibles del seguimiento de la regata correspondientes al 3 de noviembre, el patrón francés tenía por delante 19.022 millas náuticas hasta la llegada a Les Sables-d’Olonne, punto de partida y destino final de esta extraordinaria aventura. Una distancia que recuerda la verdadera dimensión de la prueba: todavía quedan miles de millas de navegación en solitario, sin asistencia y con los grandes océanos del hemisferio sur esperando a los participantes.
La clasificación continúa encabezada por Damien Guillou, aunque sus rivales no han dejado de presionar. El británico Ertan Beskardes, al timón de Miss Beagle, ocupa la segunda posición y se encontraba a 743 millas náuticas del líder en la última referencia disponible.
Beskardes consiguió avanzar 128 millas en las últimas 24 horas analizadas, frente a las 102 millas de progreso de Guillou. Una diferencia de rendimiento que permitió al británico recortar ligeramente la distancia, aunque todavía queda un largo camino para comprometer seriamente el liderato del francés.
La tercera plaza provisional también mantiene abierta la lucha. El suizo Etienne Messikommer, con Bernard, aparece entre los protagonistas de esa batalla, mientras el italiano Andrea Lodolo, a bordo de BiBi, continúa muy cerca. Las diferencias y las distintas horas de actualización del seguimiento aconsejan prudencia a la hora de establecer un orden definitivo entre ambos.
En una regata de estas características, las posiciones pueden cambiar con rapidez. Unas horas de viento favorable, una zona de calma o la necesidad de reducir velas ante una borrasca pueden modificar sustancialmente las distancias entre los barcos.
La superación del cabo de Buena Esperanza no significa que los navegantes hayan dejado atrás los peligros. Al contrario: la flota se aproxima progresivamente a las condiciones que hacen del océano Austral uno de los lugares más exigentes para la navegación oceánica.
Los últimos sistemas de bajas presiones han obligado a los participantes a gestionar fuertes vientos, mares complicados y decisiones tácticas constantes. Tras el paso de un frente meteorológico, buena parte de la flota ha podido retomar su avance hacia el este, pero los modelos meteorológicos apuntan a la llegada de nuevas dificultades.
Las previsiones analizadas en los últimos partes apuntan a que Guillou podría encontrarse con vientos de más de 30 nudos hacia el viernes, mientras otros participantes afrontarán periodos de menor intensidad de viento antes de la llegada de nuevas condiciones favorables para navegar.
En estas circunstancias, no siempre avanza más quien navega más rápido. La clave consiste en encontrar el equilibrio entre mantener el rumbo, proteger el barco y evitar que una decisión demasiado arriesgada termine comprometiendo toda la travesía.
La Golden Globe Race conserva una filosofía que la distingue de prácticamente cualquier otra competición oceánica contemporánea. Los participantes navegan en solitario, sin escalas ni asistencia exterior, a bordo de embarcaciones de diseño clásico y utilizando métodos tradicionales de navegación.
El sextante, las cartas náuticas, la observación del cielo y la experiencia personal recuperan un protagonismo que la electrónica ha reducido enormemente en la navegación actual. Los sistemas modernos de posicionamiento y los ordenadores de navegación no están permitidos para la navegación ordinaria de la categoría principal.
No se trata únicamente de recorrer miles de millas, sino de hacerlo en unas condiciones que exigen una combinación excepcional de preparación técnica, resistencia física, capacidad de decisión y fortaleza psicológica.
Cada jornada supone una nueva sucesión de pequeñas decisiones: elegir el rumbo, ajustar el velamen, interpretar los partes meteorológicos y procurar descansar sin descuidar la seguridad. Todo ello lejos de tierra y sin la posibilidad de pedir ayuda para resolver los problemas ordinarios de la navegación.
La edición de 2026 comenzó el 6 de septiembre en Les Sables-d’Olonne, con 16 navegantes que emprendieron esta vuelta al mundo de aproximadamente 30.000 millas náuticas. Desde entonces, la meteorología, las averías y las dificultades propias de una competición tan extrema han ido marcando el desarrollo de la prueba.
La retirada del irlandés Pat Lawless, que navegaba en segunda posición cuando sufrió una avería en un elemento fundamental del aparejo, ya había demostrado hasta qué punto la regata puede cambiar en cuestión de horas. También se han producido otros abandonos y contratiempos que han reducido el número de participantes que continúan en la clasificación principal.
Ahora, con Guillou por delante y Beskardes dispuesto a aprovechar cualquier oportunidad, la atención se desplaza hacia el Índico y, más adelante, hacia el Pacífico y el temido cabo de Hornos.
Quedan meses de navegación, miles de millas por recorrer y demasiadas variables como para dar nada por decidido. El liderato del francés es sólido, pero la Golden Globe Race no se gana únicamente por ser el más rápido en una determinada fase: hay que llegar a la meta.
Y esa es, precisamente, la grandeza de esta competición. En un mundo en el que todo parece medirse en velocidad y tecnología, estos navegantes siguen demostrando que la experiencia, la paciencia y la capacidad de sobrevivir al océano continúan siendo cualidades imprescindibles para conquistar una de las aventuras más duras del deporte.
Fuente: seguimiento de la Golden Globe Race y últimos informes de navegación disponibles a 4 de noviembre de 2026.


